David Reynoso Rivera Río
Finalmente y tras una jornada de tranquilidad en el Estado, ha llegado prácticamente a su fin el proceso electoral. Razón por la cual muchos de nosotros seguramente estaremos bastante alegres, ya que sin lugar a dudas, este ha sido uno de los procesos con mayor cantidad de calumnias, elementos de propaganda y guerra sucia en la historia de nuestra vida democrática.
Meditando un poco durante las largas jornadas que pasé escuchando, leyendo y viendo anuncios por doquier, deseo externar lo que verdaderamente me motivó a realizar estas líneas y titularlas: El peligro de la generalización. ¿Cuántos de nosotros no nos hemos molestado al escuchar opiniones en las que personas de otros países se refieren a nosotros como habitantes que únicamente tomamos tequila y acostumbramos a pasar los días, al puro estilo hollywoodense, junto a un nopal?
Creo que la respuesta es bastante obvia, ya que sentimos una furia impresionante al escuchar este tipo de comentarios aberrantes y lo primero que hacemos es tratar de refutarlos inmediatamente haciendo alusión a que se trata de una GENERALIZACIÓN ERRÓNEA ya que esas no son nuestras actividades cotidianas y somos seres humanos con un enorme corazón, un espíritu emprendedor, contamos con grandes ciudades, hermosos paisajes, una deliciosa gastronomía y una creciente urbanidad aunado a un impresionante desarrollo que ha surgido en todos los sentidos a lo largo y ancho del país.
Por mencionar algún otro ejemplo, creo que de igual forma escuchamos y nos enfurecemos en menor o mayor grado, con generalizaciones tan aberrantes que mencionan que los mexicanos tendemos a cometer actividades ilícitas en el extranjero, tan solo porque en las últimas justas deportivas de mayor relevancia internacional, algún o algunos compatriotas se han caracterizado por detener un tren bala, orinar en recintos históricos o deciden aventarse al mar desde un crucero. Invadidos por estos sentimientos, nos volvemos a dar cuenta de que las personas muchas veces cometen el error de generalizar, ya que de igual forma somos conscientes de que existen miles de mexicanos que viajan al extranjero y no cometen ningún tipo de fechoría ni actividad irregular alguna.
Una vez mencionado lo anterior, no quiero dejar pasar la oportunidad de hacer ver cómo nosotros mismos propiciamos y cometemos los mismos errores que nos molesta que cometan con nosotros, ya que hacemos un sinfín de generalizaciones por razones tan diversas que abarcan desde nuestros lugares de nacimiento y colonias, hasta instituciones académicas, creencia religiosa o pertenencia a cierto partido político. Es así que al transpolar los errores de la generalización, hemos escuchado recientemente que votar por el PAN, por el PRI, MORENA, PVEM, PT, etc., se convierte en votar por moches, fiestas con prostitutas, escándalos inmobiliarios, partidos satélites o cualquier otra infinidad de argumentos.
Podremos simpatizar o no con un partido político, inclusive tenemos el derecho y la oportunidad de militar en alguno de ellos con el cual nos sintamos identificados. Pero no es justo que los mismos partidos e inclusive nosotros mismos, hagamos juicios a priori y generalicemos erróneamente acerca de cierto candidato o persona solo por su afiliación a un partido. Es momento de dejar de cometer los errores-malas prácticas, es momento de ser críticos y objetivos de manera que acudamos a votar con responsabilidad. Espero entonces podamos comenzar a dejar de generalizar y tampoco nos dejemos engañar por cuestiones que prometen ser la panacea, habrá que entender que existen gentes tanto buenas como malas en cualquier ámbito y que solo en nosotros está verdaderamente cambiar esos malos hábitos para que nuestro Aguascalientes siga progresando y nuestro México sea un mejor país cada día.

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