Alberto Bortoni
Agencia Reforma

MONTERREY, NL  10-Jun .- El mercado de consumo ha estado pasando de un mercado de productos a uno de servicios. La proliferación de los esquemas de arrendamiento es un buen ejemplo de ello.
En México estamos acostumbrados a ser dueños de las cosas y en muchos casos no importa el sacrificio económico que esto conlleve. En la adquisición de un auto el proceso ordinario es ahorrar por un tiempo una cantidad sustancial para dar un buen porcentaje de enganche, después aceptar una tasa de interés generalmente alta y por un plazo que cada vez se hace más largo (hoy 60 ó 72 meses son ya opciones).
Al final del proceso, somos dueños de un auto que está tremendamente devaluado y para acabarla pareciera que estamos a pocos años de no poder circular diario en la Ciudad de México.
El arrendamiento ofrece un cambio de paradigmas; el más importante el desprendimiento de un vehículo en particular a cambio de la adquisición de un servicio. Pero las ventajas son importantes y en muchas situaciones es la mejor opción; en especial si no se dispone del capital para adquirirlo de contado o si se tiene una actividad adicional en qué aprovechar el capital.
El arrendamiento ofrece mensualidades fijas y constantes, con las cuales el automóvil se mantiene vigente, pues al final del arrendamiento se tiene la opción de cambiar cómodamente de unidad por una nueva, y hoy más que nunca esto es bien recibido. El cambio permite reemplazar el vehículo por uno que se ajuste mejor a las necesidades cambiantes de una persona, adecuándose a nuevos miembros de la familia, nuevas actividades o incluso en no mucho tiempo nuevas fuentes de energía.
Los autos cada vez más se están volviendo bienes de consumo, con ciclos de vida cada vez más cortos y con innovaciones tecnológicas sucediendo ya no cada cinco años con el cambio generacional sino de año en año. Y no es sólo en seguridad y prevención de accidentes; hace no mucho tiempo eran pocos los autos con equipo como bluetooth; hoy los autos tienen sistemas de comunicación propios y se integran completamente a celulares inteligentes.
El problema del arrendamiento es claro, para muchos, pagar renta es tirar dinero a la basura. Sin embargo, también lo es pagar intereses o dejar que un automóvil de varios cientos de miles de pesos se deprecie rápidamente. Los números pueden ser complejos, pero siendo el auto una de las inversiones más fuertes de una persona, sin duda vale la pena estudiarla con cuidado y sin ataduras emocionales como lo es la idea de “ser dueño” de la continuamente decreciente inversión de un auto.