El poder del discurso demócrata

Por: Itzel Vargas Rodríguez

No hacía mucho desde que Melania Trump fue blanco fácil de crítica por la copia, casi idéntica de un discurso de Michelle Obama, cuando esta última, acaba de demostrar de una y por todas, la potencia del mensaje discursivo que se carga.
Quizá, su reciente discurso dado en la pasada Convención Demócrata de la que resultó oficialmente candidata Hillary Clinton, vaya a ser una pieza discursiva que pase a la historia.
Sus palabras revocaron conceptos muy fuertes con el uso de una narrativa muy cercana. Puso en el centro de su mensaje a sus hijas y eso pudo conectar más fácilmente con los asistentes de la Convención y poco más tarde, con todas las personas que escuchaban su mensaje.
Quizá los tres mensajes más potentes fueron:
“Hoy, me levanto cada mañana en una casa que fue construida por esclavos, y veo a mis hijas, dos mujeres negras, jóvenes e inteligentes, jugando con sus perros en el césped de la Casa Blanca”.
En este mensaje, claramente dirigió su mensaje a la población afrodescendiente, que ha sido históricamente víctima de racismo y quienes además últimamente han sido ‘blanco’ de múltiples ataques por parte de policías estadounidenses. Este aspecto es esencial para los demócratas porque hay que recordar que Obama justo rompió ese esquema de la discriminación racial al ser el primer Presidente afrodescendiente. Llama la atención, como en un solo mensaje, visibiliza los avances que en la materia se han tenido, y apela al mismo tiempo al respeto de la diversidad, y esto último, no sólo incluye el aspecto racial, sino también de migración o LGTB por el sencillo hecho de que pone a discusión un tema de inclusión.
“No dejes que nadie te diga que este país no es grandioso, que de alguna manera hay que volver a hacerlo grandioso. Porque este, ahora, es el país más grandioso del mundo”.
De igual forma, con unas cuantas palabras, Michelle Obama critica al oponente más fuerte a vencer sin nombrarlo, Donald Trump, y a su vez reconoce el trabajo que su marido ha hecho al frente de la presidencia y deja entre líneas justo el mensaje de los avances que se lograron respetando e incluyendo a los grupos sociales, por poner un ejemplo concreto, el de los migrantes.
Y por último, tal vez el mensaje más potente fue este:
“Gracias a Hillary Clinton, mis hijas y todos nuestros hijos e hijas, hoy dan por hecho que una mujer puede ser presidenta de Estados Unidos”.
Hay que recordar que Hillary ha sido muy criticada por algunas de las ideas de gobierno que tiene, ha sido incluso catalogada como fascista. De hecho, el hasta hace poco opositor del mismo partido Bernie Sanders reiteradamente afirmó que no concordaba con muchas de los pensamientos de Clinton, y hasta la Convención Demócrata, hizo un llamamiento para apoyarla.
Pese a esa crítica tan fuerte, hay una realidad que impone y que demuestra una narrativa más potente: que es la primera mujer candidata a la Presidencia de los Estados Unidos, que de verdad puede ser presidenta. Esto no deja de ser algo muy significativo en aras de seguir logrando rompiendo brechas y viejos paradigmas.
Electoralmente, Estados Unidos es siempre una muestra de nuevas tendencias tanto comunicativas, de marketing y discursivas, la forma de persuadir a los votantes es un tema en el que en este país siempre se marca agenda.
El mensaje puede variar, pero lo que definitivamente no cambia, es la intención de innovar y parte de ello es, vender algo que nunca antes se ha tenido socialmente. En su tiempo, Obama representó la posibilidad de un hombre afrodescendiente en la presidencia y además del apoyo a los migrantes, ahora el mensaje demócrata va muy dirigido a empoderar a la mujer en primer lugar y después, a seguir posicionándose entre los sectores socialmente rezagados o discriminados.
Ya veremos cómo avanza el tema tanto de la parte republicana como de la demócrata.
itzelvargasrdz@gmail.com / @itzelvargasrdz