Fernando López Gutiérrez

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El 30 de enero del presente año se dio a conocer que José Ignacio Peralta Sánchez sería el candidato por el Partido Revolucionario Institucional para contender por la gubernatura del estado de Colima. Peralta se había desempeñado durante toda la administración del Presidente Enrique Peña Nieto como subsecretario de comunicaciones y había sido una de las figuras principales a lo largo del proceso de discusión y aprobación de la reforma en telecomunicaciones. Su renuncia generó incertidumbre e inquietud en el sector, ante la considerable cantidad de proyectos pendientes y el recorte presupuestal que afectó de manera directa a la Secretaria de Comunicaciones y Transportes (SCT).

Para diversos especialistas, particularmente desde el área de las telecomunicaciones, la persona ideal para ocupar la titularidad de la subsecretaría era Mónica Aspe Bernal, quien entonces fungía como coordinadora de la sociedad de la información y el conocimiento de la SCT y había demostrado gran capacidad en la realización de sus actividades. Sin embargo, desde la Presidencia de la República la decisión no parecía tan sencilla: aunque, desde la partida de Ignacio Peralta, Aspe comenzó a realizar una importante labor de representación y comunicación vinculada a las labores propias de la subsecretaría de comunicaciones, no hubo un pronunciamiento claro que indicara que ella sería la elegida.

Después de casi tres meses de espera y cuando muchos creían que el nombramiento de un nuevo subsecretario de comunicaciones se llevaría a cabo con posterioridad a la realización del proceso electoral del presente año, el pasado 28 de marzo, se anunció a Mónica Aspe como la nueva subsecretaria de comunicaciones. Se dejó pasar un periodo de tiempo considerable para tomar una decisión ampliamente prevista, que sin duda ha tenido un efecto en el rezago de diversas actividades de primera importancia en la SCT.

La Subsecretaría de Comunicaciones hoy tiene la misma cantidad de pendientes que cuando la dejó Peralta Sánchez; sin embargo, los plazos de ésta se han acortado al igual que la paciencia de muchos de los involucrados con la labor de dicha área. Temas fundamentales como el despliegue de la red troncal, la consolidación el apagón analógico, la red compartida mayorista o la realización de diversas acciones necesarias para la implementación de la reforma en telecomunicaciones tendrán que ser abordados con prontitud bajo el liderazgo de Mónica Aspe.

Hay confianza en torno al conocimiento y capacidad de dicha funcionaria; sin embargo, uno se sigue preguntando ¿por qué dejaron pasar tanto tiempo para su nombramiento y la colocaron en una situación de mayor complejidad de la que debía afrontar en un inicio?, ¿no es acaso el sector de comunicaciones un área estratégica para la presente administración que merezca una respuesta rápida en la sustitución de un funcionario? Por el bien de nuestro país deseamos realmente que la nueva subsecretaria pueda desempeñarse conforme a las expectativas que se han generado en torno a su potencial.