Leticia Acuña Medina

El Obispo José María de la Torre señaló que los pastores de cualquier Diócesis, ya pueden anular matrimonios, siempre y cuando las causas sean evidentes como el engaño doloso o la coacción, por lo que la nulidad será breve, pues ya no requerirán de un juicio; también hay expedientes que se encuentran atorados por trámites que ya resultan innecesarios.
El prelado dejó en claro que la nulidad del matrimonio no se tomará a la ligera, que el Papa Francisco, promulgó por ‘motu propio’ modificaciones al proceso canónico sobre las causas de declaración de nulidad matrimonial, no para que se favorezca la nulidad de los matrimonios, sino la celeridad de los procesos; si el juicio se llevaba 10 años, ahora se espera que sea uno o dos máximo.
Se aprueba que ordinariamente baste una sola sentencia en favor de la nulidad ejecutiva, que establece el juez único bajo responsabilidad del obispo, y como a éste se le dan facultades de juez, el proceso se hace más breve.
No se trata de estudiar cómo anular un matrimonio, puesto que la Iglesia defiende la indisolubilidad del vínculo conyugal, sino en juzgar los casos en los que se considera que el matrimonio fue nulo por causas diversas, como la coerción.
El purpurado explicó que actualmente no pueden ser gratuitos los procesos para las parejas que soliciten nulidad, porque hay que pagar a los abogados y cubrir diversos gastos, pero serán subsidiados los casos donde no puedan pagar.
Una vez que haya las condiciones para la gratuidad, es decir que se cree un fondo ex profeso, el servicio será gratuito, como lo anunció el Papa, “porque es un deber de justicia”.
En cuanto a los tiempos actuales, hay procesos que se pueden llevar hasta 10 años, en las diversas instancias, por lo que ahora, debería ser un año, si no hay apelación y no superar dos años si la hubiera.
Ya sólo es necesaria una sola sentencia a favor de la nulidad ejecutiva; el Derecho Canónico exigía que cada causa fuese analizada por dos tribunales en instancias sucesivas.
Con las reformas del Papa Francisco, se introduce el juez único, en vez de tres, con la que podrán llevarse más casos y en consecuencia, agilizarse el proceso.
Para lograr la celeridad que se busca, es necesario que se expongan de manera breve, integral y clara los hechos sobre los que se basa la demanda, para luego indicar las pruebas, que podrán ser pedidas inmediatamente por el juez.
Indicó que el Papa Francisco reconoció que un juicio breve puede poner en riesgo el principio del que el matrimonio es indisoluble y por tanto se ha introducido la posibilidad de “apelación” pero directamente a la sede metropolitana, que para los aguascalentenses la sede está en Guadalajara.
El recurso de apelación al tribunal de la Sede Apostólica Romana, la Rota, seguirá pero de manera excepcional.