En un medio diferente al que se vivió hace 62 años, cuando surgió el primer ejemplar de El Heraldo, nos permite ratificar el compromiso que a lo largo de este tiempo hemos mantenido: ser un vínculo con la sociedad y una vía de comunicación confiable, tolerante y abierta a todas las corrientes del pensamiento.

El compromiso cotidiano, de informar con veracidad, con una visión comprometida y de ética, es el signo que nos orienta y que renovamos cada día.

El trabajo que desempeñamos nos introduce a ser parte de la historia y en el diario andar encontramos información que nos alienta y nos dice del esfuerzo que a diario desempeñan miles de personas, como la entrega que hacen la madre de familia y el maestro, el empleado público, el empresario, el ejecutivo de ventas, los empleados de los bancos, el estudiante, el niño, los trabajadores y tantos que se aplican por salir adelante.

También está el otro lado de la moneda, una economía que pasa por una etapa muy difícil y que obliga a cada ciudadano a estar muy atento a lo que ocurre en torno suyo, a ser más precavido en sus gastos para no ser arrastrado por una situación que todos esperamos se optimice pronto.

Estamos conscientes en El Heraldo que hay una responsabilidad social, por lo que cada información que se ofrece tiene el propósito de orientar, de contribuir a que el lector tenga una opinión seria, basada en la veracidad de los hechos que se narran.

Al ser el periódico de mayor influencia entre los aguascalentenses exige redoblar energías para que cada mañana tengan en sus manos las herramientas informativas que necesitan y que le permiten tomar las decisiones correctas.

En un régimen de libertades, la línea editorial es la misma desde sus inicios, caracterizada por su imparcialidad, ponderación y precisión, que plantea una pluralidad política, social y económica.

Siempre hemos estado en contra de las noticias impulsivas o autoritarias, por lo que una vez más, como lo hicimos el 8 de octubre de 1954, reiteramos que no abonaremos al desánimo ante los infortunios que ocurren en la vida local, nacional y mundial, por el contrario, sin olvidar los problemas que suceden y el derecho que le asiste a cada quien, de exigir respuesta a sus demandas, queremos invitar a que juntos encontremos soluciones, que sigamos el camino de los acuerdos, la armonía y la urbanidad.

Al comenzar otro año de ser parte de la cotidianidad asumimos el reto de ser mejores, de afinar nuestro trabajo, de tener un mayor acercamiento con los ciudadanos y hacerlos partícipes del quehacer informativo. Ese es el mayor anhelo y al que instamos.

En este proceso no hay una fecha de caducidad, más bien de ascenso en todas las facetas.

Gracias a cada uno de los lectores y suscriptores, gracias a los anunciantes, gracias a los hombres y mujeres que nos favorecen con su lectura, gracias Aguascalientes.