Norma Zuñiga
Agencia Reforma

MÉXICO, DF 11-Oct .- ¿Cómo quiere que sea el papá de su hijo? ¿Mexicano-español, músico y católico?
Rasgos físicos como el color de ojos y estatura, sumados a otros, como la religión y ocupación del donante, son algunas de las características que se ofrecen en el “menú” de los bancos de esperma.
En México, el anonimato entre el donante y la familia es absoluto, pues la Ley en México no contempla que se revele la identidad, como sí pasa en Inglaterra.
La mayoría de los donantes son jóvenes universitarios -menores de 28 años-, pues la edad es uno de los factores para ser aceptado en estos bancos, explicó Alfredo Góngora Rodríguez, experto del Centro de Fertilidad Humana en México.
“Al banco de semen viene un donante y se somete a 30 o 40 pruebas médicas para primero saber que es un chico con salud, luego que su muestra tenga la calidad necesaria”, mencionó.
“En realidad el semen no se vende, las muestras de semen no se venden, lo que tiene un costo es haber estudiado al donador”, mencionó.
Algunos participantes lo hacen por altruismo y otros solicitan apoyos, como becas o libros.
Estimó que en México no hay más de 10 bancos de este tipo.