Natalia Vitela
Agencia Reforma

MÉXICO, DF.- Desde los 18 años, Armando Sauer ha donado sangre 107 veces. El 22 de abril fue su última vez, pues la norma permite la donación hasta los 65 años.
Asegura encontrarse en perfecto estado de salud pese a que hematólogos lo alertaron varias veces sobre el riesgo que corría al realizar tal cantidad de donaciones.
“Me decían: ‘Estás desgastando tu médula ósea'”, cuenta Sauer, quien considera que la norma debería aceptar que las personas donen hasta los 70 años, como sucede en otros países.
Pero, para Sauer, quien también fue donador de plaquetas, las personas deben ser útiles y justificar su existencia.
Además, para convertirse en donador altruista Sauer adoptó un estilo de vida saludable y esta práctica le ofrecía la posibilidad de conocer su estado de salud y prevenir a tiempo enfermedades.
“Como berros, betabel, espinacas… Me pongo el podómetro y camino 39 mil pasos diarios. Siempre he estado saludable nunca me enfermo de nada”, asegura Sauer, quien estudió medicina y desde hace 38 años es catedrático de la UNAM.
La primera vez que realizó una donación tenía 18 años, y lo hizo por que su padre enfermó.
“Por ser el mayor tenía que poner el ejemplo. Ahí me di cuenta que era importante donar y que es difícil que la gente haga esta labor”, cuenta.
Bastó esa ocasión para que se convirtiera en donador altruista. Se hizo famoso por ello y la gente empezó a buscarlo.
Sauer tiene tres hijas. Sólo la más pequeña quiere seguir sus pasos.
“Mi familia me dice que soy donador masoquista. Me dicen: ‘Cómo te gusta sufrir y ayudar a alguien que ni conoces’. Yo les digo: ‘Pues ese es el altruismo'”.