RÍO DE JANEIRO, Brasil.- El judoca mexicano Eduardo Ávila escribió ayer una de las páginas más gloriosas de su brillante trayectoria deportiva.
El capitalino se sobrepuso al desgarre en una pierna que sufrió en las Semifinales, para conquistar la medalla de oro en la categoría de 81 kg de los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro 2016, la tercera presea para México en la justa.
Además, es la tercera medalla paralímpica en su cuenta después del oro en Beijing 2008 y el bronce en Londres 2012.
“Tercera medalla en Juegos Paralímpicos, lo que significa mucho trabajo, muchos tropiezos, derrotas, lesiones”, refirió el campeón paralímpico, quien padece de debilidad visual.
“He aprendido mucho en estos cuatro años, lo que significa el trabajo en equipo, los valores que me ha dado el deporte, una rehabilitación, una integración, estoy agradecido por el cambio que me dio el judo en mi vida y por poner a mi país en lo más alto”, añadió
Su camino a lo más alto del podio arrancó en Cuartos de Final, combate en que rindió al argentino José Effron por kiken gachi. En la Semifinal, Ávila derrotó al ucraniano Oleksandr Kosinov en los cinco minutos reglamentarios, pero se lastimó.
“Cuando terminó la Semifinal pensé que ya no podría competir la Final porque me lesioné la pierna, tuve un desgarre. Afortunadamente me ayudaron nuestra fisiatra y nuestro doctor. Me dieron terapia en las dos horas que tuve de receso. Honestamente no creí ganar la Final, pero también recibí apoyo de mi sicóloga y hasta el último momento no abandoné, lo disfruté mucho”, agregó.
En la pelea por el oro, Ávila hizo gala de concentración y, aunque por momentos fue dominado por su rival, el coreano Lee Jungmin, acabó imponiendo condiciones.