RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

La opinión de mucha gente, sobre la necesidad de obtener toda información que el “Chapo” Guzmán pueda proporcionar antes de mandarlo a E.U., es algo que ya se viene conformando casi como una corriente de opinión. Vamos a ver hasta dónde esa corriente puede modificar, y determinar, la velocidad con la que se hagan primero los interrogatorios legales y después los procedimientos –también legales– para una extradición que debe favorecer los intereses sociales de México y los E.U. Pero junto con lo anterior, hay una serie de elementos, en torno de este asunto, del Chapo, y que tienen que ver con otra corriente, la corriente del pensamiento contemporáneo, en donde el espectáculo es el centro de la vida. ¿A qué clase de espectáculo me refiero? No es una cosa muy nueva. Ya hubo un antecedente en la historia de México, por otras razones, en donde alguien le vendió los derechos de las acciones militares a una productora de cine de los E.U., y que fue ni más ni menos que el grandísimo Francisco Villa. Pancho Villa atacaba y defendía, y hacía maniobras militares a la hora en que el director le decía: “Ahora está bien la luz… ¡ataquen!”. Y Villa decía: “¡Al ataque mis muchachitos!”. Y atacaban sus muchachitos para que pudieran filmar, porque había vendido sus derechos al cine. Ese creo que fue el primer caso en el que se mezclan cosas de este tipo con la poderosa industria cinematográfica hollywoodense.

En el asunto que ahora nos ocupa, ya desde los primeros momentos, posteriores a la captura, la procuradora informó que el Chapo había cometido varios errores, pues andaba metido con productores y actores, porque quería hacer la película de su vida. Al final de cuentas no hizo la película de su vida, pero ya hizo el papelón de su vida. Caer en manos, algunos dirán qué envidia, de Kate del Castillo y Sean Penn, ha de ser muy atractivo para algunos, al grado de que el Chapo salió de su escondite, porque quería salir en la pantalla. No sé qué se imaginaba el Chapo pero ahí están las consecuencias.

Y mire usted cómo el espectáculo echa a perder todo. Por ejemplo, ¿Usted sabía –un dato que se nos ha ido a muchos– que Kate del Castillo era embajadora de la ONU contra la trata de personas, reconocida por la comisión nacional de los derechos humanos, desde septiembre de 2011? Y después en el Senado le hicieron un reconocimiento, porque Kate había hecho notables esfuerzos para concientizar a la gente sobre el fenómeno de la trata de personas. Lo más impresionante de esto es que la CNDH, en aquel tiempo, la utilizaba en sus anuncios de promoción institucional, por las mejores causas en la defensa de los derechos humanos. Eso fue en septiembre de 2011. En enero de 2012, o sea hace cuatro años, Kate del Castillo escribió una carta, con muchas faltas de ortografía por cierto, en donde decía entre otras cosas, “Que el Chapo se encargue de poner orden en los congales estos espantosos, en donde una mujer vale menos que una cajetilla de cigarros”. Eso era lo que le preocupaba, no que se comerciara con ellas sino que se le tasara a la baja. Kate no pensaba lo que estaba diciendo. Hay que recordar que la trata es infame por trata, no por el precio. En fin, no tiene por qué esta señora tener una inteligencia cultivada en estas materias, así la ONU la haga embajadora. Y después, en el 2015, poco tiempo después de la fecha de la carta, ella empieza a relacionarse con un señor al cual le entrega una confianza mayor de la que puede tener, “en un sistema político que nos esconde la cura del cáncer”, según Kate. ¿En qué mundo fantasioso vive esta mujer? Pues seguramente en el mundo fantástico del espectáculo. ¡Pero hay otros espectáculos! Los que hicieron los embajadores y cónsules de México, cuando el secretario de gobernación le leyó sobre la captura del Chapo, ¡se pusieron a cantar el himno nacional! Y mi pregunta es: ¿Una acción policiaca o de seguridad nacional, implica que nuestros representantes en el mundo, suplanten a los niños cantores de Morelia y se pongan a cantar el himno? ¿Por qué se canta el himno como si se hubiera ganado la medalla de oro en unos juegos olímpicos? ¿Ante quién estaban representando ellos a México? ¡Ante México! Ni siquiera se ganó una guerra. No se ganó nada. Se hizo una exitosa labor de inteligencia para capturar a un facineroso. Eso es todo lo que pasó. No se salvó la patria, porque la patria tampoco estaba amenazada por la fuga de un delincuente. Por eso cuando estos señores cónsules y embajadores cantan el himno por su captura, le están dando al Chapo una estatura casi casi de honores militares, pero en el sentido contrario. Lo están poniendo al mismo nivel de interlocución del presidente de la República. Ahora bien, ¿lo hicieron por la eficacia de la captura o lo hicieron porque se convirtieron en unos lambiscones de coro fácil? Como habría dicho Luis Echeverría cuando le pegaron la pedrada en la Ciudad Universitaria: “Jóvenes del coro fácil”. Bueno, pues el “coro fácil” se puso a cantar el himno porque agarraron a un delincuente que se había fugado de la cárcel. ¿Para eso son los símbolos nacionales? Pues hubieran leído también la Constitución y hubieran hecho honores a la bandera. Entiendo el entusiasmo, la defensa de la “chuleta”, pero lo que también quisiera que ellos entendieran es que hay ocasiones para todo. Y que la justa felicitación al gobierno por esta maniobra exitosa, es simplemente eso, es el mérito del deber cumplido. Nada más. Porque un día nos vamos a encontrar con la iniciativa de uno de estos partidos balines, para que se decrete la fecha como el día en que capturaron al “Chapo” Guzmán. Avenida “Captura del Chapo” con Avenida “Batalla del 5 de Mayo”. Y la verdad, no es para tanto.

