Reconoce Club Rotarios de Aguascalientes la labor que el coordinador de servicios de la Cruz Roja Mexicana en el estado, realiza día a día, junto a un equipo de entusiastas socorristas que aman la vida

Ser reconocido con la Medalla Rotary al Ciudadano Ejemplar, que otorga anualmente el Club Rotarios de Aguascalientes, más que ser un honor es un compromiso, dice Don Homero Hermilo Téllez Ortiz, hombre que ha dedicado la mayor parte de su vida a ayudar a quien más lo necesita prestando sus servicios por más de 44 años en la Cruz Roja Mexicana.
En una charla para El Heraldo de Aguascalientes, admite que el enterarse que será condecorado con dicho reconocimiento le ha resultado una gran sorpresa. “Agradezco mucho el premio, mas no fue mi intención buscarlo; mi labor es ayudar con o sin premio para que yo en un momento dado pueda decir ‘es lo hago y punto’, así”, y añade: “es algo preocupante, porque es un compromiso, que no le tengo miedo, siempre he aceptado mi responsabilidad, sin embargo, me preguntó: ¿Qué fue lo que hice? Porque existe gente que hace mucho más que yo”. Aun con esa incógnita, tiene claro que la razón por la que le otorgan el premio es por brindar de alguna manera un servicio a la comunidad, cosa que él hace con gusto, sin buscar en ningún momento, algún interés personal.
Su labor principal en esta etapa de su vida es ser coordinador de socorros, administrar las ambulancias, el personal paramédico y a los jóvenes tanto voluntarios como remunerados.
La institución a la que pertenece Don Homero, dice, cuenta con varios programas. La Cruz Roja no solamente son ambulancias, va más allá de eso, y ya que su principal valor es humanidad, llevan la ayuda gratuita a quienes no cuentan con los recursos para solventarla.
Con una mirada profunda, Homero Hermilo Téllez Ortiz hace memoria de su juventud, y platica pausadamente el día en que llegó a la Cruz Roja. Puntualiza que desde el momento en que un joven pisa ese suelo, ya están haciendo labor humanitaria, es servicio. Lo que llegó con emoción terminó con razón, al pasar tanto tiempo en este trabajo y culminarlo en la madurez.
Su inspiración para entrar a la Cruz Roja, curiosamente no fue el brindar servicio, recuerda Don Homero. “Puede haber quien llega con el interés de servir, pero yo lo hice porque a mí me gustaba el paracaidismo. Mis primeros saltos los hice en el ejército durante mi servicio militar, me gustó, yo quería ser piloto y lo que sucedió fue que cuando yo salí del servicio militar ya no hice saltos, y yo quería saltar. Entonces me dijeron ‘ve a la Cruz Roja’ y fui buscando a los paracaidistas y me dijeron ‘no, primero vas a la escuela y cuando termines la escuela te acreditas como socorrista y entonces vienes’. Y lo hice. Presenté mis exámenes, lo que tenía que hacer; ya cuando terminé entonces entré como paracaidista y otra vez al entrenamiento”.
Entonces comprendió que hay que prepararse física y mentalmente para poder auxiliar a otros en las más críticas circunstancias, “mi intención como deportista se transformó en ayuda”, indica.
Actualmente cuenta con un proyecto en puerta que consiste en apoyar y trabajar con adultos mayores para hacer conciencia en los peligros en que se puede ver inmiscuido al no respetar las reglas de su edad.
Su familia en todo este tiempo le ha retribuido con su apoyo. Recuerda que una de sus hermanas le dijo, “también la locura sana, te premia”, comenta entre risas.
Mencionó que nunca ha esperado nada, pero el recibir este reconocimiento, le llena de satisfacción pues espera que sirva de ejemplo para que las personas hagan labor filantrópica, humanitaria. “Mi mensaje para las personas, es que cuando uno quiere ayudar, no es necesario buscarlo, solito llega al lugar”.
Don Homero expresa que este momento es un gusto y un compromiso, porque eso le obliga a trabajar más ya que lo considera como deber moral el transmitir sus conocimientos a los demás y este reconocimiento es algo que compartirá con su familia y con sus compañeros de trabajo.
Finalmente, el homenajeado hizo una pequeña reflexión. “El único lugar donde una persona no puede ayudar es sentado frente al televisor y tomando café, fuera de eso, ayudar se da en todas partes. Así se cambia la perspectiva del ser humano; trabajo hay para todos, el ayudar es para todos, la cuestión es decidirse”, concluyó.

ASÍ LO DIJO
“Me da gusto que haya personas que entiendan lo que es apoyar a los demás, no es suficiente decir “Dios te lo va a pagar”. Hay gente que dice ‘ten, me sobró esto y te lo doy’. Pero lo importante es decir, ‘mira, del pan que tengo, aunque me quede con hambre, te comparto la mitad’, pues es difícil desprenderse de las cosas”.
Don Homero Hermilo Téllez Ortiz