Noé García Gómez

Esta época es perfecta para aprovechar y desconectarse de lo que nos absorbe y ajetrea día con día. Tiempo para hacer un alto en el camino y reflexionar sobre lo que vendrá o provocaremos que venga.
También estamos en los albores de un nuevo proceso electoral local, y al ver los muros de mis redes sociales (facebook y twitter) veo a los políticos tensos (un mucho) veo como se esfuerzan para compartir con “todos” “sus momentos”. Que en la mayoría de los casos transmiten un dejo de desesperación por la aprobación a través de likes, retweets, favstar, etcétera, e imagino que se los trasmiten a sus familias. ¡Qué difícil ha de ser para sus familiares que todo momento íntimo se pretenda hacer público, solo para fines políticos y electorales!
Amigos lectores, dice Ortiz Pinchetti “no envidien a la clase política. Viven en una atmósfera contaminada que ellos ayudan a oscurecer. Despiertan y ávidos leen los periódicos. Buscan (con cierta desesperación) si hay alguna referencia a ellos. Sonríen amargos con las caricaturas. Todo el día absorben noticias. Declaraciones y lances de los protagonistas. Acuden a conspiraciones. Se exponen al magnetismo maligno de la televisión y de la radio: mentiras, disimulos, cuidadoso maquillaje de la realidad. ¡Difícil leer la verdad entre imágenes!” y lejos de estar preocupados por sacar adelante al país, estado, municipio o región donde se desenvuelven y combatir los problemas de la sociedad, piensan en las alianzas, estrategias, movimientos para alcanzar posiciones, recursos, apoyos, que les ayuden a saciar desesperadamente su ambición de poder.
Que para precisar, ese juego descrito no es política, es grilla, politiquería, pero no política, que en una concepción amplia e ideal es la de tratar los asuntos que aquejan a una ciudad (sociedad).
Continua Pinchetti “viven su ambición hasta en los sueños, respiran el aire cortesano de lisonjas, falsa modestia y ataques arteros. El único consuelo es la gastronomía y las posibilidades de escalar o (al menos) viajar con gastos pagados.” Normalmente estos políticos están rodeados de un séquito de súbditos que tienen la aspiración de llegar a donde ellos, o al menos que les salpiquen un poco de esa aureola de poder.
Por lo anterior les quiero proponer a la clase política un proceso de desintoxicación de ese entorno, simplemente disfruten, lean un libro, realicen un viaje exprés, paseen por un mercado y vean la tonalidad de colores, olores y sabores (sin ese pensamiento de ser reconocidos como buscando aprobación de su popularidad) vean lo que ocurre a su alrededor, lejos de los aduladores, de las cámaras, de los boletines de prensa, de las redes sociales y de la ambición; y por favor no nos lo compartan, que esos momentos sean suyos, de reflexión y inflexión. No cedan a la tentación, como dice el dicho “ni más ricos, ni más pobres” o que en el caso sería “ni más populares, ni más repudiados”.
¡Dénos una tregua! Una sana tregua de su publicidad disfrazada de noticias o encubierta de “espontáneos” momentos personales. El ciudadano promedio les agradecería.
Con lo anterior tengo la remota esperanza que las decisiones del próximo año podrán tener una pequeña dosis de realidad, de humanidad y humildad. Siempre es bueno desintoxicarse, y que la clase política se desintoxique de la politiquería podría ser un experimento sano.

Twitter: @noeg2