Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

¿Hay interés, por parte de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), en “dialogar” para llegar a acuerdos? No. ¿La Reforma Educativa es el problema? No. Entonces, ¿cuál es el asunto? El problema de fondo es de intereses políticos disímbolos. La Reforma Educativa (como otras banderas que antes enarbolaron) es un pretexto más para sostener, por el tiempo que sea necesario, la lucha política de intereses no confesados. La CNTE sabe que la Reforma Educativa no se cancela; porque ninguna Secretaría que dependa del Poder Ejecutivo tiene facultades para modificarla, mucho menos para abrogarla. La Reforma Educativa está sustentada en la ley, y la modificación o cancelación de ésta sólo es atribución del Poder Legislativo; pero los legisladores tampoco modificarían ni abrogarían la Reforma Educativa (salvo los de MORENA), porque están conscientes que ésta responde a los derechos fundamentales de los niños y jóvenes de México y saben, además, que la inmensa mayoría de los sectores sociales están de acuerdo con los mandatos centrales de la Reforma. ¿Por qué, entonces, la CNTE se aferra en lo que no es negociable? Porque el problema no es de carácter educativo, sino de intereses políticos de grupos radicales, de los anarquistas, los eternos enemigos del orden institucional, los “contreras” de siempre, los que sienten rencor y odio hasta de su propia sombra y de políticos sin ética (de la izquierda, del centro, de la derecha y de la ultraderecha, que buscan coyunturalmente nulificar a los presidenciables para ser favorecidos ellos). Todos estos grupos son los que sostienen y alientan a la Coordinadora para que muestre la cara por ellos y, de ser necesario, que aporte sangre para crear la ansiada inestabilidad, la anarquía esperada y entonces sí “a río revuelto, ganancia de pescadores”. Bajo estas circunstancias, en las pláticas entre autoridades y representantes de la CNTE, no habrá acuerdos; porque a ésta no le importan soluciones; le importa el escándalo, la gresca y estar en los medios. De esta forma, las pláticas se convierten en diálogo de sordos (con perdón de las personas que no oyen).
A todos estos grupos y actores obnubilados que generan y sostienen conflictos, sería bueno preguntarles, y ¿cuál es el proyecto de nación que tienen en mente?, ¿cuál es el tipo de mexicano que quieren formar?, ¿qué tipo de sociedad pretenden integrar?, y ¿cuál es el sistema de vida que desean para todos? Y la Coordinadora, ¿qué propone a cambio de la Reforma Educativa que tanto rechaza?, ¿regresar a los mismos vicios que tanto daño hicieron y hacen a la educación? Por décadas, los líderes de la CNTE tuvieron bajo su control la administración educativa estatal; y teniendo el mando vendían las plazas al mejor postor, vendían los ascensos y los cambios a los trabajadores. Los directores y los supervisores más allegados fueron impuestos en las escuelas por los líderes a cambio de obedecer, a ciegas, las consignas de la CNTE. Para tener derecho a cambios, ascensos, prestaciones sociales y algunas otras consideraciones especiales, los trabajadores de la educación tenían que ganar puntos escalafonarios suspendiendo clases, asistiendo a marchas, tomando oficinas gubernamentales, participando en bloqueos, destrozando comercios, destruyendo bienes públicos, quemando vehículos y edificios; y mientras fueran más activistas y más violentos, más puntos obtenían. Los aviadores, borrachos, violadores, golpeadores y todos los vivales del sector, eran protegidos a cambio de participar en los actos más denigrantes. Y ¿los niños? Abandonados, unos sin saber leer ni escribir; y otros, con certificados pero sin saber tampoco las letras fundamentales. ¿Es lo que añora la Coordinadora?, ¿es a lo que quieren regresar?, ¿por eso rechazan la Reforma Educativa porque les quita el manejo arbitrario y lacerante de la educación? Y ¿por eso quiere también, el mesías de MORENA, que abroguen la Reforma Educativa para que la CNTE recobre sus canonjías y haga de las suyas con la educación, pasando por encima de maestros, niños, padres de familia y de la sociedad?, ¿a cambio de qué? ¿Esa es la esperanza de México en materia educativa?, ¿a eso se le llama honestidad? Y los demás políticos agazapados, ¿qué dicen?
Gran parte de lo descrito tuvo su origen y crecimiento en las propias entidades federativas que hoy sufren las consecuencias de lo que crearon. Moraleja: los estados que no tienen este cáncer aún arraigado deben manejar la educación con prudencia, responsabilidad y legalidad.