El divorcio entre parejas de mayores de 50 años, resulta injusto para las mujeres porque quedan en una situación de vulnerabilidad total, consideró el magistrado presidente del Poder Judicial del Estado, Juan Manuel Ponce Sánchez.

Dijo que ante la separación legal de la pareja, las mujeres, por lo general, han dedicado toda su vida al hogar, a la educación de los hijos y a la atención del marido y de pronto, cambia su realidad, es obligada a conseguir trabajo cuando posiblemente no cuenta ni con experiencia laboral.

Las leyes, tal y como están planteadas, eximen de responsabilidad en la manutención entre excónyuges, lo que deja expuestas a las mujeres, dado que los hombres han estado laborando toda la vida y cuentan con más posibilidades de subsistencia, mientras que las mujeres enfrentan la discriminación por edad y género en el mercado laboral.

La no responsabilidad entre excónyuges no representa mayor problema para las actuales generaciones, porque en la gran mayoría, ambos trabajan, de modo tal que, ante una eventual separación, los problemas de las mujeres jóvenes no se resienten tan fuerte como las mujeres ya maduras, porque son generaciones diferentes.

“Sabemos perfectamente que las empresas prefieren contratar a personas de entre 18 y 25 años, y cuando se habla de personas mayores de 50 años, o de 60 años, resulta casi imposible encontrar alguna oportunidad de trabajo formal, con prestaciones laborales”.

Otro grave problema que enfrentan las mujeres en estas circunstancias es que, si el marido la tenía en algún régimen de seguridad social y de asistencia médica, esa cobertura de prestaciones acaba, cuando acaba el matrimonio. “Se presenta a una edad en la que las complicaciones de salud comienzan a ser más frecuentes y las mujeres requieren de mayores atenciones médicas y hospitalarias”, apuntó el magistrado.

Dijo que los divorcios en edades ya avanzadas son pocos, pero sí se presentan con relativa frecuencia, generándose todo este drama para las mujeres que se quedan literalmente solas, a pesar de que a lo largo del matrimonio, ellas colaboraron decididamente a forjar una familia, entregando todo, y quedándose sin nada.

Por ello, dijo, buscar en el divorcio una solución a los problemas, en realidad no resulta ser una solución propiamente, ya que los problemas se multiplican y terminan en una situación peor de como estaban en matrimonio.

Sería conveniente que las personas que piensan en divorciarse, lo analicen muy bien, lo mediten a plenitud, así como cuando se debe hacer a la hora de casarse, porque la unión familiar es una gran responsabilidad que demanda mucha reflexión.