Por J. Jesús López García

Al acuñarse en 1932 el término International Style para definir las características formales y espaciales de la arquitectura del Movimiento Moderno a través de la exposición celebrada en el Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York, se acotó la experimentación de las vanguardias arquitectónicas surgidas desde principios del siglo XX.

Al imprimir un <<estilo>> se delimitó primero un conjunto de modelos y, posteriormente, se establecieron los parámetros de formas y elementos que servirían para dirigir la evaluación y el análisis de la adecuación de un edificio a tal o cual etiqueta, lo que paradójicamente era una práctica tradicional en el mundo del arte, por tanto contraria al espíritu de ruptura de la arquitectura Moderna.

Sin embargo, al margen de estilos señalados de modo habitual o de abstracciones teóricas que buscasen alejarse de la tradición, la arquitectura Moderna trajo con su carácter de experimentación un acervo de materiales y procesos constructivos innovadores que, por sí solos, han ido moldeando todo tipo de edificación.

El cuidado en la estereotomía y el trabajo en piedra en general, la ejecución de arcos y dinteles por medios geométricos fueron sustituidos por la proyección de sistemas de concreto armado y acero, albañilerías con ladrillo y abundante vidrio. La habitabilidad de los espacios evolucionó, así como su relación interior–exterior de los bloques, su emplazamiento y la significación urbana de los primeros.

En Aguascalientes se cuenta con casas de ladrillo cubiertas con viguería metálica y cerramientos de concreto con una apariencia que parece datar de principios del siglo XX, aunque fueron realizadas en los años cincuenta o posteriores. Aún había resistencia de mostrar una arquitectura correspondiente a los entonces nuevos recursos constructivos aunque esos fuesen empleados de manera oculta. No muy distantes de este tipo de arquitectura surge otra en nuestra ciudad, pendiente de ese estilo <<internacional>>.

A la resistencia de un sector de la población a la imagen moderna de la arquitectura se le antepuso el entusiasmo de un grupo por el renovado concepto. Afortunadamente aún en nuestra ciudad acalitana conservamos edificios modernos que se ha dado en denominar  <<tardomodernos>> pues corresponden a un periodo en que la Escuela Moderna había finalmente cedido a la denominación del <<estilo internacional>> y que incluso habiendo terminado su momento insistían en los lineamientos del estilo y sus tendencias.

Sin embargo, ese seguimiento no fue estricto, en eso la tardomodernidad -que fue una tendencia no un estilo-, se separaba del canon estilístico  y crecía de manera pragmática. El purismo fue desbaratado no con afanes de provocar, sino en simple adaptación a contingencias técnicas, económicas o de uso del inmueble.

Para los años sesenta con la participación activa del Colegio de Arquitectos de Aguascalientes conjuntamente con el Gobierno del Estado, se trabaja en un proyecto de regeneración urbana que contempló la ampliación de algunas de las más importantes arterias, tales como la avenida José María Chávez, la calle Díaz de León y la calle Juan de Montoro, entre otras. Al efectuarse la demolición de los vetustos inmuebles, los propietarios de las fincas decidieron levantar otras nuevas.

Así, en la esquina conformada por el borde oriente de la Plaza de Armas y la calle Juan de Montoro, el Sr. Eugenio Martínez Villalobos contrató al Ing. Xavier Macías Peña y al Sr. Jesús Urzúa Quevedo para la erección del Edificio Consvill, resultando un digno representante tardomoderno, pues ya no se inserta en la cronología del Movimiento Moderno o del estilo <<internacional>>, si bien presenta rasgos de ambos: inmueble con estructura de concreto de líneas rectas y disposición compositiva horizontal, sin embargo, no se apega al purismo moderno estricto tal como el Sindicato ferrocarrilero de 1942.

El Edificio Consvill no posee ventanas corridas horizontales pero sí se dispone en franjas que dan esa apariencia, mezcla algunos elementos como los lienzos rectangulares recubiertos con tezontle en referencia con el cercano Palacio de Gobierno, evocación respetuosa de su entorno, algo  que el edificio del sindicato no tiene, ya que la escuela Moderna era iconoclasta con relación al contexto histórico.

Digno de llamar la atención es que esa arquitectura de ruptura ahora es parte de nuestro contexto histórico. Lo mismo pasa con la modernidad tardía que presenta modelos de diversa fuerza expresiva y distinta fortuna en sus logros compositivos o de construcción. Sin embargo, los bloques existentes son ya parte de nuestra historia y memoria urbana, independientes ellas del valor arquitectónico -que puede ir de lo intenso a lo meramente anodino- y se inscriben al paso del tiempo en una narración del adelanto de la comunidad por nuestro espacio construido.

Contiguos al Edificio Consvill cohabitan un edificio posmoderno historicista posterior y un ecléctico de corte afrancesado más antiguo, no cerca de ahí se despliega la arquitectura neoclásica y barroca, también el contrapunto de un espacio escultórico del siglo XXI y dentro de ese primer cuadro de la ciudad aguascalentense subsisten algunos otros edificios sin carácter definido, a pesar que dan cuenta, como la tardomodernidad, de esas fisuras de la historia que le conceden articulación.