Para fomentar la creatividad y el gusto por las Ciencias, el Colegio Israelita de México (CIM ORT) incluye desde hace tres años, la impresión 3D, no sólo en competencias de robótica, sino como un modelo interdisciplinario.

“La impresión 3D nos ayuda de mucho, no solamente para hacer figuritas o cosas bonitas, sino para poder demostrar, prototipar y sobre todo poder proyectar aquellas cosas que no son tan tangibles a la vista y que los niños puedan plasmarla a través de un proyecto”, comentó Yair Xolalpa, coordinador del Makerspace y tecnología educativa del CIM ORT.

Xolalpa define dos objetivos en el uso de las impresoras 3D: acercar a los alumnos a la tecnología, no como consumidores, sino como desarrolladores; y formar a jóvenes integrales.

Las materias que más aprovechan esta tecnología son Física, Química y Ciencias, ésta última para explicar el cuerpo humano. Los alumnos pueden asistir a cualquier hora al Markerspace, y realizar sus impresiones, puede ser como parte de algún proyecto escolar o por mero gusto.

“Desde el momento en el que entró este tema de la impresión 3D, los niños se emocionaron, sobre todo por querer ver cómo se hace y ver el resultado”, platicó Xolalpa.

La iniciativa ha logrado que cada vez más niños y jóvenes se acerquen al Makerplace de la escuela, además de ayudarles a encontrar el gusto en las ingenierías y ciencias, cautivándolos al punto de que decidan estudiar algo relacionado.

“Yo desde pequeño quería ser astronauta, pero no sabía que era lo que me gustaba de ser astronauta, sabía que quería algo de este estilo, entonces esto me encamino”, platicó Eli Zyman, alumno del Colegio que entrará a preparatoria el próximo ciclo escolar.

Por su parte, Moisses Asse, ahora exalumno del CIM ORT, ingresará en agosto al Tec de Monterrey y está decidiendo entre estudiar Ingeniería en Mecatrónica o en Desarrollo Sustentable.

“Desde chiquito he estado bastante comunicado con todo tipo de tecnología, pero tener esta oportunidad en la escuela de las impresiones y cualquier aparato que queramos hacer y tengamos accesibilidad, me motivó más”, dijo Moisses.

Ambos alumnos forman parte del equipo de robótica de la escuela, donde hay niños hasta de 6 años que han asistido a competencias en diferentes partes de México y a países como Colombia, Estados Unidos o Israel. Y aunque se cree son disciplinas sólo para hombres, la prescencia de las niñas es cada vez mayor.

“La impresión en 3D nos ha ayudado a crear nuestros robots, tenemos robots que son 50 por ciento impresión 3D, y que puede llegar a ser mucho más”, platicó Moisses.

El proyecto nació con el apoyo de Makerbot, fabricante de las impresoras 3D que están en el Colegio.

“Nuestra idea es que podamos trabajar con cualquier escuela, no estamos cerrados a que sea privada, pública, a que sea un jardín de niños, nuestra idea es que podamos hacer esta tecnología lo suficientemente accesible como para que todas las escuelas la puedan utilizar”, comentó Felipe Rosales, director general de MakerBot Latinoamérica.

El siguiente paso que quiere alcanzar el CIM ORT es alentar a los jóvenes a que diseñen sus propios productos, que ya no se basen en modelos existentes.

“Sobra la motivación en esta escuela, lo que falta es tiempo para darles ese siguiente nivel de no volverse dependientes de un modelo ya existente, sino que ellos desarrollen su propio modelo”, aseguró Xolalpa.