Analine Cedillo
Agencia Reforma

LOS CABOS, BC.- Estuvimos tras ellas por largo rato y al final las encontramos. Majestuosas, dos ballenas jorobadas nos regalaron la postal más deseada de cualquier safari fotográfico en alta mar: un salto y una caída que salpicó con estruendo.
Son los últimos días de la temporada de avistamiento en Los Cabos (comenzó el 15 de diciembre y terminará el 15 de abril), pero aún es posible emocionarse ante el espectáculo natural de estas acróbatas.
Provenientes de Norteamérica, las ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae) llegan a las aguas del Pacífico mexicano para encontrar pareja, alumbrar y criar a sus ballenatos. Es la oportunidad de oro para conocer el esplendor de sus 17 metros de largo y 44 toneladas de peso (en promedio).
Al embarcarnos en la Marina de Cabo San Lucas, Tania Flores, bióloga y guía de la compañía Cabo Expeditions, explica al grupo las claves para ayudar a encontrar a estas criaturas: hay que mantener los ojos puestos en el horizonte buscando respiros, chorros de agua y salpicones.
“La característica que tienen estas ballenas y por lo que se hace con ellas el avistamiento es porque son las más acrobáticas entre el grupo de los cetáceos”, explica la experta, “además de que en México tenemos la población más grande de ballenas jorobadas, alrededor de 3 mil 500, que nos visitan todos los años”.
El recorrido comienza con un acercamiento al famoso Arco de Los Cabos, esa formación rocosa también conocida como finisterra por ser el último trozo de tierra de la península. Justo en este punto del mapa es donde convergen el Océano Pacífico y el Mar de Cortés.
Tras echar un vistazo a los lobos marinos que se asolean en una roca llamada “La lobera”, seguimos por la aguas del Mar de Cortés (o Golfo de California). A lo lejos, vemos de frente a los hoteles del Corredor Turístico de Los Cabos.
Hallamos otras lanchas que también buscan tener suerte con los cetáceos. Los capitanes se comunican por sus radios. Son raros los viajeros que no llevan preparadas sus cámaras para disparar a la menor seña de que algo se ve a lo lejos. Pasan varios minutos y nada.
De pronto un chorro de agua que emerge del mar anuncia la presencia de una ballena, ¿o serán dos?
Tímidamente nos muestra su cola que, al sumergirse en el agua, deja una huella “plana” en la superficie del agua. Esta estela que dejan es otra manera de saber que andan cerca, explica la experta.
Cuento siete embarcaciones cerca que también están en busca de ballenas. Justo cuando estoy pensando en que quizá no sea muy buena idea que tantos botes estén a la espera de los cetáceos, el capitán decide alejarse para probar suerte en otro lado.
Navegamos varios kilómetros lejos de El Arco. Entonces sucede lo que tanto habíamos esperado pero no estábamos seguros de lograr: muy cerca de otra lancha que también apostó por separarse del grupo, una ballena salta y su caída produce un ruido similar al romper de una gran ola.
Con la imagen grabada en la memoria, conscientes de los cambios climáticos y de que estas oportunidades son cada vez más preciadas, nos despedimos de las gigantes agradecidos, en tanto llega la nueva temporada.

CÓMO LLEGAR
Desde la Ciudad de México, Aeroméxico, Interjet y Volaris vuelan directamente a Los Cabos.
Desde Guadalajara vuelan directo Interjet y Volaris.
Desde Monterrey, Volaris y VivaAerobus vuelan directo a Los Cabos.

DÓNDE DORMIR
Parte del portafolio de Leading Hotels of the World, el Marquis Los Cabos propone un concepto todo incluido, sólo para adultos. Tiene spa y una alberca infinita con vista al Mar de Cortés desde donde, un día de suerte, se pueden avistar ballenas también. Desde 450 dólares por dos personas, por noche.

CON QUIÉN CONTRATAR
Cabo Expeditions propone recorridos saliendo desde la Marina de Cabo San Lucas. Costo: 59 dólares por niños de 5 a 10 años y 89 dólares por adulto.

MÁS INFORMACIÓN
www.marquisloscabos.com
www.caboexpeditions.com.mx