Causa cáncer, enfermedades respiratorias y cardiovasculares

Se estima que en Aguascalientes, hay alrededor de 180 mil fumadores activos entre los 12 y los 65 años, además de 30 mil no fumadores expuestos al humo de tabaco ambiental (fumadores pasivos).
El consumo de tabaco representa una amenaza potencial para la salud visual de la población, por estar asociado al desarrollo o agravamiento de enfermedades como degeneración macular, cataratas y glaucoma, estas dos últimas identificadas entre las principales causas de ceguera.
El Consejo Optometría México hace un llamado a redoblar esfuerzos contra el impacto negativo de este hábito, que va más allá de ser una de las principales causas de cáncer de pulmón, infarto agudo al miocardio, enfermedades cerebrovasculares y enfermedad pulmonar obstructiva crónica, señaló la optometrista Nancy Espíndola Romero.
Explicó que por el alto contenido de sustancias tóxicas que se libera en el torrente sanguíneo de quienes fuman y de los componentes del humo que afecta a quienes les rodean (nicotina, alquitrán, formaldehído, amoníaco, sulfuro de hidrógeno, entre otras), el consumo de tabaco contribuye al desarrollo o agravamiento de enfermedades como la degeneración macular relacionada con la edad. Se produce cuando se daña una parte de la retina llamada mácula, lo que provoca que se pierda la visión central y no se puedan ver los detalles precisos, con lo que se dificultan actividades como leer, identificar rostros y manejar.
Las cataratas se desarrollan cuando el cristalino se opaca, lo que impide el paso de la luz; trae consecuencias que van desde vista borrosa hasta ceguera. Quienes fuman tienen de dos a tres veces más probabilidades de padecer cataratas que quienes no fuman.
En cuanto al glaucoma, las personas que fuman corren más riesgos de tener problemas en el nervio óptico, órgano naturalmente afectado por esta enfermedad. El nervio óptico conecta el ojo con el cerebro, por lo que los daños que sufra pueden tener como consecuencia la ceguera.
La retinopatía diabética ocurre cuando se dañan los vasos sanguíneos de la retina, con consecuencias que van desde la vista borrosa o distorsionada hasta la ceguera; los fumadores que también tienen diabetes corren mayor riesgo de padecer esta enfermedad.
La uveítis consiste en la inflamación de la úvea, que es la capa intermedia de la pared ocular, lo que provoca ojos rojos, dolor y problemas de visión.
Otro de los padecimientos más comunes a consecuencia de la exposición al humo del tabaco es el ojo seco, que se presenta cuando los ojos no tienen suficientes lágrimas o dichas lágrimas no son de suficiente calidad para cumplir su función. Fumar, o estar cerca de quienes lo hacen, aumenta la propensión a sentir los ojos ásperos, así como a sufrir ardor, picazón y enrojecimiento.
En el caso de las mujeres embarazadas, fumar aumenta hasta cinco veces el riesgo de que sus hijos padezcan meningitis bacteriana durante la niñez, entre cuyas consecuencias se cuentan infecciones oculares y otros problemas de visión. Además, fumar durante el embarazo también aumenta el riesgo de parto prematuro que, entre otras complicaciones, propicia el desarrollo de retinopatía de la prematuridad, que puede llegar a ser causa de ceguera en los bebés.