Los mexicanos somos conocidos por nuestra inigualable forma de celebrar, en la que la comida y el alcohol tienen un papel importante.
Estas costumbres en exceso, unidas a otros factores de riesgo, pueden incrementar las probabilidades de desarrollar una de las enfermedades más peligrosas y silenciosas que existen: la cirrosis hepática.

Un mal silencioso
Situado en la parte derecha del abdomen, entre el diafragma y el estómago, el hígado pesa casi un kilo y medio y es uno de los órganos más nobles del cuerpo al estar en constante regeneración.
Pero al no avisar y no dar molestias, al menos que sea una hepatitis aguda, es común que una persona con enfermedad hepática descubra que la tiene cuando ya es demasiado tarde.
“No menos de la mitad de los pacientes que veo llegan con cirrosis, depende de la enfermedad. Si es autoinmune (defecto en la regulación de las autodefensas), más de la mitad llega con cirrosis; si es hepatitis por virus, entre un 50 o 60 por ciento ya traen cirrosis por lo mismo que son silenciosas”, explica Linda Muñoz Espinosa, jefa de la Unidad de Hígado del Hospital Universitario.

¿De qué mueren los mexicanos?
Especialistas abordan en una serie las 10 principales causas de muerte en México.
En esta cuarta entrega se analizan la cirrosis y otras enfermedades del hígado, que son la cuarta causa de muerte en el País.

Cirrosis hepática
La cirrosis es una inflamación crónica e irreversible que provoca fibrosis y nódulos entre las células del hígado, bloqueando parcialmente la circulación de la sangre.
En México, la cirrosis hepática es la cuarta causa de muerte y en Nuevo León está en el cuarto y sexto lugar en hombres y mujeres, respectivamente, en edad reproductiva.
De acuerdo con Linda Muñoz Espinosa, especialista en inmunología de las enfermedades hepáticas, uno de los problemas más grandes de esta enfermedad es que las personas pueden seguir incrementando sus conductas de riesgo como ingerir alcohol o comer de más, sin saber que ya cuentan con una enfermedad hepática.

Sus principales causas
La cirrosis puede tener muchas causas, aunque las principales son: el consumo excesivo de alcohol, la hepatitis C crónica, y la obesidad, las cuales son a su vez, factores de riesgo de contraer un cáncer de hígado si no se tratan a tiempo.

Principales causas de muerte en México

1. Diabetes mellitus
2. Enfermedades isquémicas del corazón
3. Enfermedad cerebrovascular
4. Cirrosis y otras enfermedades crónicas del hígado
5. Agresiones (homicidios)
6. Enfermedad pulmonar obstructiva crónica
7. Infecciones respiratorias agudas bajas
8. Enfermedades hipertensivas
9. Nefritis y nefrosis
10. Accidentes de vehículo de motor (tránsito)

Fuente: Secretaría de Salud y Dirección General en Información de Salud, 2012

1. Alcohol en exceso
En Occidente, la ingesta excesiva de alcohol es la principal causa de cirrosis.
Aunque se considera que el tiempo necesario para que el alcohol origine una cirrosis es de 10 años, aproximadamente, no todos los pacientes cirróticos fueron bebedores previamente.
Además, hay que considerar la cantidad de alcohol que se consume diariamente, la susceptibilidad individual y las variaciones dependiendo de si es hombre o mujer quien lo hace.
Aun en pequeña cantidad, el alcohol afecta a las mujeres de manera diferente que a los hombres y el beber en exceso es mucho más arriesgado para ellas.
“En promedio, si el hombre se toma cinco tragos al día, su hígado aguanta más, pero una mujer si ingiere dos tragos o más diarios, puede hacer cirrosis”, explica.
Es la exposición constante de inflamación y toxicidad lo que aumenta la probabilidad de presentar alguno de los tres grandes cuadros de enfermedades hepáticas producidas por el alcohol: la esteatosis hepática alcohólica, la hepatitis alcohólica y la cirrosis etílica.
Aunque su gravedad es variable si se cesa el consumo de alcohol, puede ser mortal para muchos pacientes.

Síntomas de la cirrosis
Como es un mal silencioso, puede o no haber síntomas de la cirrosis. Generalmente, la enfermedad se descubre por casualidad cuando se hacen revisiones por otra razón. Éstos son algunos, de acuerdo con Medline Plus, sitio web de los Institutos Nacionales de Salud de EU:

Fatiga y desaliento.
Inapetencia y pérdida de peso.
Náuseas o dolor abdominal.
Vasos sanguíneos pequeños, rojos y aracniformes en la piel.

