Paloma Villanueva | Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- ¿Cuándo fue la última vez que hiciste ejercicio? investigadores de Mayo Clinic descubrieron algo que podría motivarte a ponerte los tenis: el ejercicio protege contra las enfermedades relacionadas con la edad y lentifica el proceso de envejecimiento.

Un estudio publicado en la revista de la Asociación Americana de Diabetes demostró que el ejercicio tiene efectos a nivel celular que previenen los efectos nocivos de una mala alimentación e inciden sobre los procesos biológicos del envejecimiento.

Científicos de Mayo Clinic hicieron experimentos con ratones que dividieron en tres grupos; al primer grupo le proporcionaron una alimentación normal, al segundo una dieta sana y al tercero una dieta que llamaron “de comida rápida”, que contenía muchas grasas saturadas y colesterol, además de bebidas endulzadas con azúcar.

Los ratones que se alimentaban con la dieta de comida rápida sufrieron un aumento de masa grasa de casi 300 por ciento en 10 meses; la masa grasa se acumuló sobre todo en la sección media del cuerpo que rodea los órganos internos, lo que se vincula con enfermedades relacionadas con la obesidad.

La segunda parte del experimento consistió en introducir ejercicio a la ecuación. A la mitad de los ratones se les colocó una rueda para hacer ejercicio, ya sea que llevaran la dieta sana o la de comida rápida.

Los ratones expuestos a la dieta de comida rápida que hicieron ejercicio, dejaron de ganar peso corporal y masa grasa; y la actividad física también fue provechosa para los ratones con alimentación normal.

Pero el mayor descubrimiento fue que el ejercicio evitó la aparición prematura de senescencia celular, proceso en el que las células pierden para siempre la capacidad de dividirse y adquieren anomalías que se relacionan con alteraciones en los huesos, músculos, ojos y piel.

“Algunos creemos que el envejecimiento es algo que ocurre en todos y que hay un destino predeterminado, por lo que hacia los 65, 70 u 80 años uno tendrá enfermedad de Alzheimer, enfermedad cardiovascular u osteoporosis. Esto claramente muestra la importancia de los factores modificables, como una alimentación sana, pero sobre todo la relevancia de hacer actividad física con regularidad.

“Eso no significa que se deba correr maratones, sino encontrar maneras de aumentar la actividad habitual para permanecer sano y evitar los procesos que controlan el envejecimiento y las enfermedades relacionadas con la edad”, señalan los autores del estudio.