Por: Jesús Alejandro Aizpuru Zacarías

 

En estas últimas semanas el discurso de la disminución del gasto corriente y de la austeridad gubernamental ha tenido mucho eco. Cada que escuchamos la palabra austeridad en el ámbito gubernamental, no significa otra cosa, que recortes presupuestales; ahora bien, ¿disminuir el gasto corriente implica un verdadero beneficio para la colectividad? desde mi punto de vista no.

Es una realidad los beneficios con los cuales cuenta la clase política, a los cuales la gran mayoría no tenemos acceso, estos beneficios son meramente superfluos; sin embargo, es un hecho que así como hay áreas administrativas que no requieren un presupuesto tan elevado, existen sectores primordiales, los cuales, más que inversión, requieren mayor gasto corriente, es decir, apostarle al capital humano.

El problema radica en que a través de un discurso demagógico pretenden hacernos creer que disminuyendo el gasto tendremos un ahorro tal, que acabará con toda la problemática de gobierno, lo cual es totalmente falso y populista. Si bien es cierto, que debemos procurar eficientar el actuar gubernamental, no podemos disminuir el gasto corriente en ciertos sectores; el sector salud requiere de un gasto corriente elevado a efecto de poder brindar un mayor servicio y sobre todo ampliar el acceso efectivo a la salud, podríamos invertir en miles de hospitales, sin embargo, si no existen médicos, enfermeras, paramédicos etc. o bien no se cuenta con los recursos para medicinas y mantenimiento de equipo, sería imposible atender la demanda de salud. En materia de seguridad es lo mismo, podremos tener miles de patrullas, armamento etc., pero si no contamos con los recursos para cubrir el personal que lleve a cabo las labores de prevención, de nada serviría contar con ese equipamiento. En educación un sector clave para salir del rezago en el que nos encontramos, resulta catastrófico reducir el gasto corriente, no en el sentido del pago a docentes, sino en todo lo que implique la profesionalización de los mismos, invertir en el capital humano es primordial para poder salir avante ante la realidad global; hoy en día, la cobertura en educación es casi total, sin embargo, la calidad de nuestro sistema educativo es pésima; existe inversión en escuelas, en equipamiento, pero lamentablemente el personal docente en gran parte del territorio nacional está muy por debajo de lo mínimo que se necesita para enfrentar esta crisis educativa.

Como podemos ver la disminución del gasto corriente no necesariamente trae consigo un beneficio para la colectividad, en ocasiones son mayores los perjuicios que ocasiona. Es una realidad que no se necesita mayor burocracia administrativa, pero debemos ser cautos al momento de recortar presupuestos en sectores primordiales.

El día de hoy existen muchos programas que en nada abonan al desarrollo humano, por el contrario está más que probado que son nocivos, sin embargo, continúan y continuarán porque atienden a clientelas que sirven en los momentos electorales, estos programas fallidos son los que deben de desaparecer. Debemos apostarle a políticas públicas transversales de amplias coberturas, pero sobre todo que puedan ser evaluadas para dar cuenta de sus beneficios.

Debemos tener claro que los gobiernos deben ser eficientes, deben lograr los mejores resultados aprovechando el gasto público de la mejor forma, el uso de los recursos debe ser evaluado mediante mecanismos efectivos de rendición de cuentas y de forma transparente. El gobierno no puede continuar engrosando el número de programas (la gran mayoría obsoletos y fallidos) por el contrario deben ser menos los programas pero verdaderamente efectivos, deben funcionar de manera transversal para atacar de forma efectiva un mayor número de problemas públicos.

Por último espero que la clase política que quiere vendernos “espejitos” se dé cuenta que si las practicas clientelares continúan será imposible salir de la crisis que vivimos, disminuir el gasto en teléfonos celulares en poco o nada abonan a mejorar la calidad de vida de los mexicanos, debemos enfocarnos en mejorar todo el actuar gubernamental, sobre todo enfocarnos en los programas que mayor presupuesto absorben, es ahí donde verdaderamente podemos hacer la diferencia para reducir las brechas de desigualdad y pobreza.

Como es costumbre, agradezco el favor de su lectura y los espero una vez más, la próxima semana.