Andrea Rodríguez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO 9-May.- El bebé se siente más seguro y la mamá, más libre; él duerme mejor, ella mejora su postura. Con el porteo, ambos ganan mucho y no pierden nada.
Esta tendencia consiste en llevar, desde su primer día de vida, a tu hijo pegado al cuerpo valiéndote de un portabebés, explica Ingrid Noceda, asesora en Hot Mama Wellness Center.
“El porteo es amigo de la lactancia, de la crianza con apego y de la crianza respetuosa”, explica, “es bueno para la lactancia porque al cargarlo de frente se estimula la zona de los senos. Es ese contacto, el olor y el movimiento lo que estimula la inducción de leche”.
“La crianza con apego busca saciar la necesidad de apego conforme nos la va pidiendo bebé y la crianza respetuosa es no forzarlo: puede haber un momento en que ya no quiere que lo cargue y hay que respetarlo”.
Para quien recibió capacitación en el Center for Babywearing Studies en Atlanta, se puede portear desde el día uno y hasta que el cuerpo de la madre lo soporte. Además, lo recomendable es hacer pausas cada cuatro horas para revisar su pañal, darle de comer, generar movimiento y favorecer la circulación.
Noceda establece que las ventajas de esta tendencia son tanto físicas como emocionales.
“Sacia la necesidad de protección del bebé, le da seguridad y cercanía con su cuidador; brinda el calor que necesita al principio; y, además, la misma presión ayuda a que disminuyan los cólicos porque sale el airecito por arriba o abajo, y algo comprobado es que duermen más y mejor”.
Quien da cursos en Hot Mama, en la colonia Hipódromo Condesa, enfatiza el valor que el porteo deja en las madres no sólo al fortalecer su espalda y mejorar su postura, sino también al permitirles reincorporarse a su vida normal.
“Al tener manos libres, ella se puede volver a cuidar, a peinar, a comer; y le permite socializar porque no tiene que preocuparse: bebé ya está integrado a ella, va contigo a tus actividades, entonces también vuelve a los niños menos egoístas”, dice.
Por otra parte, Gabriela Sánchez, fundadora de CargArte, comunidad que brinda asesorías en distintos puntos de la Ciudad de México y el Bajío, agrega a las virtudes del porteo su capacidad de estimular visual, auditiva y sensorialmente a los pequeños.
“Todo parte de la posición privilegiada en que colocas al bebé: desde sus primeros meses está viendo cómo platicas con otros. La estimulación que recibe es funcional, de vida real, lo colocas en un lugar activo y también lo presentas a la sociedad, la gente interactúa con él de forma natural”.
Finalmente, es también una forma de integrar al papá a la crianza, expresa Sánchez.
“Es una herramienta que les da mucho poder. Cuando nace, el papá se siente inseguro porque no tiene la teta para calmarlo como nosotras. Entonces, darle esta herramienta donde le enseño a embolsar al bebe y es mágico, caminas y deja de llorar; pues, les das un circuito de comunicación muy bonito. Facilita ese vínculo”, dice.

Los tipos
De acuerdo a la zona, cultura y hasta clima de los países hay distintos portabebés que se distinguen por su estructura y materiales.
El rebozo es el tradicional en México, pero hay una opción actual a la que se le agregan unos aros para darle más soporte, esa se llama bandolera y retoma esa tecnología del Ring Sling de Estados Unidos.
En países asiáticos se usa el mei tai, un cuadro con tiras cosidas que nació para las madres que eran campesinas; en África el canga es de un material muy delgado por el calor, y en Europa se emplea el fular, elástico o tejido.