La verdad es que a cada Sansón se le aparece su Dalila, y menciono esto por la exhibición, casi adolescente del Chapo. Hoy vemos el romanticismo de un caballero que dice que Kate del Castillo es la cosa más hermosa del mundo y que la va a cuidar como a sus ojos. Pero ya vimos también que por poco se queda ciego, pues no se cuidaba ni él. Leí en un diario nacional las conversaciones que tuvo con Kate del Castillo, y dichas conversaciones nos llevan desde la apología de la violencia, que podía haber sido de alguna de las respuestas ofrecidas a Sean Penn, que se revela como el peor entrevistador que he visto; pero de esa apología, vemos la demolición de la leyenda, pues, ¿cómo un hombre, que pudo corromper todo un sistema y evadirse de dos prisiones federales casi de manera consecutiva en muy poco tiempo, no podía entender que era la manera más fácil de exhibirse y todo porque quería estar con Kate del Castillo? Esto me recuerda el chiste aquel de la ranita.

Hoy vemos, que si se quiere arrastrar por el drenaje a un narcotraficante muy poderoso y violento, no se requiere usar una carreta para jalarlo, hay otras cosas que lo pueden jalar mejor. Y como dijo el filósofo de Güemes, el que entendió… entendió.

 

LA POLÍTICA EN AGUASCALIENTES

Miguel Romo Medina, de manera inopinada, a principios de semana, solicitó licencia a su cargo de senador. Esto vino a alborotar la gallera al interior del PRI local y a generar muchas expectativas en la opinión pública. El motivo de su solicitud de licencia es para simple y sencillamente competir por la candidatura del PRI a la gubernatura del estado. Esta acción del ex alcalde de Aguascalientes vino a sacar del letargo a la clase priista que veía cómo Lorena Martínez iba solita en el camino a la candidatura, no había emoción en la designación tricolor, pues se tenía como un hecho ya consolidado quién sería la abanderada de ese partido. Desde luego que ha habido muchas especulaciones sobre esta solicitud de licencia de Miguel Romo, algunas en el sentido de que solo sería para que se vea que en el PRI hay competencia con la precampaña interna para la elección del candidato, pero es importante señalar que el senador, hoy con licencia, no es del tipo de personas que se prestan a los manoseos y juegos o engañifas electorales, no, Romo Medina es un hombre que ha labrado una carrera política muy importante en sus años de servicio público, siempre con respeto, honradez y entrega total a los proyectos y cargos encomendados. Hablar de su trayectoria en el servicio público sería muy extenso. Lo que sí se puede decir, es que estamos ante un hombre que se ha manejado con dignidad, pero sobre todo con altura de miras en su desempeño, tanto privado como público. Por ello su deseo por competir por la candidatura anima la contienda, pero sobre todo beneficia al PRI, pues demuestran que en sus filas hay varios cuadros políticos importantes y no se limitan solamente a uno de sus militantes. Si Romo Medina se animó a participar es por algo. Nunca se prestaría para ser comparsa en el proceso de elección interna, ni mucho menos para jugar por la gubernatura y al final declinar para ir por la alcaldía, y eso ya lo manifestó el propio Miguel. Hoy el PRI tiene a dos aspirantes de peso completo. Lanza a la contienda a sus mejores candidatos, lo mismo que en el PAN que indudablemente tiene en el partidero a sus dos militantes con mayores posibilidades de triunfo electoral: Martín Orozco y Toño Martín del Campo. Por lo anterior, la semana que hoy inicia será cardiaca para las aspiraciones de los cuatro aspirantes y sus respectivos grupos políticos, pues será simple y sencillamente de definiciones. La medición de músculo partidista se pondrá interesante desde la designación.