Silvia Guerra

En estos días está en boca de todos la recaptura del Chapo Guzmán y cómo Kate del Castillo y Sean Penn se entrevistaron con él y arreglaron para tener la exclusividad en los derechos para dar a conocer a través del cine o publicaciones, la vida del Capo mexicano.

Este domingo pasado, estaba leyendo la extensa nota publicada por Sean Penn en la revista Rolling Stone, en donde con lujo de detalle y de una manera totalmente holliwoodesca, Penn describe su entrevista con el Chapo. Definitivamente los seres humanos somos oportunistas y nos encanta el drama… No me malinterpreten, qué bueno que atraparon al Chapo, pero el circo que se despliega a su alrededor, es lo que me asombra.

¿No sé si recuerden un artículo que escribí de la dramatización de la realidad, en donde aclaraba que dramatizar no significa mentir, sino adornar hermosa e interesantemente la realidad? Pues bien, todo lo que buscan el Sr. Penn y la Sra. Del Castillo es vender su potencial producto, ya que tienen en sus manos ¡un negociazo esperando a suceder!

En la entrevista de la revista antes mencionada, se siente como si estuvieras inmerso en unos capítulos de una de esas series de narcos, que ahora están de moda. Todo el relato es como una telenovela, le ponen momentos de tensión extrema, se lee y se hace sentir a nuestros protagonistas como unos Indiana Jones modernos en busca de la “verdad” y dispuestos a todo con tal de lograrlo, se plantea al capo como un hombre de buen corazón y un Robin Hood mexicano.

Penn y del Castillo han sido muy inteligentes al amarrar ese trato, de verdad supieron aprovechar la oportunidad, pero fíjense cómo desde ahorita, ya están intentando generar una idea mental romántica que sirve de gancho al interés del público y que será excelente ingrediente para sus planes de comercialización de publicaciones y películas. Nada mal mercadotécnicamente hablando y, desde mi punto de vista, un excelente ejemplo de lo que es la dramatización de la realidad.

Tristemente, en este mundo loco con tal de vender y de estar en primera plana, los escrúpulos de muchos se han visto mermados. Siempre se verá al oportunista que busca sacar provecho de la situación, beneficiando a unos cuantos, pero dejando en entredicho la solidez moral de los actos realizados. Un hilo muy delgado entre lo moralmente correcto y lo incorrecto. Tampoco me mal interpreten aquí, no soy mocha ni mucho menos, pero ¿qué no buscamos como mexicanos ser mejores? Sé que suena a tontería, pero las pequeñas cosas son las que se suman para dar grandes resultados. ¿Es esto el reflejo de nuestra decadencia como sociedad y como seres humanos? ¿O de plano somos lo que dice el dicho peyorativo: “Al pueblo pan y circo”? ¿Seguimos siendo presa de los fuertes y el gobierno para que nos mantengan ocupados mientras se ocultan hechos controvertidos? Creo que tenemos mucho que pensar…

Que tengan bonita semana.

El Poder de tu Imagen.

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