Al asistir a la ceremonia del Día del Juez Mexicano, el ministro de la Suprema Corte, Jorge Pardo Rebolledo, afirmó que la labor de los jueces no debe regirse por el aplauso o reconocimiento de nadie, y que las sociedades justas comienzan por tener jueces que impartan no sólo legalidad, sino justicia.

Durante su intervención en la ceremonia efectuada en conocido hotel del sur de la ciudad, el ministro aseguró que el país requiere, hoy más que nunca, de tribunales y jueces que impartan justicia.

La legalidad es un elemento insustituible, pero la labor del juez debe trascender e impartir justicia, porque la sociedad está ávida de justicia, y cuando un acusador y un acusado están frente al juzgador, lo único que esperan es que la determinación sea justa y que cumpla la expectativa de sus respectivos intereses, “labor por demás complicada”.

“Quienes tenemos la grave responsabilidad de impartir justicia, para quienes hemos elegido servir a nuestro país impartiendo justicia, tenemos que servir en una labor que no es fácil”.

Frente a jueces y abogados, funcionarios del Poder Judicial, el ministro afirmó que no existe un juzgador que no se haya detenido para formularse la pregunta que más constantemente se hacen: ¿Qué es la justicia?

Enseñar a una persona a ser justa no se logra sólo en las aulas. Ahora, las instituciones educativas del país se preocupan más en el desarrollo de valores, que no sólo en memorizar leyes y decretos. La enseñanza va hacia el sentido más profundo del concepto de justicia en cada aprendiz del derecho y eso es bueno.

“Los jueces siempre nos desempeñamos en conflicto de intereses y de derechos y siempre nuestra labor dejará insatisfechos al 50% de los clientes”.

El juzgador debe ser sensible al concepto universal de justicia, las sociedades demandan de jueces que no sólo apliquen la ley, sino que, dentro de la ley y con auxilio de la ley, impartan justicia.

“No podemos esperar una sociedad justa si no tenemos jueces y tribunales justos. Que en cada sentencia que se emita, estemos conscientes de que estamos sembrando la semilla de ciudadanos que apelarán más al sentido de justicia hacia mí y hacia los demás.

“Si deseamos buenos jueces que den sentido a una vida profesional centrada en la justicia, tenemos que partir de formar en las aulas buenos abogados, que entiendan el derecho no sólo en su vida cotidiana, sino en su sentido filosófico, sólo así será posible desarrollar la capacidad de un pensamiento libre pero consciente de lo que implica el derecho”.

Durante una emotiva ceremonia en la que fue entregado el reconocimiento anual a la trayectoria judicial, esta vez al juez quinto penal, Jesús Figueroa Ortega, el magistrado presidente del Poder Judicial, Juan Manuel Ponce Sánchez, pidió a quienes integran el Poder Judicial, velar por el respeto y la garantía de los derechos humanos, lo cual contribuye de una forma importante a velar por la armonía de la sociedad.