Carlos Reyes Sahagún
 Cronista del municipio de Aguascalientes

Por todas partes actividad febril, derrumbar, edificar, resanar… Quieren hacer en un mes lo que no hicieron en seis (años), porque escrito está: “si no hay obra, no sobra”. A propósito de toda esta actividad, el miércoles pasado un compadre que tengo me platicó una anécdota, que desde luego debió ocurrir en tierras muy lejanas. Y dice: el nuevo presidente municipal llega a su oficina preguntándose por lo que habría dejado su antecesor. Abre la caja fuerte para encontrar sólo un billete de $500.00. Lo ve y menea la cabeza, lamentando semejante pobreza presupuestal. Entonces le llama a su predecesor y le reclama su proceder. A esto contesta el interpelado: “¡Cómo! ¿Dónde estaban esos $500.00, que no los vi?”
Pero bueno. Con la resolución del Trife se ha puesto en marcha el proceso de transición. A lo mejor esto de las impugnaciones se nos va a convertir en costumbre y en la manera, digamos, normal, de terminar los procesos electorales, porque con esta cero y van dos. La pasada fue hace seis años, y se resolvió mucho más tarde aún que en esta ocasión, el 27 de noviembre, es decir, cuatro días antes de la toma de posesión, y ya ve, el estado siguió su curso porque señora, señor, Aguascalientes tiene la capacidad; la virtud, de casi poder ir en automático, tal y como se probó en estos años. Por cierto que entre las impugnaciones que el PAN realizó en aquella ocasión, se contó también, como ahora, la injerencia de la Iglesia Católica, aunque en otro sentido.
En efecto, en el resolutivo emitido por el Trife en aquella ocasión, el tercer numeral de impugnación panista incluyó el “uso de símbolos religiosos”. Luego, en un capítulo denominado “agravios infundados e inoperantes”, el tribunal señaló que “tampoco se constató que se llevara a cabo una misa oficiada en favor de los candidatos del PRI, ni que tuviera tintes políticos para influir en el electorado; no se acreditó que este partido fuera responsable de publicar y difundir una tarjeta postal con la imagen del Papa Juan Pablo II y el logotipo priista.”
En fin, que como “sana sana, colita de rana” que le dice al niño golpeado, aquello ya pasó; ya es historia. Me acuerdo que en esos días de octubre, noviembre de 2010, el entonces gobernador electo pero impugnado, viajaba de arriba para abajo; de un lado a otro, se entrevistaba con medio mundo, secretarios de estado, directores, empresarios, y entonces, nomás de verlo uno pensaba: ¡Híjole! ¡Va a entrar echando fuego! ¡Va a resolvernos la vida en un santiamén!, pero luego, a la hora de la hora de nuestra muerte amén, no pasó nada.
Por lo menos en el Palacio de Gobierno, nada que se presentaba a chambear el nuevo ejecutivo, y ahí tiene usted que el 30 de noviembre, quienes compraron boletos para la corrida de ese día, los jefes devenidos en emisarios del pasado, se fueron, pero en su lugar no llegó nadie ni el uno de diciembre, ni el dos y ni el tres, y uno podía ver a los empleados de intermedio para abajo; los podía ver en las oficinas, viéndose las caras, o recargados en las puertas, o en los patios, las manos metidas en las bolsas de los pantalones, como perro sin dueño, a la espera de que llegaran los nuevos jefes para que les dijeran como debían instrumentar el progreso para todos que se había preconizado, pero nada; no llegaba nadie. Así sucedió el segundo día, y el tercero, y sólo hasta el cuarto o quinto comenzaron a llegar los nuevos.
Por otra parte, el hecho de que el tribunal electoral no zanjara la cuestión significaba un atraso en el proceso de entrega recepción porque señora, señor: ¿a quién entregarle, si la autoridad no había definido nada?
Aunque a final de cuentas vaya usted a saber para qué sirven las mentadas entregas- recepciones, porque luego se trabaja durante más de un año en prepararlo todo, documentos, libros blancos, inventarios, inventivas e invenciones, para que los que llegan lo tiren todo a la basura de un tirón, y también se pongan a jugar a inventar el libro negro… Perdón: el hilo negro, todo esto mientras mueven la cabeza con una paciencia que recuerda la de Job, al constatar lo mal que lo hicieron los anteriores.
Desconozco si este proceso tiene un fundamento legal -a lo mejor ahora sí-, pero tengo la impresión, casi certeza, de que esta figura fue una invención del gobernador Otto Granados Roldán, a manera de gesto de civilidad política, de cara a la inauguración de la modernidad política de Aguascalientes; la esperada alternancia en el poder, esto por el triunfo del panista Felipe González.
Entonces, en el transcurso del mes de septiembre de 1998, la Suave Matria presenció un hecho insólito: durante varios días se reunieron en el Palacio de Gobierno, el gobernador saliente y colaboradores más cercanos, y el gobernador entrante y aspirantes a colaboradores más cercanos, para enterarse, como dice el artículo constitucional respectivo, “sobre el estado general que guarda la administración pública estatal”.
Empezó entonces el proceso de entrega-recepción, y al parecer llegó para quedarse. A lo mejor hasta es necesaria, porque antes de 1998, se iban unos y llegaban otros y se acabó; unos a la banca, a ver como se desempeñaban los otros, y estos a trabajar; a hacer bien lo que en su opinión aquellos habían hecho mal, para luego regresar a la banca y los otros al juego, y así, hasta que la muerte les diera su merecido a todos, y la vida trajera “nuevos cuadros”.
Aunque quizá no haya sido tan así y sí se establecían contactos entre unos y otros, pero más bien en un clima de discreción; en las sombras, no lo sé… Probablemente este asunto de la entrega-recepción también tenga que ver con la complejidad que ha adquirido el estado de unos 30 años para acá, porque no es lo mismo entregar y recibir todos los activos que tiene ahora el Ejecutivo estatal, edificios, vehículos, instalaciones, etc., a los tres escritorios, cinco lápices, dos bolígrafos y un sacapuntas del pasado. ¡Ahora hasta heredan deudas!, cuando antes no había ni para pagarles a los maestros, a los policías y a los músicos de la banda municipal.
Menos días, y restando… De hecho un mes exacto mañana; un mes… (Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a carlos.cronista.aguascalientes@gmail.com).