Pide la Iglesia no olvidar que el origen central del festejo de la verbena abrileña es el Evangelista San Marcos, por lo que debemos hacer de la feria una fiesta que nos ayude a vivir en armonía y en paz, instó el vocero de la Diócesis de Aguascalientes, Carlos Alvarado Quezada.

“En una sociedad donde impera cada día la idea y el criterio de una moral relajada, hedonista, una vida de placeres, no es válido mostrar esa cultura que no es nuestra al mundo que nos visita, a esta tradicional Feria de San Marcos. La fiesta es indispensable para todo ser humano, ya que por naturaleza el hombre es sociable y tiene derecho a divertirse, convivir con los demás y fortalecer sus vínculos de familia, de amistad, de cultura y de descanso. Por lo tanto, la fiesta es un espacio donde el hombre deja lo ordinario para unirse a los festejos, y que sería una pena y vergüenza saber que la mima fiesta enlute familias, por los excesos de libertad sobre todo en los adolescentes y jóvenes”, resaltó.

Exhortó a las familias a vivir estos días de descanso y de fiesta como un encuentro con los demás sanamente; esforzarse porque a pesar de las realidades que se viven, se puede rescatar el lema de nuestra tierra: “Aguascalientes, la Tierra de la Gente Buena”.

“Que cada uno vea hasta dónde es capaz de demostrar lo que es, un aguascalentense que ama a esta bella ciudad, de la cual todos somos parte de su transformación y su cambio; que no sólo el ‘Viva Aguascalientes’, sea un sentimiento al calor de las copas, sino de un verdadero orgullo, y compromiso de transformar lo perdido”, recalcó.

El prelado señaló que la feria es una oportunidad, en donde las familias buscan ese encuentro pacífico, de descanso y recreación, sin exceso de ningún tipo, sin prestarse a la profanación de las fiestas porque el pueblo cristiano de Aguascalientes no puede ser motivo de escándalo, ni permitir que otros vengan a unirse a los escándalos, ni a denigrar lo que verdaderamente es una fiesta de familias.

“Nuestras familias se saben divertir sanamente en la feria, pero muchas se resisten a visitar el perímetro ferial porque tienen la imagen de que la verbena es un escenario de violencia, riñas, de mala conducta, donde se ha perdido la moral, la ética, y existe un gran relajamiento en la manera de vestir, de hablar y comportarse, eso no es un campo de descanso, ni mucho menos de diversión. Siempre se tiene que tener presente que el objetivo de la feria es generar una sociedad de convivencia, de vivir tradiciones”, subrayó.