El acuífero de Aguascalientes tiene vida útil de hasta 15 años

Estimaciones revelan que el acuífero del que Aguascalientes extrae el agua que consume, tiene una vida útil de entre 10 y 15 años, por lo que se deberán buscar nuevas alternativas para la obtención del vital líquido, afirmó la Doctora Érika Marcela Ramírez López, investigadora del departamento de Bioquímica de la Universidad Autónoma de Aguascalientes.

Explicó que el acuífero registra un nivel de abatimiento de al menos 1.5 metros cada año, mientras que la recarga es mucho menor a lo que se extrae, ocasionando una sobreexplotación que puede ocasionar que en ese lapso se termine el agua para abastecer las diversas formas en cómo se emplea, incluyendo la de consumo humano.

Ante este escenario en el que se reduzca paulatinamente la cantidad de agua que se extrae por abatimiento del manto, es preciso que se exploren ya otras alternativas de abastecimiento que puedan dar viabilidad al desarrollo de actividades productivas y de consumo humano, dijo la investigadora.

Indicó que se requieren políticas públicas enfocadas a un uso eficiente del agua, desde su extracción, conducción, almacenaje y distribución, incluido el tema de racionalizar el consumo. “Se deben dejar atrás esquemas de abastecimiento las 24 horas del día, ya que, ante la escasez, su uso deberá ser racionalizado”.

Se refirió además a la fallida política de tratamiento de aguas residuales, pues aunque Aguascalientes en proporción tiene la mayor cantidad de plantas de tratamiento, en realidad “sólo se logra tratar adecuadamente el 20% del agua que es conducida a estas plantas tratadoras”.

Explicó que el principal problema es que no se les da el adecuado mantenimiento. “Hay recursos para la construcción de plantas, pero no para su mantenimiento, esto hace que el agua que sale de esas plantas no esté en óptimas condiciones, es decir, es agua tratada de muy mala calidad”.

La investigadora de la UAA, agregó que a este panorama de una inadecuada gestión del agua, se le suma un hecho muy importante que tiene que ver con las descargas clandestinas que se hacen al río San Pedro.

Actualmente están prohibidas las descargas industriales a este río, sin embargo, de forma clandestina, las industrias depositan sus desechos en el río, lo hacen de forma indebida, a través de pipas, que llegan al río y arrojan miles de metros cúbicos de agua sin tratamiento, con muchos contaminantes, afectando el medio ambiente.

Entre otros factores, ése es uno de los detonantes por el cual actualmente el río San Pedro se encuentra contaminado, destacó.

Agregó que numerosas plantas industriales por ley tienen sus plantas de tratamiento de agua, pero no las usan. Se ahorran dinero al no operarlas y prefieren arrojar directamente al río sus desechos, con los efectos negativos que ello significa para el medio ambiente.

Alertó además sobre los riesgos de contaminación que representa al acuífero la inyección de agua tratada que actualmente lleva a cabo el Instituto del Agua (Inagua) debido a que ese programa representa elevados riesgos de contaminación y otro tipo de problemas que en el mediano plazo se van a presentar.

Dijo que la inyección de agua tratada es un negocio de los españoles, que cuando acudieron a la Universidad a presentar el proyecto, no supieron resolver el tema de la contaminación.

Y es que la mala calidad del agua tratada, inyectada al acuífero, irremediablemente generará un foco de contaminación, que puede poner en riesgo la salud de quien la consuma.

“Si se llegara a contaminar el acuífero, su descontaminación sería una de las inversiones más cuantiosas que se tendrían que hacer”, alertó la catedrática.

Por otro lado, indicó que la actividad de inyección de agua, genera en el mediano plazo, esto es, entre cinco y 10 años, una zona de inestabilidad geológica que se reflejará en sismos localizados.

“Los sismos localizados producto de inyección de agua están comprobados. Europa ha estudiado mucho este tema y ha concluido que en donde se genera inyección de agua al subsuelo, desencadena sismos, con los que se tendrá que enfrentar la población aledaña a las fuentes de inyección.

La investigadora recomendó poner atención en los siguientes aspectos: mejorar la calidad del agua tratada mediante la reparación de las plantas que están en malas condiciones. Generar una red de distribución de agua tratada para su mejor reuso, sustituyendo en algunas actividades el empleo de agua potable, poner atención en lo que sucede en el Río San Pedro con las descargas clandestinas y revisar el riesgo que existe de generar una contaminación muy grande en el acuífero por la inyección de agua tratada, dijo la experta.