1ª Función
“SPOTLIGHT: EN PRIMERA PLANA” (“SPOTLIGHT”)
Buda enunció: “Solo tres cosas son inocultables: el Sol, la Luna y la Verdad”. Esta última tan solo puede materializarse y verificarse como tal cuando un hecho se confirma, a menos que un poder superior designe lo contrario. “Spotlight: En Primera Plana” es un filme que soporta toda su narrativa en la exhumación de eventos consumados en la más profunda oscuridad donde el ser humano busca iluminación: la iglesia, tanto en recinto como institución y su ominoso silencio que enmascara los cruentos actos de pederastia producto de su curato lujurioso. Y la verdad pudo abandonar su ocultamiento debido a un trabajo periodístico cabal y serio que puso en riesgo carreras y credibilidad en ambas vías, pues tanto reporteros como eclesiásticos entablaron una encarnizada batalla por prevalecer dignamente ante el ojo público, una lucha donde la verdad fue la vencedora. Basada en una historia real, la cinta relata cómo en el 2001, un editor de nuevo ingreso al prestigioso diario Boston Globe llamado Marty Barton (Liev Schrieber) comanda a un grupo de periodistas para que investiguen ciertos casos de abuso sexual por parte de sacerdotes a infantes. Lo que parece una serie de eventos aislados comienza a tomar proporciones Dantescas cuando los testimonios de algunos sobrevivientes los guía a otros casos similares en un ritmo in crescendo cual bola de nieve hasta llevarlos a las más altas esferas del poder político que es la Iglesia Católica, pues se revela que ésta no sólo sabe de dichos crímenes sino que protege a sus perpetradores reubicándolos de parroquia en parroquia o incluso emigrándolos al Vaticano con tal de que las acusaciones penales jamás lleguen a la corte. Aun cuando la estructura narrativa se ajusta a la de un proceso de investigación informativo donde numerosos nombres y eventos deben ser tomados en cuenta por parte del espectador para futuras referencias en el desarrollo de la trama (similar a aquella otra gran película sobre la labor comprometida del reportero titulada “Todos Los Hombres del Presidente”), ésta nunca pierde la pista sobre los aspectos dramáticos esenciales: la muestra de impunidad con que una institución diseñada para proveer confort espiritual a sus fieles puede revertir su ideología a manos de elementos humanos demasiado humanos para prodigar desesperanza y dolor tanto físico como psicológico y los conflictos que a su vez produce en los reporteros encargados de destapar dicha cloaca, pues se torna una actividad que los pone en entredicho a nivel social, familiar e incluso personal al básicamente desprestigiar a una congregación con más de dos billones de seguidores. Pero el director Tom McCarthy solventa todos estos elementos con mucha solidez, cohesionando los componentes en una trama fortalecida por un guión de su autoría laxo, inteligente y desprovisto de estridencias moralinas, así como un ensamble actoral muy eficaz, integrado por Michael Keaton, Rachel MacAdams y Mark Ruffalo. Perfectamente integrados en sus personajes y cada uno dotando de perspectivas variadas y ricas a una historia que fácilmente pudo caer en la denuncia unidimensional, mas apoyada por caracteres bien construidos y un procedimiento de prensa sagaz (podemos apreciar testimonios de todas las partes, entrevistas contundentes y toma de decisiones difíciles en pos de un reportaje veraz. Todo lo que no sucede en la mayoría de los medios informativos nacionales), nos quedamos con un desarrollo que invita a una reflexión más profunda y seria sobre un problema que nos acompaña desde hace siglos, pero que pocos pueden / quieren evidenciar. Como dicen, la verdad está allá afuera, tan solo en ocasiones ésta nos elude o se nos oculta y hay que trabajar para encontrarla. Por lo pronto, esta cinta hace una excelente labor al respecto.

2ª Función
“EL NIÑO” (“THE BOY”)
El rostro sin rasgos definidos pero facciones depuradas que envuelven de misterio a un muñeco es uno de los puntos neurálgicos del cine de terror, pues el miedo universal a una faz de porcelana que devuelve pavorosamente la mirada mediante unos ojos inescrutables y pétreos son fuente inagotable de relatos diseñados para explotar dicha manía (denominada “automatonofobia”) y, en el caso de esta producción titulada simplemente como “El Niño”, es todo el sustento narrativo, pues la trama no posee demasiadas aristas o propuestas al respecto y deja que sea tan solo la presencia de un muñeco de indiscutible espeluznancia el motor de sustos en esta trama predecible y chunga. Una niñera norteamericana llamada Greta (Lauren Cohan) llega a un pequeño pueblo británico bajo la premisa de cuidar a un pequeño niño llamado Brahms. Al arribar, descubre que el infante a su cuidado es en realidad el mencionado muñeco, el cual se encuentra custodiado por una pareja de ancianos que lo cuida y mima cual su pequeño. Greta accede a permanecer y atender a Brahms mientras el avejentado matrimonio toma unas cortas vacaciones. Durante su estancia, la chica conoce a Malcolm (Rupert Evans), un abarrotero local que surte de alimentos a domicilio y será él quien le revele parte del enigma que representa Brahms y sus vetustos padres al contarle sobre la muerte prematura del pequeño durante su fiesta de cumpleaños número 8 y siendo reemplazado por el muñeco para consolación de la pareja. Mas, como suele ocurrir en producciones de este tipo, eventos extraños comienzan a manifestarse en la espaciosa mansión donde todo indica que son perpetrados por el expresivo muñeco, volviendo loca a Greta quien decide desenmarañar este misterio a costa de su vida. El director William Brent Bell, amo y señor del churro de horror gracias a sus torpísimos y vomitivos trabajos previos como “Con El Diablo Adentro” y “Sobrevivientes” trata de generar atmósfera que permita la creación de un miedo más psicológico que visceral, pero al final nos quedamos con lo mismo de siempre: taquicardias innecesarias producto de golpes sonoros, personajes mal diseñados y una vuelta de tuerca ya obligada que no salva o redime la aburrida a la que nos vimos sometidos una hora antes. Hay películas que asustan, pero esta es simplemente un horror.

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