El hampa no respeta ‘ni la Casa de Dios’

Los feligreses deben cuidar sus pertenencias

Leticia Acuña Medina

Como la delincuencia no respeta ni la Casa de Dios, algunos sacerdotes se han visto en la necesidad de poner avisos de alerta; los amantes de los ajeno, aprovechan la concentración o el hecho de que se paren a comulgar y dejen sus bolsas en las bancas, para hacer de las suyas.
Hay templos en los que incluso se han colocado cámaras de videovigilancia y en otros, se ha contratado seguridad privada los domingos, para evitar en lo posible, que los fieles que están en misa, sufran de algún “cristalazo”, como ya ha sucedido; incluso se ha recurrido a “franeleros”, para que vigilen los autos estacionados en las afueras de las parroquias.
El Pbro. Carlos Alvarado Quezada, dejó en claro que el hampa no se ha desatado en los templos, pero que hay riesgo de robos en todos los ámbitos, y las parroquias no son la excepción, por lo que así como los sacerdotes buscan diversas estrategias de seguridad, las personas también deben contribuir cuidando sus pertenencias, no deben ser tan confiadas, ya que las circunstancias no son propicias para ello.
En el templo del Expiatorio, cada banca tiene un letrero que dice lo siguiente: “mantenga sus pertenencias frente a usted”.
Con motivo del regreso a clases, el sacerdote se pronunció a favor de una educación en valores, por lo que los maestros no deben limitarse a la formación con tecnología, hay que hacer al hombre más humano; la educación no debe entenderse como un mero aprender, hay que enseñar a los muchachos a pensar.
Que sea nuestro objetivo, formar personas humanas y no sólo personas inteligentes, o máquinas del saber sin sentimientos y afectividades humanas.
“No queremos estudiantes de 10, si no son humanos, justos y solidarios, capaces de practicar la caridad y vivir en armonía”.
Pidió a los jóvenes manejar la tecnología sólo en lo necesario y no abusar de ella, porque muchas veces nos impiden pensar; ejemplificó que en un examen de matemáticas, lo reprueba quien no lleva una calculadora consigo, incluso en el celular, porque hay quienes ya olvidaron cómo hacer una simple operación de multiplicar o dividir, hay alumnos que no son capaces de pensar, de reflexionar.