Se podrá estar a favor o en contra de la iniciativa presidencial para que la Constitución considere como matrimonio el vínculo entre dos seres, pero lo que no se puede negar es el aumento imparable de divorcios y uniones libres, que en el caso de Aguascalientes ha sido mayor en el curso de este año.

Es un asunto que debería atraer la atención de la sociedad, ya que la separación de la pareja deja muchas veces secuelas que tardan en sanar y que de ninguna manera se resuelven con marchas y estridencias, sino con programas que permitan atender tempranamente los problemas que registra la familia.

Hay cuestiones que llaman la atención a nivel local y nacional, ya que por una parte en Aguascalientes se incrementaron las demandas de divorcio durante los primeros ocho meses de 2016, al citar el magistrado presidente del Supremo Tribunal de Justicia, Juan Manuel Ponce Sánchez, que las solicitudes de disolución matrimonial llegaron a 3,496, mientras que en el mismo período del año pasado fueron 1,974, lo que significa un 77% de aumento, además, durante todo el 2015 fueron 2,699 “que da una idea del incremento tan preocupante que están teniendo las disoluciones matrimoniales”, apuntó.

El rompimiento de la relación se da en edades de 25 a 35 años, que no tienen la paciencia de comprenderse y reconocer que son dos pensamientos diferentes que juntos deben buscar afinidades, de otra manera viene lo inevitable, que de una simple desavenencia surge el conflicto y éste trae otros que se van agrandando hasta que resuelven separarse.

En este punto es donde entraría la orientación matrimonial, el acompañamiento de quienes tienen experiencia en guiar parejas en dificultades. No es fácil esta labor, ya que requiere del interés y la participación de ambos, pero si buscan salvar su alianza pueden aceptar el apoyo.

A nivel nacional es verdaderamente preocupante lo que pasa en este capítulo, al citar el Inegi que en México, de cada 100 matrimonios, 18.7% termina en divorcio y el promedio de duración del vínculo es de 13.5 años.

De igual manera, a la par que aumentan los divorcios disminuyen los matrimonios y va en crecimiento el número de parejas en unión libre. Entre los años 2000 y 2013 el monto de divorcios aumentó 107.6% y el de matrimonios se redujo 17.7%.

En 2014 hubo 577,713 matrimonios, de los cuales 1,678 (.029%) fueron entre personas del mismo sexo.

En el país el 60% de la población mayor de 15 años está casada o vive en unión libre, 29% es soltera y 12.3% está separada, divorciada o viuda. En promedio el número de mujeres separadas, divorciadas o viudas es doble que los hombres, con 16.9%. En cuanto a la soltería, el 70% de los hombres menores de 30 años son solteros, mientras que el 56% de las mujeres de la misma edad guarda esa condición y una de las razones podría ser que las mujeres se unen en pareja a edad más adelantada, en promedio a los 20 años.

Otros datos relevantes que arroja la información del INEGI es que las mujeres casadas o en unión libre, al menos el 33.5%, o una de cada tres, ha vivido situaciones de violencia con su pareja, porcentaje superior a la registrada a nivel mundial por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Asimismo, el 66% de los matrimonios mexicanos el hombre tiene más edad que la mujer, el 11.4% ambos tienen la misma edad y en 21.7% el hombre es menor. En 2.6% de los matrimonios ninguno de los cónyuges trabaja; en 0.8% lo hace sólo la mujer, en 42.2% ambos laboran y en 50.6% sólo el hombre.

En grado de escolaridad, en 18% el hombre tiene mayor grado de estudios; en 50.7% ambos tienen el mismo nivel y en 17.9% la mujer supera al hombre.

Son pormenores que debe tomar en cuenta la colectividad para encontrar una solución, al observarse que los últimos años han sido pródigos en la separación de la pareja y al mismo tiempo crece el número de los que deciden ir por la unión libre, lo que demuestra el poco interés que hay de acercarse al registro civil y a las iglesias, sin dejar de lado que hablar de 0.29% de alianza entre personas del mismo sexo no pone en riesgo el matrimonio tradicional, como interesadamente se pregona en las plazas públicas.

