Saúl Alejandro Flores

Amables lectores por ser este un espacio de cultura del agua, en consecuencia difusión, considero oportuno el compartirles un enfoque respecto a la tradición existente en los avances y evolución que ha presentado el sector agua en la historia de la humanidad, podría pensarse que eso sobraría, sin embargo, lo actual no puede explicarse ni entenderse sino se hace un asomo al pasado, existen experiencias en el pasado ante las necesidades de aquellas épocas, que obligaron a generar ideas que trascendieran las inercias, a veces al proponer algún concepto o tecnología, incurrimos en lo que suele calificarse como: “descubrir el hilo negro”.

Haré un breve recuento de los avances logrados a través de la historia de la civilización respecto al aprovechamiento de agua, como advertí va encaminado a ilustrarnos un poco respecto a la historia y del cómo personajes atrevidos en su época decidieron romper con las tendencias y buscar nuevas formas de mejorar la calidad de vida.

El agua ha venido a ser un detonante de la civilización y su progreso, tal es así que las urbes se fueron construyendo a la margen de ríos, lagos, etc., con la intención de tener agua cerca y su correspondiente control. En Mesopotamia se tuvo en los ríos Tigris y el Éufrates, en Egipto el Nilo, el Indo en la India, el río amarillo en China, el Tiber en Roma; a hora bien no sólo a la margen de un río florecieron las civilizaciones y culturas pues hubo otras que aprovecharon las aguas de lluvias como la antigua Grecia o aquellas que usaron también fuentes subterráneas como los Persas.

En los avances de la hidráulica los egipcios hicieron mediciones de los niveles de las inundaciones del Nilo, desde 3000 años antes de Cristo y las relacionaron con las predicciones sobre las condiciones de vida en los meses siguientes y para ello construyeron estructuras especiales llamadas Nilometros. Se tiene conocimiento de una de las más famosas en lo que fue Roda, tal es así que Plinio el viejo, cuenta sobre la relación entre los niveles que alcanzaba el río y lo que se podía esperar para las condiciones de vida de la temporada siguiente; se construyeron importantes obras de irrigación.

Sobre el concepto del ciclo del agua o ciclo hidrológico, también se dieron discusiones, en Grecia los primeros estudios fueron de Aristóteles quién estableció conceptos sobre el ciclo hidrológico, pero con algunos criterios erróneos. Posteriormente Theofrasto, discípulo y continuador de Aristóteles describió correctamente el ciclo hidrológico y dio explicaciones sobre la formación de las nubes y las precipitaciones.

En cuanto a la civilización romana marcó un hito fundamental en la práctica de construcciones hidráulicas basadas en criterios empíricos más bien de tipo constructivo. Los acueductos romanos son considerados una de las maravillas de la ingeniería de la antigüedad, el acueducto de “acuamarcia” (construido 140 años antes de cristo tenía 160 kilómetros de longitud de los cuales 50 eran galerías subterráneas y 10 galerías sobre arcos.

Vale la pena destacar que cuatro siglos después de Cristo, Roma era abastecida por 14 acueductos cuyas fuentes se originaban en manantiales, aguas subterráneas y en el río Tiber que provenían de agua corriente a 11 termas, 2000 fuentes y 926 casas particulares. Las termas tenían provisión de agua fría y caliente y salas con calefacción. Además en Roma tenían un completo sistema de cloacas. Sistemas de desagües urbanos que aún hoy son eficientes, existen vestigios en ciudades de Europa que pertenecieron al Imperio Romano. Además es importante comentar que los ingenieros romanos hicieron importantes contribuciones acerca de los métodos para explotar acuíferos.

Una de las contribuciones más importantes fue la de Arquímedes (278-212 A. C.), fue el creador de la hidrostática y estableció correctamente el principio de la flotación de los cuerpos, o principio de Arquímedes. Realizó ensayos relacionados al peso específico de metales (oro y plata) con el volumen de agua que desplazaban al ser sumergidos. Sus principios fueron demostrados, más detalladamente luego por Galileo diecisiete siglos después.

En el periodo mencionado y hasta el año de 1400 después de Cristo, poco se adelantó en el avance de estas ciencias. A fines de la Edad Media, durante el renacimiento, las grandes universidades como Bologna, París, Padua, Salamanca, entre otras, iniciaron un cambio gradual desde los conceptos puramente filosóficos de la hidrología hacia una ciencia de la observación. Es importante mencionar que en el mundo árabe se estaban dando otros avances, pues estos pueblos tuvieron además de notables matemáticos a brillantes arquitectos e ingenieros y diseñaron esquemas y modelos de aprovechamiento de agua en zonas desérticas incluso sistemas de desagüe, simplemente de donde vienen palabras como albañal, alcantarilla, alberca, aljibe, atarjea.

El genio de Leonardo Da Vinci (1452-1519) no puede ser omitido, ya que expresó conceptos de la ley de continuidad y del flujo del agua en canales y sugirió diseños de máquinas hidráulicas. Realizó los primeros ensayos de medición de la velocidad del agua en canales. Los escritos de Leonardo contienen más referencias de la hidráulica que de cualquier otra materia, con el cual se inicia el método experimental. La próxima semana veremos a Galileo y quienes le siguieron, ya que además en el mundo prehispánico en América hubo sistemas de aprovechamiento interesantes. Mi estimado lector, vale la pena hurgar en la historia y descubrir acciones que pueden ayudarnos en reflexionar sobre lo necesario para lograr que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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