Natalia Vitela
Agencia Reforma

Las severas complicaciones de la diabetes pueden prevenirse con ligeros cambios en el estilo de vida.
Con esa convicción, Mireya Gamiochipi, coordinadora del programa Viviendo al son y al rico sazón saludable del IMSS, alienta a sus pacientes a comer sanamente, disminuir raciones, ejercitarse y enseñar a los demás lo aprendido.
Equilibrar su dieta y consumir las raciones adecuadas fue crucial para que María Luisa de la Torre, de 56 años, perdiera cuatro kilos y mantuviera a raya la diabetes.
Sin embargo, cuenta, le sirvieron más los consejos que aprendió para lidiar con la renuencia de su familia para alimentarse bien.
“Al principio mi hijo me decía: ‘Yo no estoy enfermo'”. Sólo hasta que le explicó que había la posibilidad de que heredara la enfermedad aceptó alimentarse mejor.
Josefina de la Rosa García, de 61 años, quien perdió cuatro kilos, ya aprendió a leer las etiquetas de los productos y a negarse a comer un alimento insano en las reuniones sociales.
“No ando con mi etiqueta de que soy diabética. Simplemente ya sé qué alimentos seleccionar y aprendí a decir: ‘No gracias'”.
Pedro Pablo López, de 64 años, quien ha bajado tres kilos, pasó de ejercitarse de 20 a 45 minutos diarios.
Los tres forman parte de un programa piloto que el IMSS echó a andar en la Unidad de Medicina Familiar 41, y cuyo propósito es evitar las complicaciones de la diabetes en pacientes que aunque no están controlados aún no tienen secuelas severas.
Gamiochipi asegura que estudios en Europa y en EU establecen que es posible prevenir las complicaciones de la diabetes si se disminuye el 5 por ciento del peso corporal con dieta balanceada y se incrementa la actividad física vigorosa a 30 minutos diarios.