Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

La Secretaría de Educación Pública (SEP) ha formulado dos calendarios escolares para el próximo ciclo lectivo: uno de 200 días y el otro de 185 días laborables. En cada escuela, con base en la autonomía de gestión, se tomará la decisión con cuál calendario trabajar; pero para ello hay requisitos que invariablemente deben cubrirse.
¿Cuál es el propósito de establecer dos calendarios?, y ¿cuáles son los requisitos para optar por el de 185 días laborables? La SEP argumenta que ha hecho estudios, a través de expertos, sobre el actual calendario escolar de 200 días y la conclusión es preocupante: de 200 días tan sólo se trabajan 112 días en promedio; por diversas razones, 88 días no se laboran en el ciclo lectivo. Pues bien, el hecho de establecer dos calendarios, en el fondo la estratégica de la SEP es que las maestras y los maestros elijan el calendario de 185 días, de esta forma se obligan a trabajar más de los 112 días que actualmente se laboran (según los expertos); pero además, en el calendario de 185 días, se trabajaría media hora más en cada jornada; esto es, las escuelas primarias y las secundarias saldrían, diariamente, media hora después de lo acostumbrado en cada turno (con el fin de recuperar el tiempo que no se labora en los 15 días faltantes del calendario de 200 días). Pero si una escuela no tiene las condiciones propicias para salir media hora después de lo establecido, entonces hay otra opción, después de cubrir los 185 días, puede laborar 15 días más (para completar 200 días) atendiendo a los alumnos con bajos índices de aprovechamiento o desarrollando algún proyecto novedoso para la mejora educativa. En pocas palabras, aun cuando se elija el calendario de 185 días, se trata de laborar el tiempo que se establece en el calendario de 200 días.
Ahora bien, para que el consejo técnico de cada escuela pueda optar, en los próximos días, por el calendario escolar de 185 días tiene que cubrir, necesariamente, los siguientes requisitos: todos los integrantes de la escuela tienen que asumir el compromiso, mediante firmas, laborar la totalidad del nuevo horario y los 185 días efectivos; comprometerse a reponer media hora adicional en cada jornada o 15 días después de los 185 días, con objeto de cubrir el tiempo establecido en el calendario de 200 días; establecer el compromiso de asistir a 13 sesiones de consejo técnico escolar durante el año lectivo y fuera de los 185 días; contar con el visto bueno del consejo de participación social o de otro organismo que represente a los padres de familia, previo conocimiento de la Ruta de Mejora del plantel; organizar los procesos de control escolar (léase calificaciones) y el cierre del ciclo escolar después de cumplir los 185 días efectivos de clase; y, entre otros, contar con la autorización escrita de la Autoridad Educativa Local (estatal). Una vez establecidos los compromisos y firmados éstos; los maestros, los directores, los supervisores y los jefes de sector, deben estar conscientes de las responsabilidades que adquieren y que de no cumplir estos compromisos hay sanciones que están previstas en la Ley General del Servicio Profesional Docente. Desde luego, lo deseable es que no se llegue a las sanciones por el bien de todos.
De acuerdo, pues, con lo publicado en las páginas de la SEP, los dos calendarios inician labores el 22 de agosto; y el de 185 días concluye sus actividades el 27 de junio; en tanto que el calendario de 200 días termina el 18 de julio. Con el fin de que uno u otro calendario se observe a cabalidad, es indispensable subsanar las causas que impiden el cabal cumplimiento del calendario escolar, y los expertos de la SEP saben en dónde están esos factores. ¿Qué se necesita hacer? Que las autoridades federales, las locales y las escolares, cumplan y hagan cumplir sus funciones y responsabilidades respectivas, con la participación de los padres de familia. De no ser así, se pueden tener calendarios de 100, de 200 y hasta de 300 días, y las cosas pueden seguir igual o peor. Es bueno tener presente que las normas se hicieron para cumplirse, no para violarse; y el calendario escolar es una norma.