Silvia Guerra

 

Los seres humanos actuamos en muchas ocasiones por imitación o por costumbre, haciendo las cosas automáticamente. Pocas veces nos detenemos a analizar por qué hacemos lo que hacemos y simplemente actuamos, porque es lo esperado o es lo que se “debe” hacer.

Recientemente una mujer hermosa, fuerte y digna, dejó para siempre este mundo material. Por ella, fui acogida en su familia no como “postiza”, sino como propia; recibiendo a lo largo de los años hermosas muestras de cariño, apoyo e inmensas lecciones de vida, dignas de volver propias. Mi mayor admiración y respeto a esa guerrera incansable.

Ante esta pérdida, y como un miembro más de la familia, estuve presente en todo el triste proceso, y en él, además de retumbar en mi cabeza miles de ideas y cuestionamientos acerca de la vida, de nuestra humanidad, de la fragilidad del cuerpo y la fortaleza del espíritu, me asaltó también la duda de por qué cuando hay un velorio o un funeral, por costumbre se espera que portemos el negro. Probablemente muchos de ustedes saben la razón, pero para serles honesta, yo nunca me lo había cuestionado; así que me di a la tarea de investigar un poco y esto es lo que encontré…

De acuerdo a normas de protocolo.com “uno de los aspectos más desconocidos del luto es que su origen obedece a un conjunto de leyes y reglamentos dispuestos por los Reyes Católicos.

En el siglo XVI, a raíz de la muerte del príncipe Juan, en 1497, y debido a una serie de sucesos funestos acaecidos en la corte, los Reyes Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla ordenaron la Pragmática de Luto y Cera, por la cual, el luto debía representarse con el color negro.”

¿Pero por qué utilizamos el negro para exteriorizar la pena? Se dice que porque este color es símbolo de lo trágico, es el color de lo misterioso, de la oscuridad y la noche. Es en cierta forma, la expresión velada, de nuestro miedo a la muerte.

De acuerdo a algunas costumbres protocolarias llevadas por los católicos, el portar negro absoluto, debe dejarse exclusivamente para los familiares directos del finado, mientras que los demás dolientes, se espera que porten el negro, pero no en su totalidad, pudiendo utilizar algunos tonos y accesorios sobrios.

Como todo, estas costumbres han ido cambiando y han evolucionado con la modernidad, haciéndose cada vez menos rígidas. Lo que a principios de siglo pasado eran rigurosos periodos de luto y estrictas normas de vestimenta luctuosa, hoy se antojan “pasadas de moda”. Lo que sí puedo decirles es, que independientemente de que la vestimenta negra esté de moda o no para expresar el luto, el respeto al finado y a su familia no lleva color, por lo que es siempre recomendable que seamos finos y medidos en nuestro trato, actuando siempre respetuosos ante el dolor ajeno.

Que tengan una bonita semana.

El Poder de tu Imagen.

silvia@consultoriadeimagen.com.mx