Ramos_TrumpItzel Vargas Rodríguez

Entre una gran multitud de periodistas, se levantó uno muy conocido, Jorge Ramos, dirigiéndose a Donald Trump con una filosa intervención: “No puedes deportar a 11 millones de personas, no puedes negar la ciudadanía a tantas personas”, y a lo que el candidato republicano sólo contestó con evasivas “Siéntate. Regresa a Univisión” y después de ello, un guardaespaldas sacó del recinto al periodista, entre una gran sorpresa del público.

Jorge Ramos, el conductor de noticias hispano más conocido de los Estados Unidos, quien recientemente fue reconocido como uno de los hombres más influyentes por el Time, y que además tiene en su trayectoria profesional un gran camino de intervenciones periodísticas realizadas entre las que se encuentran varios de los más grandes líderes mundiales, muchos de ellos, presidentes y ex presidentes. Pues bien él ahora ha sido protagonista de un llamativo hecho: la afrenta a Donald Trump, un ya reconocido candidato que ha despertado las más grandes burlas pero sobre todo indignación entre los mexicanos, al llamarles a los inmigrantes violadores y criminales.

Trump ha tomado como estandarte precisamente el tema de los inmigrantes, pero no como Obama lo hizo en su campaña a la Presidencia en donde exaltaba la riqueza multicultural y diversa que se había formado en los Estados Unidos donde muchos de ellos habían logrado construir una vida haciendo realidad el tan ya llamado “sueño americano” y tomando como eslogan principal “Yes, we can”. No, Trump por su parte utiliza un discurso dedicado al ataque a los inmigrantes “que son malos” en el sentido de atacar a aquellos que le hacen mal al país americano, pero es bajo esta premisa, donde mete a los mexicanos y a todos los migrantes latinoamericanos. Con propuestas como la de levantar muros entre Estados Unidos y México, Trump juega un papel político interesante: busca ganarse adeptos entre las corrientes de ultra derecha de este país que precisamente consideran a la inmigración no como un elemento que aporta a la diversidad cultural del país, sino como una amenaza y la razón de muchos de los males sociales.

La cuestión interesante que ha logrado el peligroso discurso de Trump, es que tanto por broma, ridiculez o porque en sí mismo este personaje no cuenta con una viciada carrera política sino más bien empresarial, es precisamente que este candidato de forma sorpresiva ha subido los números de su popularidad en los últimos meses.

Desde el ámbito de la Comunicación Política es interesante analizar este polémico acontecimiento entre los dos personajes, porque en un enfrentamiento del tipo ¿quién gana?

Jorge Ramos se ha distinguido por defender desde el periodismo la labor de los inmigrantes en Estados Unidos. En su misma cuenta de Twitter se define así, como un inmigrante que ha sacado ciudadanía en el país vecino. Por eso mismo, es muy probable que su intervención, retadora y sin aviso, fue evidentemente planeada para lograr sacar un poco de equilibrio al candidato y obtener una respuesta visceral a una pregunta realizada bajo un planteamiento incómodo.

El mensaje corporal del periodista fue bastante relajado pero muy contundente y en cambio, Trump se mostró cada instante a la defensiva con movimientos negativos en la cabeza, el uso de su dedo índice y su mano tratando de calmar la situación.

Después de este hecho, Ramos pudo al fin realizar algunas preguntas a Trump y las respuestas surgieron entonces de una forma más tranquila. Sin embargo, después de algunos días de este enfrentamiento, podemos ver cómo el discurso de Ramos sigue consistiendo en evidenciar a Trump, con el desprestigio y el rechazo público en que lo posicionan los hispanos.

Como excelente comunicador, podemos nombrar una de las estrategias propagandísticas de Goebbels que bien aplican a la forma en que enfrentó Ramos a Trump y que versa “Para tener éxito, se debe suscitar la atención de la audiencia y transmitir a través de un medio de comunicación que llame poderosamente la atención.”

Es evidente aquí que la clásica lucha del rebelde que representa la ideología y anhelos de las mayorías (Ramos) gana adeptos y simpatía frente aquél opresor, que busca revivir viejos odios (Trump).

@itzelvargasrdz es estudiante del Doctorado en Comunicación Política y Campañas Electorales, así como Maestra en Comunicación Política e Institucional, por el Instituto Universitario Ortega y Gasset.