Cuando empeora el hígado:
Acumulación de líquido en las piernas (edema) y en el abdomen (ascitis).
Coloración amarillenta en la piel, las membranas mucosas o los ojos (ictericia).
Enrojecimiento de las palmas de las manos.
En los hombres, impotencia, encogimiento de los testículos e hinchazón de las mamas
Tendencia a la formación de hematomas y sangrado anormal, con frecuencia por venas hinchadas en el tracto digestivo.
Confusión o problemas para pensar.
Heces de color pálido o color arcilla.

2. Hígado graso
El hígado graso por obesidad podría convertirse en la primera causa de cirrosis hepática en México, e incluso amenaza con bajar la expectativa de vida de la población si no se cambian los hábitos alimenticios.
Aunque el alcohol solía ser la causa más frecuente de tener un hígado graso, Muñoz Espinosa asegura que la obesidad se está convirtiendo en la principal causa.
“Ya lo estamos viendo, muchos pacientes que vemos por cirrosis que no tuvieron ningún factor de riesgo y el único factor de riesgo fue haber sido obesos, o tener sobrepeso”, expresa Jaime Zúñiga Noriega, endoscopista gastroenterólogo.
Incluso, cada vez es más común observar pacientes con ambas condiciones: sobrepeso y consumo excesivo de alcohol.
“Hay muchas personas que tienen las dos cosas, entonces mezclas los tipos de daño, el daño tóxico, el daño idiosincrático y la inflamación por la comida que avanza más rápido hacia una cirrosis”, dice Muñoz Espinosa.

3. Hepatitis
La hepatitis es una inflamación del hígado causada generalmente por una infección vírica.
Se conocen cinco tipos principales de virus de la hepatitis, designados como A, B, C, D y E, donde únicamente la B y la C afectan de manera crónica y son, en conjunto, la causa más común de cirrosis y cáncer hepático.
La hepatitis C es la más grave; surge por contacto con la sangre de una persona infectada o procedimientos médicos invasivos en los que se usa equipo contaminado.
De acuerdo con la especialista, el contagio mayor de este tipo de virus se dio con las transfusiones que se hicieron antes de los años 90, cuando no se conocía el virus y no se hacían pruebas sanguíneas adecuadas para comprobar su presencia.
Hoy, los grupos más expuestos al riesgo de infección son los consumidores de drogas inyectables, los niños nacidos de madres infectadas con el virus de la hepatitis C (VHC), personas cuyas parejas sexuales están infectadas con el VHC, quienes han utilizado medicamentos por vía intranasal y personas con tatuajes o perforaciones ornamentales (piercings).
En el caso de la hepatitis B, la transmisión es más común vía sexual o de la madre al niño en el parto.
Aunque la gran mayoría de las veces es asintomática, la infección aguda se puede acompañar de síntomas como diarrea, orina de color amarillo oscuro, heces de color claro, ojos y piel amarillentos, entre otros.
En estos casos, el hígado tarda no menos de seis meses en eliminar la infección y volver a estar sano.
De acuerdo con Muñoz, el 90 por ciento de los adultos con hepatitis B se cura incluso sin tratamiento, mientras que el 10 por ciento se queda con la infección crónica.
En el caso de la hepatitis C es a la inversa, solamente el 15 por ciento se cura y el 85 por ciento se queda con la infección crónica.

Día Mundial contra la Hepatitis
El 28 de julio de cada año, la OMS conmemora el Día Mundial Contra la Hepatitis con el objetivo de visibilizar y mejorar la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de la hepatitis viral.
Hay más de 500 millones de portadores de hepatitis B en el mundo y más de 170 millones de hepatitis C.
En México hay más de un millón 200 mil personas portadoras, de las cuales solamente el 20 por ciento está al tanto.
A diferencia de la hepatitis B que desde 1999 se incluyó en la cartilla de vacunación, no hay vacunas para prevenir la infección del virus de hepatitis C, por lo que la prevención consiste en disminuir las conductas de riesgo y someterse a un chequeo médico en caso de tenerlas.

Nuevo tratamiento para Hepatitis C
Un nuevo tratamiento para pacientes con infección crónica por el virus de la hepatitis C (VHC) fue aprobado en México a finales del año pasado y ya cuenta con casos de éxito en Monterrey.
Viekira Pak es el cuarto fármaco aprobado desde el 2013 por la FDA en un intento por erradicar el virus, que reemplaza el tratamiento con el medicamento interferón, y registra una tasa de curación del 96 por ciento.
Lilia Martínez García fue diagnosticada con cirrosis hepática por VHC y sometida a un trasplante de hígado, sin embargo al observar que el virus persistió e incluso se incrementó después de la operación, se hizo candidata al nuevo tratamiento que ronda el millón de pesos.
“Ahorita está en perfectas condiciones, si hemos dejado el virus en la sangre, en menos de cinco años volvería a tener cirrosis”, explica Eduardo Mendoza, especialista que llevó su caso.