CDMX.- El cuerpo de Gonzalo Vega fue enterrado para que descanse en paz, tal como pidió el actor en vida.
Sus restos reposan a una lápida de distancia de los de su colega Manolo Fábregas, dentro de la sección privada perteneciente a la Asociación Nacional de Actores (ANDA) en el Panteón Jardín.
Fueron Zuria y Marimar, hijas del histrión, quienes encabezaron la despedida ayer en la tarde, conmovidas y alicaídas.
Iban acompañadas de sus esposos, Alberto Guerra y Luis Ernesto Franco, respectivamente, y llegaron escoltando la carroza negra en la que viajaba el cuerpo de la estrella del cine, el teatro y la televisión mexicana.
La despedida transcurría a puerta cerrada cuando sonó un canto flamenco en honor al actor de más de 70 producciones.
Impactante fue el silencio solemne cuando las palas chocaban contra las piedras y la tierra caía sobre el féretro, con algunos sollozos de fondo.
“Nos dio la lección más grande de la vida, disfrutar de todo lo que estaba haciendo”, se alcanzó a escuchar a alguien, antes de que el silencio se rompiera con un estruendo de aplausos.
El pesar era compartido por los deudos y amigos de quien diera vida a La Señora Presidenta: Juan Pablo Medina lucía serio, Adriana Louvier, desconcertada y Maite Perroni, reflexiva.
Después de 30 minutos que duró la despedida, los semblantes de las hermanas Vega parecieron algo más resignados.
Desde la noche del lunes, cuando falleció Gonzalo tras perder la batalla contra el síndrome mielodisplásico que padecía, las actrices no pararon.
Recibieron el pésame en el Mausoleo San Ángel, a un costado del Panteón Jardín, de amigos como Aracely Arámbula, Ana Brenda Contreras, Luis Gerardo Méndez y Héctor Bonilla. Y también a los cineastas Gary Alazraki y Manolo Caro, a los actores Arlette Pacheco y Mario Casillas, y al productor Juan Osorio.
Poco querían decir a la prensa, que no tuvo acceso al lugar, aunque sí dieron unas palabras al mediodía.
“Agradecerle al público por las muestras de cariño con nosotros y con mi papá. Él siempre les estuvo muy agradecido por seguir y apoyar su carrera, durante muchos años, al igual que mis hermanos y yo y su esposa.
“Mi papá se fue en paz, tranquilo, como él era, y por el momento no tenemos nada más qué decir. Es un momento difícil, en familia”, explicó Zuria, acompañada de su hermana Marimar, antes del entierro.
Alejandro Camacho compartió que Gonzalo era una persona gentil y educada, que supo sacarle jugo a la vida.
“Me quedo con el Gonzalo que yo conocí en escena y en los camerinos, nos reíamos muchísimo, tenía un sentido del humor cáustico. Poníamos unos apodos buenísimos.
“Creo que por la enfermedad que tenía ahora ya está bien, se fue en paz. Hizo lo que quiso, vivió como quiso, tuvo las mujeres que quiso, tuvo éxito. Era una persona emprendedora, querida por la gente, por sus amigos y creo que son valores importantes en la vida”. (Enrique Navarro/Agencia Reforma. Con información de Fabiola Santiago y Arturo Perea)