Gabriela Villegas 
Agencia Reforma

Al abuso en alimentos y alcohol durante el maratón fiestero Guadalupe-Reyes, se agrega otro exceso: el abuso de tecnologías.
El fin de las reuniones familiares es alimentar la convivencia y mejorarla y eso no se debe olvidar, consideran especialistas en etiqueta, quienes acosejan reglas básicas para que los gadgets no obstaculicen la relación familiar.
“El protocolo no nada más nos sirve para mejorar en temas de convivencia, sino también para mejorar las relaciones”, aclara Renata Roa, experta en protocolo e imagen.

Presencia real
Al primo que viene de lejos o el amigo que aparece cuando quiere sólo lo ve en estas fechas, así que lo mejor es apagar el móvil y convivir.
“Aquél que ha dejado de ser atendido se ha sentido alejado o lo han hecho a un lado en la relación”, advierte Jorge Ávila, fundador de Tresensocia, agencia de asesoría y marketing digital.
Para evitar que el único ruido de la fiesta sea el tecleo de los dedos, los expertos recomiendan que el organizador condicione el uso de celulares, sobre todo al momento de la cena.
En caso de que uno o varios invitados no acaten la regla, solicitarles en privado que dejen los móviles.

Controla tus mensajes
El emotivo discurso del tío pasado de copas podría quedarse en un recuerdo familiar y no difundirse en redes sociales para evitar exponerlo, aconsejan.
“Tú no deberías compartir nada que demerite a otra persona, ya sea visual o textualmente”, recomienda Ávila.
“Facebook es una herramienta para compartir con gente que está lejos, pero hay una línea delgada que, por exhibir tanto las fotos, puede detonarse un peligro”, dice Alejandra Marroquín, consultora de imagen y relaciones públicas.
El consejo es evaluar cuáles publicaciones son necesarias y cuáles sólo saturan, exponen o avergüenzan.

Mídete con las fotos
Para  recordar el festejo con colores reales y no con los filtros de Instagram, los expertos recomiendan asignar la cobertura de la cena a una sola persona con el propósito de evitar fotografías incómodas o individuales.
Marroquín aconseja también preguntar a las personas que salen en la foto si les gustaría que fuera publicada.
Una alternativa s subir las fotografías al día siguiente, así los invitados podrán comentar y hasta descargar las que sean de su agrado.
“Facebook hoy es nuestro álbum personal y efectivamente nos ayuda a conservar muchos recuerdos, pero a veces se desvirtúa el estarlo publicando en el momento y estar perdiendo del evento por publicar una foto o ver quien le dio like”, puntualiza Roa.
Los padres deben poner el ejemplo y enseñar a los pequeños que hay tiempo para convivir y tiempo para usar la tableta.
“Las palabras ilustran lo que el ejemplo arrastra”, resume Roa con esa frase la situación.