MOMENTO INOPORTUNO

Justo cuando el presidente Enrique Peña Nieto impulsa la iniciativa para legalizar el mando único policíaco, surge la aprehensión de tres policías estatales de Aguascalientes, a quienes se imputa haber participado en un presunto secuestro, lo que iría en contra del tan cacareado profesionalismo de este grupo y que se agrega a lo sucedido hace unos meses en Veracruz, en donde existe la acusación que unos estatales participaron en la captura de unos jóvenes y que luego aparecieron ejecutados.

Por si fuera poco, la semana pasada en una reunión nacional de alcaldes se escuchó que no están dispuestos a aceptar la desaparición de las corporaciones municipales, que en todo caso lo factible es crear una policía mixta, o de coordinación, en la que ellos mantengan la rectoría sobre los elementos correspondientes.

En el caso local, el Fiscal Estatal, Oscar González Mendívil, dio a conocer el pasado sábado que investiga otros tres casos de extorsión con la misma forma de actuar de los elementos estatales detenidos, ya que pueden ser ellos mismos o bien, que se trate de otros, lo que agravaría la situación.

“Hay tres carpetas de investigación abiertas por hechos con modus operandi similar, pero no podemos afirmar que se trate de ellos”, afirmó, por lo que se escucha el testimonio de cada una de las víctimas para ir atando cabos que permitan dar con los responsables.

Los tres uniformados que se encuentran en el Cereso Aguascalientes, el juez de la causa encontró motivos suficientes para llevarlos a juicio, imputándoles el delito de secuestro en agravio de una persona del sexo masculino, a quien, presuntamente, privaron de su libertad con lujo de violencia y le exigían a sus familiares la entrega de una cantidad de dinero por su liberación. Las violaciones por los que pueden ser castigados son por ejercicio indebido del servicio público, abuso de autoridad, privación ilegal de la libertad o extorsión.

Desde que se implantó aquí el mando único se dijo que la policía estatal era un modelo a seguir y que – haciéndose eco de lo que se divulgaba en otras partes del país -, las policías municipales no acreditaban el control de confianza, por lo que “podrían” estar relacionadas con la delincuencia, sin embargo está visto que no hay algo diferente bajo el sol.

 

EJEMPLO RENOVADO

En alguna ocasión el autor de estas líneas leyó una leyenda indígena, en la cual se narraba que cuando alguien recuerda a una persona fallecida, su espíritu se levanta y así permanece mientras hablan de ella, lo que si este es el caso sería por lo que hizo en su paso por la tierra. En seguimiento a ello puede aludirse a Hugo Galindo Solís, que el pasado 23 de septiembre terminó su presencia material, pero deja un bagaje de enseñanzas personales, profesionales y de amistad que tardarán tiempo en olvidarse. Sencillo en su trato supo darle a cada quien la familiaridad necesaria para mantener una plática, que podía durar horas ya que le gustaba desmenuzar los temas y esto generaba mayor interés del interlocutor. Egresado de la Facultad de Economía de la UNAM, a su regreso a esta ciudad fue funcionario público, catedrático de la Universidad Autónoma de Aguascalientes y de otras instituciones, incursionó en el periodismo -otra de sus pasiones-, fue subsecretario general del comité estatal del PRI, partido en el que estuvo muy poco tiempo ya que más tarde se integró al PRD, en donde fungió como portavoz. Le sobrevive su esposa Laura Elizabeth Cervantes y sus hijos, Hugo y Héctor René y sus hermanos Nelly, Héctor René, Mario y Rolando. Se une a los hermanos que se le adelantaron Jesús, Beatriz (Nora), Salvador y Elsa. Sin duda un conversador nato, un politólogo que supo masticar y tragarse el dolor de perder a amigos y compañeros el 2 de octubre de 1968, recuerdos que no permitió que lo atraparan, por lo que vivió intensamente cada una de sus etapas.