Sara Díaz

Numerosos pequeños hoy pueden sonreír luego de haber superado con entereza episodios de cáncer en sus vidas. Esta hazaña no sería posible sin médicos que ponen a su servicio años de estudio y práctica, motivados por una vocación inquebrantable y un profundo amor por la vida, características que son premiadas con la Medalla Rotary al Ciudadano Ejemplar

La vocación por la pediatría para el doctor Ricardo González Pérez Maldonado, uno de los merecedores de la Medalla Rotary al Ciudadano Ejemplar, que entregará el club Rotario Aguascalientes, nació precisamente durante su niñez al ser atendido por sus primeros médicos: la tranquilidad, la apacibilidad y el cariño con el que ejercían su labor hacía su persona, movió en él el deseo de convertirse en un precursor por el bienestar de la comunidad infantil.
Como un joven de secundaria, tuvo la oportunidad de acudir a un hospital como voluntario para ayudar a niños enfermos, asistía todos los sábados a prestar sus servicios, trabajo que se prolongó hasta la preparatoria. “Eran intensas las ganas de ser pediatra, por eso estudié medicina; el apoyo de mi padre fue incondicional, él era dueño de una empresa de venta de refacciones que en aquel entonces era muy grande aquí en Aguascalientes y que aún existe, aunque en manos de otras personas”, mencionó.
“Mis ganas de ser pediatra me llevaron a ese camino, a terminar la carrera de medicina y eventualmente estudiar pediatría. Ahí fue donde me di cuenta de que la especialidad no era solamente atender catarritos como todo mundo piensa, y que los niños se enferman de infeccioncitas y que hay enfermedades que nunca les van a dar como en este caso el cáncer”. Era evidente que en el estado que lo vio nacer había un enorme hueco tratándose en la atención de niños con este padecimiento y que aunado a esto se enfrentaba a un problema más: la precariedad con que las familias en Aguascalientes viven el día a día, dejando a los pequeños en una total indefensión.
En la Asociación Mexicana de Ayuda a Niños con Cáncer, indicó, Aguascalientes estaba catalogado como el primer estado en el cual apoyaban a los niños trasladándolos a recibir la atención en México, lo cual acarreaba muchas más dificultades para los niños y a sus familias. “Era carísimo, y no había otro apoyo más que las asociaciones civiles. Entonces, después de la especialidad en pediatría, me nació el tomar una subespecialidad en oncología y así se hizo. Por fortuna fui aceptado para seguir en el Instituto, con la especialidad en oncología pediátrica, apoyando siempre a la Asociación Mexicana de Ayuda a Niños con Cáncer”, comentó el doctor Ricardo González.
Al llegar a Aguascalientes como oncólogo pediatra, dio inicio apoyado por varias personas, a ayudar a niños con cáncer, con la apertura de un espacio dedicado exclusivamente a brindar el servicio para este sector de la población. “A 19 años de labor se han visto los resultados de esa terquedad, de que muchos niños con cáncer han sido curados; por supuesto que también los hay quienes desafortunadamente no lo han sobrevivido”, mencionó con cierto desconsuelo.
Poco a poco, el doctor Ricardo González y su equipo de colaboradores, conformado a la fecha por 22 personas, han sacado adelante el proyecto y han redituado con la curación de más de 500 niños que se encontraban condenados a morir.
En el ámbito familiar, el doctor Ricardo González Pérez Maldonado indicó que cada uno de sus seres queridos conocen y comprenden su pasión por ayudar, y el secreto para una buena comunicación está en no llevarse problemas al hogar. Sus hijos y su esposa están con la plena conciencia de que todo el sacrificio que hacen, incluyendo convivencias familiares, es para dibujar en un pequeñito una sonrisa de felicidad por haber vencido su terrible padecimiento.
El ser honrado con este premio a la gente buena que otorga el Club Rotarios de Aguascalientes, le ha sorprendido y a la vez le ha despertado la gratitud y el orgullo de haber resultado ganador. “El recibirlo evidentemente no es algo personal, tal vez en Ricardo González ha recaído la imagen de todo un grupo de personas trabajadoras, en el cual ni un solo niño hubiera podido mejorar tan siquiera un poquito, si no es gracias al trabajo en equipo. Es un ejemplo de lo que se puede hacer en conjunto, no es logro de una sola persona, es una labor que no hacemos por remuneraciones extras, lo hacemos simplemente por el honor de servir a los niños con cáncer de Aguascalientes”, indicó.
Al ser padre de una niña de seis años, le ha conmovido el ser cuestionado por su sentir al curar a un niño de esa edad. Considera ésa la pregunta más honesta pero a la vez más difícil que ha tenido que contestar. “Es la satisfacción de ver a las familias contentas, en estas familias vuelven a sus vidas la luz, la esperanza de seguir viviendo”.
El honor de ser galardonado con dicho premio, será compartido con todas y cada una de las personas admirables, que al igual que él, han traspasado las barreras del miedo y han dedicado su existencia a favor de aquellas que necesitan de su apoyo para superar sus desgracias. Formar parte de personas con una labor filantrópica, ha llenado de orgullo al doctor Ricardo González Pérez Maldonado.

ASÍ LO DIJO
“Somos una sociedad en la que estamos tratando de minimizar los éxitos de los demás y hay que tomarlo como una oportunidad de mejorar, de los comentarios malos hay que tomar lo bueno y de los buenos, fortalecerlos y trabajar más en sacar adelante a nuestra comunidad y tratar de hacer de todos nosotros un ente de cambio para bien, pasa sacar adelante a la gente más desprotegida”.
Dr. Ricardo González Pérez Maldonado