José Luis Macías Alonso
El pasado martes 21 de julio el Gobierno del Estado de Oaxaca, con el respaldo del Gobierno Federal, anunció el decreto que modifica sustancialmente la conformación del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca. Con dicha decisión, el gobierno de aquella entidad, en un acto de responsabilidad del servicio público, busca liberarse de la opresión que por más de 20 años la sección 22 de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación ejerció sobre dicho ente público en perjuicio de innumerables generaciones de alumnos oaxaqueños. Plazas heredadas, desvíos de fondos, ineptitud en la función pública, puestos fantasmas e irresponsabilidad financiera, fueron los comunes denominadores de la institución educativa en aquella entidad durante todo este tiempo.
¿Cómo llegamos a esa triste realidad? El problema de la educación en Oaxaca no es de hoy. Desde el fortalecimiento de los maestros rurales durante el cardenismo y el conflicto por su posterior disminución; pasando por el empoderamiento político de los profesores de las escuelas normales en la política local de los más de 500 municipios que lo conforman; por la rebelión magisterial ante el Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación por sus medidas intolerantes que provocó el nacimiento de la CNTE en el sureste mexicano en el año de 1974; la marcha silenciosa del 1 de mayo de 1980 donde 23,000 profesores marcharon en la plaza principal marcando su separación política con el gobierno por el abandono al sector magisterial que diera nacimiento al Movimiento Democrático de los Trabajadores de la Educación de Oaxaca, hasta terminar con la minuta de 1992 donde se entregó de pies a cabeza el control del Instituto de Educación a la sección 22 de la CNTE; la historia demuestra que el magisterio de Oaxaca es una marea intempestiva e incansable, capaz de generar olas perturbadoras y a veces destructoras que no siempre ha fijado como rumbo a la educación.
No obstante, la historia educativa en Oaxaca, como casi todas las historias, no tiene buenos que siempre son buenos, ni malos que siempre son malos. El poder desenfrenado que acumuló la cúpula magisterial encontró como aliados por muchos años a funcionarios corruptos que solaparon estos golpes contra la educación oaxaqueña, al igual, hay maestros de vocación que merecen el mayor de los reconocimientos como el de Gabriela López, una maestra de cincuenta años que diario camina dos horas para llegar a dar clases a la comunidad de Santa Cruz de Yagavila, un pueblo de 600 personas que casi no habla español, que sus niños no conocen la leche y que comen un taco al día.
Así, con estos antecedentes y con estos actores, el siguiente capítulo en la historia educativa oaxaqueña ocurrió en 2012 con la reforma educativa impulsada por el Presidente Peña Nieto, misma que, mediante reformas constitucionales y nuevas leyes, busca, entre otras cosas, evaluar las competencias al ingresar, al egresar y durante el ejercicio profesional de docente.
Como primeros resultados de la reforma, en la evaluación practicada a aspirantes para el ciclo escolar 2014-2015, a nivel nacional más de 88 mil concursantes de plazas de educación básica y 23 mil de educación media superior no lograron obtener una calificación satisfactoria y en el caso concreto de los maestros oaxaqueños, por manifestaciones hechas por la sección 22 la evaluación tuvo que ser suspendida en dos ocasiones y apenas se celebró recientemente sin que al momento se conozcan los resultados.
Ahora, con la renovación total del aparato burocrático educativo, Oaxaca tiene una nueva oportunidad en su historia. De cumplimentarse a cabalidad el espíritu del decreto, el nuevo Instituto de Educación devolverá la rectoría de la educación en aquella entidad a la autoridad pública, el personal administrativo no serán maestros de la Coordinadora faltos de perfil profesional y guiados únicamente por el incremento de los derechos laborales de los maestros y además, la aplicación de los recursos y la coordinación con la federación para la aplicación del sistema de evaluación docente, se supone, será eficiente.
Pocas veces la historia permite iniciar de nuevo, esperemos, por el bien de México que no se desperdicie esta gran oportunidad de empezar de cero y mejorar la educación en la tierra de Juárez y Vasconcelos.
@licpepemacias