Fernando López Gutiérrez

ferlog14@gmail.com

@ferlog14

El Índice Global de Paz (IGP) es un estudio que evalúa las condiciones de paz a nivel mundial a partir de la generación de un ranking de países que toma en consideración tres grandes áreas: el nivel de seguridad en la sociedad, la situación de conflicto doméstico e internacional y el grado de militarización. Su elaboración la realiza el Instituto para la Economía y la Paz, centro internacional de investigación sin fines de lucro, que busca “cambiar el enfoque del mundo hacia la paz como una medida positiva, alcanzable, y tangible de bienestar y progreso de la humanidad.”[1]

La edición 2015 del IGP (novena en publicarse) presenta información sumamente interesante que permite tener una idea de los retos y avances de nuestro país en la materia, así como visualizar propuestas que permitan atender las debilidades que mantiene para el aseguramiento de la paz. Al respecto, debe observarse que México mantiene un “estado de paz” catalogado como bajo, al situarse en la posición 144 de 162 países, y dicho resultado debería exigir a nuestras autoridades un trabajo más decidido y efectivo sobre el tema.

Preocupa que, considerada en la región de Centroamérica y el Caribe, la República Mexicana presente el menor desempeño de la zona, debido a los conflictos internos derivados de los crímenes relacionados con las drogas. Pese a la percepción de muchos especialistas, en comparación con países de otras regiones, los niveles de militarización en México se presentan como positivos y los principales focos de atención se relacionan con los conflictos de tipo doméstico y el deficiente grado de seguridad de la población.

El estudio del Instituto para la Economía y la Paz destaca una mejora en la evaluación de los policías y agentes de seguridad al considerar que han disminuido las tácticas agresivas implementadas durante administraciones pasadas. En oposición a lo anterior, en dicho documento se señala que nuestro país mantiene el sexto lugar a nivel mundial en los costos derivados de la contención de la violencia, fundamentalmente de aquellos relacionados con el impedimento de los homicidios.

Una interpretación general de los resultados del IGP nos indica que, pese a los esfuerzos de la presenta administración, nuestro país ha avanzado poco en el logro de paz permanente para la sociedad y ha mantenido una política reactiva. Aunque desde el inicio de la presente administración se anunció un cambio de enfoque, las acciones llevadas a cabo no han sido suficientes para lograr avances en lo que en el estudio se explica como paz positiva, es decir, aquella que permite construir las condiciones, capacidades y el ambiente adecuados para evitar la violencia y los conflictos que la generan.

[1] http://www.visionofhumanity.org/#/page/indexes/global-peace-index