Como la delincuencia ‘no respeta ni la casa de Dios’, algunos sacerdotes se han visto en la necesidad de poner avisos de advertencia, para que los fieles no descuiden sus pertenencias; hay templos en los que incluso se han colocado cámaras de video vigilancia y en otros contratado seguridad privada los domingos, para evitar en lo posible, que los fieles que están en misa, sufran de algún “cristalazo”; incluso se ha recurrido a “franeleros”, para que vigilen los autos estacionados, señaló el padre Carlos Alvarado. (Información extendida en la edición del 23 de agosto)