El evento más importante del año que tiene Aguascalientes es la Feria Nacional de San Marcos, que por esta misma razón tendría que ser el más favorecido y apoyado para que los asistentes vivan unas semanas de gozo, pero lejos de ello se vuelve cada vez más cara debido a la excesiva intervención de autoridades federales, estatales y municipales, lo que obliga a empresarios y comerciantes a fijar precios lejos de lo razonable.

A partir de que el Patronato de la Feria obtiene la autorización del Cabildo municipal para definir la superficie que utilizará, automáticamente se convierte en un sector de excepción, ya que todo el que tenga un negocio fijo o temporal deberá pagar un permiso provisional para expender los productos que más atraen al feriante, como son las bebidas alcohólicas y pistas de baile.

En el caso de restaurantes con venta de bebidas etílicas, 89,990 pesos y si además tiene bar el costo es de 97,863 pesos; los salones de baile 86,636 pesos; discotecas con venta de alcohol, 91,114 pesos.

Discotecas con venta de vino 105,889 pesos, por bar 156,302; por restaurante con venta de bebidas alcohólicas y alimentos, 75,117 pesos; por centro nocturno 182,358 pesos, restaurantes con bar y salón de fiestas, 250,877 pesos, por bar y centro nocturno de dos plantas 332,051; por hotel con restaurante y salón de fiestas 348,275, y por salón de baile y espectáculos públicos 372,070 pesos.

Los depósitos de cerveza deben pagar por las tres semanas 39,370 pesos, lo mismo que los abarrotes con venta de cerveza; abarrotes con venta de bebidas alcohólicas, expendios, cenadurías y restantes con venta de cerveza, 45,570 pesos.

Lo anterior es sólo para abrir boca, porque quien solicita un permiso tiene que pagar por adelantado, de manera que como le haya ido al final de los festejos ya es otro cantar, pero para que pueda recuperar la inversión que en muchos casos rebasa el millón de pesos, tan sólo para iniciar operaciones, tiene que imponer tarifas que los consumidores consideran excesivas pero tomando en cuenta lo que ha invertido resulta justificable, sólo que quien costea todo es el parroquiano, ya que de sus bolsillos sale para repartir a las distintas áreas de los tres niveles de gobierno y luego esperar que algo quede.

A lo descrito habrá que agregarle las visitas continuas de inspectores o verificadores de todo tipo de dependencias y organismos, para comprobar que se cumple con lo que dicta la ley en la materia, trátese de salud, protección civil, derechos del consumidor y párele de contar, lo cual puede llevar desde una multa a la clausura temporal o definitiva del negocio, lo que provoca fuertes pérdidas ya que por lo limitado del período cada día que no opere es fatal a la hora que se hace el balance final.

También estarán presentes enviados de organismos para vigilar, y sancionar en su caso, a quienes contraten a menores de edad, o extranjeros sin permiso de trabajo, lo que de comprobarse procederá a la sanción económica y la clausura del local.

Asimismo, una vez que el visitante sale del área ferial puede toparse con el alcoholímetro, que se encarga de mandarlo al juez calificador de la policía municipal, quien le impone una multa por manejar en estado inconveniente, lo que es lógico de suponer que sea así, puesto que no fue a beber agua bendita ni agua de jamaica o limonadas.

Hace unos días declaró el presidente de los hoteleros a un medio radiofónico que aquí no se aplican tarifas de temporada baja o alta, sólo “tarifas de Feria”, sin precisar a cuánto asciende, pero que al ser excepcionales suben el costo, con lo que se aprovecha que hay una demanda notable.

Asimismo, se anuncia que durante la Feria habrá vigilancia policíaca especial, reforzándose las entradas y salidas de la entidad, esto es, que los automovilistas que llegan o salen puedan ser detenidos para una inspección a las personas y al vehículo, que se acepte o no es una violación flagrante al derecho que tienen los mexicanos de transitar por todo el territorio nacional “sin necesidad de carta de seguridad, pasaporte, salvoconducto y otros requisitos semejantes” (Art. 11 de la Constitución General de la República).

Aunque al final de la verbena se diga que acudió equis millones de visitantes, es innegable que una minoría es la que realmente disfruta de ella, y de esa minoría la mayor parte son turistas, porque el que gana dos o tres salarios mínimos difícilmente va a tener para gastar, lo que es fácilmente comprobable con recorrer cualquier colonia de la periferia donde las familias siguen su rutina y las que se animan a ir es sólo en calidad de “mirones”.

Es innegable que la codicia oficial asfixia la gallina de los huevos de oro, por lo que no se sorprenda que las ferias de Texcoco, de Puebla o de Tabasco poco a poco ganen clientela.

ACTITUD HIRIENTE

Dispuestos a aplicar aquello de que “en el amor y la política todo se vale”, los adversarios históricos del Partido Revolucionario Institucional recurren a todo lo que su imaginación les alcanza para tratar de dañar la campaña de la candidata al gobierno del Estado, Lorena Martínez Rodríguez, por lo que un día sí y otro también denuncian supuestas violaciones a la ley y antes de que la autoridad electoral emita el dictamen señalan que hay parcialidad a favor de ella, sin aportar elementos que permitan comprobar sus versiones.

Se dice hasta la saciedad que en todas partes hay “guerra sucia”, como se puede observar actualmente en la presidencial de Estados Unidos o la que llegó ayer a su término en Perú y antes en Argentina, por lo que sería hasta cierto punto “normal” que aquí se recurra a cualquier cosa por tal de afectar al oponente, aplicando la sentencia que “una mentira o una media verdad, de tanto repetirla, algo queda”.

Antes de que iniciaran las campañas en Aguascalientes hubo analistas que comentaron la necesidad de que fueran diferentes, que cada aspirante respetara a los demás y dedicara todo su esfuerzo en convencer a los ciudadanos mediante propuestas, pero transcurría la primera semana y ya se tenía diferencias entre Lorena y el abanderado de Acción Nacional, Martín Orozco, al acusar la priísta de que se utiliza las redes sociales para difamar su viaje de trabajo que llevó a cabo a Japón, en Semana Santa, “lo que no es un delito”.

Todo mundo sabe como empieza un desacuerdo, pero no como termina, y era precisamente lo que se pedía, evitar llegar a un punto que luego se vuelve sin retorno, ya que vienen nuevas ofensas que suplantan el interés ciudadano por las proposiciones.

El reto que lanzó Lorena para que Martín Orozco le diga de frente lo que quiera no ha encontrado respuesta, no obstante que le recordó que “los hombres de Aguascalientes no son cobardes”. Se dijo “profundamente agraviada” por lo que se ha señalado de ella y de su campaña en redes sociales, por ello “yo invito a Orozco que dé la cara y que no le saque, que estoy aquí para enfrentarle y contestarle lo que tenga que responder”, sostuvo.

Antes de que la situación siga escalando lo recomendable es que ambos postulantes se reúnan solos y lo que tengan que decirse quede ahí, como una manera de llevar adelante una campaña civilizada. Hacerlo no es un desdoro para nadie, por el contrario, sería una demostración de madurez política y de permitir que el electorado escoja a quien tenga mejores planteamientos. Por el bien de Aguascalientes ojalá que lo hagan, y a la mayor brevedad.