A 25 años de la reforma al artículo 27 de la Constitución, mediante la cual el Ejido fue prácticamente privatizado, para Augusto Gómez Villanueva y Héctor Hugo Olivares Ventura, las condiciones generales del campo siguen reproduciendo pobreza.

A raíz de esa reforma, el minifundio ha sido una causa de generación de pobreza en la zona rural del país, afirmó quien fuera el primer secretario de la Reforma Agraria en el país en tiempos de Luis Echeverría Álvarez.

Por su parte, Héctor Hugo Olivares, ex dirigente de la Confederación Nacional Campesina (CNC) consideró que, por un lado, el entorno global del país, ha generado nuevas condiciones y nuevos retos que deben estar encaminados a garantizar, si no la soberanía, por lo menos la autosuficiencia alimentaria.

Ambos aguascalentenses, con dilatada trayectoria en el agrarismo, consideraron que las reformas al 27 de la Constitución, efectuada hace 25 años, han arrojado resultados parcialmente positivos, en cuanto a la facilidad para la tecnificación del campo, sin embargo, la propiedad social se vio afectada en función a un nuevo marco internacional que ha orillado a muchos productores a dejar la actividad para buscar otras alternativas de subsistencia.

Gómez Villanueva dijo que la coyuntura de la apertura global ha tenido efectos, por un lado, negativos, porque ha habido un proceso de desintegración de la propiedad social del campo, y por otro, desde el punto de vista de tecnificación del agro, y con la apertura de mercado para lograr pactar una nueva estructura productiva del campo en el país, sin embargo, esta situación se ha polarizado, sobre todo como lo mencionó Miguel Romo, la pulverización de la propiedad ha originado que el minifundio se convierta en una causa de pobreza.

Agregó que el cambio radical al 27 constitucional abrió la oportunidad de aprovechar la tierra, aprovechar el agua y lograr conformar la forma de organización que permita la rentabilidad de la tierra y atraer financiamiento y las estructuras que permitan tener un mejor conocimiento del mercado para poder lograr aprovechar mejor los recursos naturales, sobre todo en un sentido de equidad.

Aun así, las condiciones de pobreza que prevalecen en vastas regiones del campo mexicano, no han desaparecido.

En ese sentido, Héctor Hugo Olivares destacó que, a pesar de la reforma mencionada, “vemos que la propiedad se sigue conservando en manos de familias campesinas, hemos avanzado en identificar un esfuerzo de complementariedad entre la propiedad privada auténtica y la propiedad social de la tierra”.

Consideró que los productores deben orientarse a poner el campo otra vez en la agenda de carácter nacional, dado que el modelo económico mundial se maneja ahora con “commodities” y no con una producción que reconozca el esfuerzo del productor en poner otra vez en primer orden el tema del campo y tiene que ver con un desarrollo sustentable que garantice si no la soberanía alimentaria, por lo menos la autosuficiencia que tanto necesita el país.

“Creo que está pendiente sobre todo contemplar los recursos que se manejen al apoyo de los productores, no sólo en la cuantía, sino en la calidad y la direccionalidad que se le den distinguiendo las particularidades de los destinatarios”, consideró Olivares Ventura.