Uno de los grandes pendientes de la actual administración estatal es el del transporte urbano, que pese a lo indispensable que es para más de 300 mil usuarios se mantiene en una condición ambigua en cuanto a la atención que aporta, por lo que será el próximo gobierno el que podría aplicar las medidas pertinentes para que el servicio beneficie realmente al público y que al mismo tiempo sea rentable.

Es una asignatura que se mantiene en el limbo desde hace varias décadas, sin que exista mayor interés por encontrar una solución que satisfaga a todas las partes que intervienen, por lo que cada sexenio alarga la solución y luego la hereda al que sigue.

Expertos en el tema coinciden que debe haber un procedimiento integral, en lo que seguramente están de acuerdo otros grupos de la sociedad, sólo que a lo más lejos que llegan es a repetir las fórmulas y presentar estudios y conclusiones de sobra conocidos, como si fuera algo nuevo.

Sin tantos rodeos y haciéndolo de manera práctica, la respuesta se encuentra en aumentar el número de autobuses, ya que no es posible que con los 697 que hay desde hace más de 20 años continúe el desempeño, a pesar que la ciudad capital y la zona contigua presentan un crecimiento exponencial que obliga a ampliar todos los servicios, entre ellos el de transportación colectiva.

Los habitantes de las nuevas colonias exigen que se les incluya en las rutas y que en algunos casos se lleva a cabo, pero con lo que se tiene, esto es, lo que hacen es alargar el recorrido con las mismas unidades en detrimento de todos los usuarios, comprendidos los recién incorporados, ya que tardan más tiempo en arribar a cada paradero.

Los camioneros defienden su posición al considerar que con tarifas inamovibles no es posible invertir más, asegurando que en varias rutas salen “a mano” y en otras es mínima la ganancia, por lo que mientras no mejore el ingreso seguirán así.

Se ha llegado a plantear que debe haber una agrupación independiente para que en la competencia exista una mejoría en el servicio, lo que puede ser parte de la solución, porque la otra sería darle la oportunidad a los actuales concesionarios de hacerlo ellos, pero bajo un esquema totalmente distinto al tradicional, empezando por abandonar la costumbre del hombre-camión y en su lugar crear una empresa que los aglutine y se encargue de todo, algo similar a lo que se aplica en instituciones mercantiles donde los accionistas reciben periódicamente los dividendos sin tener que ver con su funcionamiento.

También se ha mencionado Con Usted que una vía para desenredar este asunto está en quitarle el tinte político que tiene el transporte en general, para ello se puede introducir en el Código Urbano o en otra ley análoga que el aumento a las tarifas será cada dos años y de acuerdo a la inflación que se tenga, ya que en las actuales circunstancias se busca evadir el costo político que tendría para palacio mayor dar una orden de esa naturaleza, pero si se hace en un tiempo definido entonces transportistas y usuarios estarán enterados con anticipación.

Lo que se ha hecho hasta ahora es reformar el Código Urbano, pero las medidas aprobadas por el Congreso del Estado han servido para ocho cosas, al ser mínimo lo que se respeta, al grado que ni siquiera la antigüedad de los carros es motivo de retiro, tal como lo dispone el citado ordenamiento, que si se hiciera 236 dejarían de circular.

Además de que por antigüedad deberían estar ya en el “deshuesadero”, las condiciones internas y externas de la mayoría de esos camiones son lamentables lo que en la temporada de lluvias se hace más evidente, sin que algún representante gubernamental emita sanciones y ordene su separación.

A cuatro meses y medio para que concluya esta administración difícilmente se va lograr un cambio efectivo, por lo que se hace indispensable que quien entre al relevo lo tenga como una de sus prioridades, teniendo en cuenta que más de la cuarta parte del total de habitantes de la entidad utilizan diariamente los urbanos para sus traslados, labor que además debe comprender taxis, “combis”, transporte escolar, de personal y de carga ligera.

TELMEX REDUCE TARIFAS

En el apartado anterior se alude que con la competencia habría una mejoría en el servicio de los urbanos, posición que se ratifica con el anuncio que hizo Teléfonos de México que habrá una reducción de 50% para las tarifas en minutos de llamadas en teléfonos fijos a móviles, lo que beneficia a 3 millones de usuarios.

Lo anterior es parte de una estrategia para no dejarse comer el mandado de otros operadores móviles, que trabajan en reducir los costos, por lo que dispuso la medida que favorezca a los usuarios de servicio fijo, residencial y comercial, que no tienen algún paquete de servicio de voz y acceso a internet, acción que incluye una cantidad de minutos o minutos ilimitados para el servicio El que llama paga (EQLLP).

El lunes pasado el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) autorizó esta medida, que comprenderá el período del 1 de agosto de 2016 al 31 de diciembre de 2018, en que se favorece las tarifas del servicio de llamadas originadas por usuarios de telefonía fija, que tengan como destino usuarios del servicio móvil “El que llama paga”.

Por lo anterior, el uno de agosto entrará en vigor la baja de 30% a la tarifa vigente de 0.6763 pesos por minuto o fracción, sin impuestos, pasando a 0.4734 sin impuestos. En 2017 la tarifa disminuye a 0.4024 pesos y a 0.3420 pesos en 2018 sin IVA ni impuestos.

Quienes hacen llamadas bajo ese esquema podrán notar que el costo decrecerá, lo cual podrá reflejarse en el recibo mensual, que naturalmente es un ventaja que genera esa compañía y es una muestra incuestionable que en la competencia se privilegia al consumidor, que a final de cuentas es el que hace crecer las ganancias.

“DICEN QUE…”

De la comunicación oral se pasó al teléfono móvil o celular, luego a las computadoras y las tabletas y actualmente a las redes sociales, sin que cambie la forma de decir mentiras o verdades a medias, que lo único que buscan es indisponer a los involucrados con la intención de obtener una ventana de quien ordena o propaga. Es lo que se vive en estos momentos con la insistencia de que a partir del próximo ciclo escolar se venderán los textos gratuitos, a lo que la autoridad educativa reitera que es falso, pero su posición se debilita cuando “alguien” reproduce miles de veces ese dicho, haciéndolo llegar a personas de todo el país y que a su vez otros hacen lo mismo, lo que multiplica lo que presuntamente pretende hacer el gobierno. Nadie sabe en dónde y quién empezó la cadena, sólo que está ahí, en la pantalla, lo que en principio sería un motivo más que suficiente para desecharla, pero el contenido llega a ser persuasivo. En poco más de un mes se sabrá la realidad, que si los textos continúan entregándose sin costo alguno para los padres de familia podrá constatarse que fue una imputación sin sustento, pero si tienen algún precio crecerá la animadversión hacia el régimen.