Donald Trump ha sido virtualmente electo como presidente de los Estados Unidos de Norteamérica. Es por ello que ante lo inevitable, resulta importante hacer algunas observaciones acerca del panorama que se vislumbra para los próximos cuatro años. Aunado al discurso del odio, desde que comenzó su campaña Trump marcó los ejes que representarán en teoría su plan de trabajo.
Como primer reto dentro de su administración, Trump tendrá que consolidar la unificación en cuanto a su aceptación, ya que se han presentado diversas protestas en su contra a lo largo del país. Además, necesita imponer una legitimidad dado que su rival Hillary Clinton perdió en el Colegio Electoral; sin embargo, ganó en el voto popular por poco más de un millón de votos.Por lo que el reto será ganarse a la gran mayoría que no lo eligió como su presidente.
Como principales acciones, ha anunciado el eliminar restricciones de acceso a excepciones tributarias a las empresas y otros actores de alto ingreso, cobrar un impuesto a la propiedad para las familias con mayor ingreso, mandatos de zonas libres de armas y ha prometido desmantelar varias de las acciones ejecutivas implementadas por el presidente Barack Obama, entre ellas: Las regulaciones para disminuir la contaminación de las plantas que utilizan carbón, la acción diferida que protege a los hijos de inmigrantes indocumentados que llegaron a Estados Unidos siendo niños (DACA), así como la acción diferida para proteger a los padres indocumentados de ciudadanos americanos (DAPA).
Estas medidas derivarán en la deportación masiva de varios millones de personas y por si esto no fuera poco, ha seguido firme en su idea de levantar un muro en la frontera con nuestro país, misma que probablemente tenga naturaleza de acción ejecutiva. Continuando con el tema migratorio, los medios de comunicación más serios han informado que sus asesores trabajan ya para la consolidación de un registro para migrantes musulmanes.
Ahora bien, en materia económica y comercial, Trump ha sido tajante en cuanto a la denuncia del Tratado Libre de Comercio a efecto de consolidar una renegociación; de lo contrario, Estados Unidos se retirará de uno de los acuerdos comerciales que más beneficios ha traído a nuestro país. Esto como consecuencia de que el país vecino nunca ratificó el tratado y su salida resulta relativamente sencilla; sin embargo, aquí resulta importante mencionar que un gran número de empresas estadounidenses se verían afectadas al igual que gran capital mexicano que se encuentra invertido en los Estados Unidos de Norteamérica. De igual forma, Trump ha anunciado que no ratificará el Acuerdo Transpacífico (mejor conocido como TPP), lo cual pone en riesgo la vigencia de dicho tratado ya que tiene una cláusula en la que se condiciona que para su entrada en vigor se requiere que haya sido ratificado como mínimo por seis países y que éstos representen un 85% del total del PIB de los 12 países miembros (sin olvidar que tan sólo Estados Unidos de Norteamérica representa el 44% del PIB).
Mencionado lo anterior, creo que el panorama suena aventurado y nuestro país se encuentra frente a un gran reto que parecía sólo prever Luis Videgaray. México tendrá que poner a trabajar de inmediato las principales áreas jurídicas, económicas y financieras a efecto de combatir la dependencia económica con nuestros vecinos y poder consolidar un sistema cambiario estable, regímenes de intercambio comercial con otras naciones y brindar la mejor protección posible tanto a los inversionistas como a los inmigrantes.

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