Jesús Eduardo Martín Jáuregui

Para Xavier Diez de Urdanivia, en reciprocidad que bien podría ser venganza.

“En este mundo traidor/ nada es verdad ni es mentira/ todo es según el color/ del cristal con que se mira”. Ramón de Campoamor.

Ayer en la residencia oficial “Lázaro Cárdenas” y ante el Presidente de la República Lic. Enrique Peña Nieto, rindió su informe anual el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, licenciado Luis Raúl González Pérez. Por cierto que los terrenos en donde se ubica la residencia formaban parte del paraje conocido como Molino del Rey que fuera propiedad de los marqueses de Guadalupe. José María Rincón Gallardo le vendió a mediados del siglo XIX a don José Pablo Martínez del Río, quien construyó un espacioso chalet tipo inglés con techo de dos aguas con una terraza al bosque de Chapultepec, “La Veranda”, y puso por nombre a la propiedad “La Hormiga”, según las crónicas por el ser el rancho mas pequeño de entre sus propiedades.

Electo presidente el General Lázaro Cárdenas del Río, decidió que el castillo de Chapultepec sería muy ostentoso para residir en él y adquirió el rancho para residencia oficial muy en contacto con la naturaleza boscosa, que aunque el amable lector lo ponga en duda, alguna vez la tuvo Michoacán. Quiere una leyenda romántica que el bautizo del rancho y chalet como “Los Pinos” evocaba el paraje de pináceas donde Tata Lázaro conoció a la que luego sería primera dama hasta su muerte: doña Amalia Solórzano, y como dice el dicho italiano: se non è vero, è ben trovato, y como dice el dicho mexicano: es de dos vistas, pa’l que le guste y pa’l que no.

Ahora Los Pinos es bastante mas ostentosa que el Castillo y muchísimo mas fea, al menos por lo que se alcanza a ver, en medio de un bosque ya no de pinos sino de guardias, unos civiles, otros militares, otros marinos, otros secretos, otros super secretos, y otros super ultra secretos, que son delatados por la circunstancia obvia que son los únicos que jamás voltean a ver al Presidente. Por cierto, ahora caigo en la cuenta de que los que no ví fueron los escudos humanos: guardas que de riguroso traje de la Fábrica Nacional de Uniformes, portan una especie de portafolio, que en realidad son varias hojas blindadas plegadas que en un eventual ataque son desplegadas formando una coraza de protección. Quizás ahora fueran de una mega categoría de guardas inidentificables.

El discurso del Presidente de la CNDH, por cierto merece la pena parar mientes en el hecho de que el nombre de la nacional dice “de los derechos humanos”, en tanto que la estatal es “de derechos humanos”. Y como está de moda en la correspondencia oficial digo: “no omito señalar que no es un detalle menor” (¿a quién se le ocurriría semejante tontería? pos si ya lo digo pa’que digo que no lo omito y como no se dice lo omitido, a ese respecto me quedo en ascuas). La utilización del artículo determinado “los” indica un número clausus. La sola preposición “de” deja abierto el número, tal y como corresponde a una visión actual de los Derechos Fundamentales, que se caracterizan como “progresivos”, de manera que puede y de hecho ha crecido su número.

¡A que la canción!, se trataba de hablar de los discursos, y como de costumbre bajado a tamborazos de los cerros de Úbeda este escribidor tira al monte.

El discurso del Presidente de la Comisión fue un discurso valiente, claro, directo, en el que partió de un recuento de los “infinitos males” como si de una “cólera divina” se tratase, que asuelan a los mexicanos. Se citó la tortura, la desaparición forzada, la trata de personas, la explotación de menores, la discriminación y violencia contra la mujer, la penosa condición de los migrantes y de los desplazados internos, la falta de oportunidades para personas con discapacidades, la calamitosa situación de las víctimas de delitos y las de violaciones de derechos humanos. No omitió (aquí si tiene sentido porque podía haberlo soslayado) señalar el largo trecho que aun tenemos que recorrer como país para que prevalezca el respeto a los derechos fundamentales. Ante este panorama, terrible panorama agregaría yo, solo nos quedan dijo, dos alternativas: resignación o transformación y hemos optado por la segunda. Punto medular constituyó la referencia a una creencia equívoca en relación con el trabajo de los órganos públicos defensores de derechos humanos que son denostados como “defensores de delincuentes”, que parte de la ignorancia cuando no de la mala fe de algunas autoridades. La CNDH busca la vigencia de los derechos de todos.

Interesantísima la precisión de que el trabajo de las comisiones no termina con la “recomendación” sino que nace una nueva etapa, porque si no se logra el cumplimiento pleno de la recomendación incluida la total reparación del daño, la tarea queda trunca.

Remató con entereza: La ilegalidad no puede combatirse con la ilegalidad. La dignidad de las personas exige que se cumplan sus derechos. Que no se repitan los casos ominosos y negativamente paradigmáticos. Luchar contra la tortura, contra la desaparición forzada, contra los asesinatos de periodistas: “Un solo caso es demasiado”.

El Presidente de la República escuchó imperturbable, sólo se distrajo tres momentos, uno para consultar un pequeño smartphone, otro al recibir unas notas de una asistente militar, y el tercero al hacer un comentario al Secretario de Gobernación, sentado a su lado, que esbozó una mueca, que en su caso y por el lugar, quiso ser sonrisa.

El Presidente dijo un magnífico discurso, enjundioso, propositivo, comprometido, proclamó su alianza con la CNDH y su lucha, la del país, por los Derechos Humanos. Destacó el “robusto cuerpo legal” y las fuertes instituciones que tutelan los DH. Manifestó el orgullo que como sociedad, los mexicanos tenemos de la labor de la Comisión Nacional, de las “mejores y mas eficaces” del mundo. Felicitó y ratificó su alianza con el Presidente de la CNDH. Precisó las acciones que el Gobierno de la República ha tomado en el fortalecimiento de los derechos fundamentales. Se ha ampliado el catálogo de ellos y cada vez se protege más ampliamente a los individuos. Se ha consolidado la política de seguridad, mejorando los estándares (sic), disminuyendo un 74% las violaciones de derechos fundamentales de un año a otro. Se han fortalecido las capacidades institucionales en apoyo particularmente de los integrantes de los caracterizados como grupos vulnerables. En pocos días entrará en vigor plenamente el nuevo sistema de justicia penal y, finalmente, se encuentran en discusión por el poder legislativo nuevas leyes para combatir la tortura y la desaparición forzada.  Con todo ello, afirmó el Presidente, se tendrá un sistema mas fuerte, independiente y eficaz, para que México siga siendo una Sociedad de Derechos.

Dos magníficos discursos, dos visiones y una pequeña incomodidad que crece al pretender digerirlos: ¿Se referirían al mismo país?

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