Por Jesús Orozco Castellanos

Se está llevando a cabo la serie mundial de béisbol en los Estados Unidos. Compiten los Cachorros de Chicago contra los Indios de Cleveland. Al momento de enviar estas líneas para su publicación, la serie se encontraba tres juegos a uno en favor de Cleveland; si este equipo gana el quinto partido, terminaría la serie y se alzaría con el triunfo. En el caso contrario, la serie volvería a Cleveland para terminar allá. Desde luego es una exageración, una verdadera hipérbole, llamarle mundial a una serie que se juega en un solo país, además de una ciudad de Canadá. Sea como sea, se trata del mejor béisbol profesional del mundo. En Estados Unidos se juega béisbol profesional de alta calidad desde finales del siglo XIX, cuando lanzaba el legendario Denton True “Cy” Young. De hecho, se le dio este nombre al trofeo que se otorga cada año a los mejores lanzadores, tanto de la Liga Nacional como de la Americana. Young ganó 511 juegos en 22 temporadas. Es un récord inalcanzable. Perdió poco más de 300 partidos. Parecería que lanzaba casi diario.

En México se juega béisbol desde 1903, cuando se asentaron las compañías petroleras inglesas y norteamericanas. El primer equipo fue el de los “Rojos del Águila de Veracruz”, fundado por el inversionista inglés Weetman Pearson. El nombre se deriva de la empresa petrolera “El Águila”, que en 1938 fue expropiada por el presidente Lázaro Cárdenas. Con ese equipo han jugado figuras legendarias como Rogelio “el borrego” Álvarez, Lino Donoso y Mario Ariosa, entre otros. En el estado de Veracruz ha habido y hay equipos de béisbol profesional en el puerto, en Córdoba, Poza Rica, Minatitlán y Coatzacoalcos. Han sido promotores de ese deporte magnates como don Pablo Machado y don Chara Mansur. Don Pablo aparecía siempre con un puro en la boca y era uno de esos antiguos dueños que se ponían el uniforme del equipo y entraban al campo de juego a dirigir, haciendo a un lado al mánager.

En la Ciudad de México se inició el béisbol profesional en los años 40 del siglo pasado, cuando don Ernesto Carmona fundó los Diablos Rojos del Club México. Posteriormente, el industrial don Alejo Peralta fundó los Tigres capitalinos. Don Alejo también era de los que entraban al terreno de juego a dirigir. Hoy en día eso es impensable en México, mucho menos en Estados Unidos. No hacia eso ni el estrafalario George Steinbrenner, dueño de los Yanquis de Nueva York hasta que murió en el año 2010. Podrían tomar decisiones equivocadas pero jamás entraban al terreno de juego.

En el caso de Aguascalientes, me llama la atención que la Fundición Central Mexicana (empresa norteamericana) no haya traído el béisbol profesional. En cambio, sí se construyó un pequeño hipódromo, cerca del horno de fundición. Es muy probable que la empresa de los ferrocarriles sí promovió la práctica del béisbol. El Centro Deportivo Ferrocarrilero existe desde hace muchísimos años. Tiene un campo de béisbol formal, con graderío y medidas reglamentarias. Participan allí equipos semi profesionales.

De manera intermitente, Aguascalientes ha contado con equipo de béisbol dentro de la Liga Mexicana de verano, desde que don Raúl Medina fundó los Rieleros. Recuerdo que cuando los hermanos Lomelín eran los dueños del equipo y yo era funcionario del gobierno del estado, me tocó en alguna ocasión tirar la primera bola. Ese lance fue poco afortunado, a pesar de que estuve practicando durante varios días, la rechifla del respetable no se hizo esperar. Hay gente que no soporta ese tipo de burlas y se mete con el público. Ha habido batallas campales, sobre todo en el futbol. Yo soy de los que piensan que cuando los aficionados compran un boleto para asistir a un espectáculo, se puede esperar cualquier cosa, finalmente están en su derecho.

Decía don Pedro, “el mago” Septién que el béisbol es un deporte exacto: “ni un lanzamiento antes, ni un lanzamiento después”; es una verdad a medias. Hay ocasiones en que los fanáticos en el estadio, los comentaristas de radio y televisión y quienes vemos o escuchamos un partido, coincidimos en que se debe cambiar a un lanzador. Sin embargo, el único que no ve la necesidad de ese cambio es el mánager y finalmente a él corresponde la decisión. El miércoles pasado, Jake Arrieta, el pítcher abridor de los Cachorros de Chicago, había lanzado cinco entradas y dos tercios sin hit ni carrera, aunque había dado tres bases por bolas. Un comentarista decía que el mánager tenía que retirarlo después de determinado número de lanzamientos, pensando en que podría necesitarlo en otro partido. La verdad no estoy de acuerdo con ese criterio. Cambiar a un pítcher en esas condiciones es negarle la posibilidad de pasar a la historia. Muy pocos han lanzado un juego sin hit ni carrera en un partido de serie mundial. Don Larsen, de los Yanquis de Nueva York, lanzó un juego perfecto en la serie mundial de 1956. Venció a los Dodgers de Brooklyn (todavía no estaban en Los Ángeles) dos carreras contra cero. Hubiera sido una locura retirarlo del montículo. Finalmente, a Jake Arrieta le pegaron de hit y le hicieron una carrera, aunque ganó el juego. El apellido Arrieta es de origen vasco y él desciende de puertorriqueños, es un gran lanzador. Ha comentado que para mantenerse en forma, él necesita hacer ejercicio y cuidar su alimentación durante todo el año, no sólo en los seis meses que dura la temporada. Así ocurre con los grandes atletas de hoy en día. Incluso los corredores de Fórmula Uno necesitan ese tipo de régimen para conservar sus reflejos intactos, como lo dijo el piloto mexicano Sergio “Checo” Pérez. Uno pensaría que eso no hace falta porque se la pasan sentados frente al volante, pero los reflejos son cruciales en cualquier carrera.

Si la serie mundial se prolonga a siete partidos, terminaría el dos de noviembre y habría la posibilidad de nevadas tempranas en Cleveland. El béisbol, a diferencia del futbol americano, no se puede jugar sobre una superficie nevada. La pelota se anidaría en la nieve. Los estadios no cuentan con mecanismos para esparcir aire caliente sobre el campo de juego, como se hace en los partidos de futbol americano. Seguramente tienen considerado un plan “B”. Hay varios estadios techados pero no el de Cleveland y forzosamente se tendría que jugar allí porque los boletos ya estarían vendidos. Ahora bien, parece que los pronósticos del tiempo no son tan precisos en Estados Unidos. El miércoles se adelantó una hora el partido porque se había pronosticado lluvia. Finalmente no llovió, por fortuna. La serie se tiene que terminar a como dé lugar, ya encontrarían la forma de resolver lo del clima.

Finalmente, el excelente comentarista dominicano de ESPN, Ernesto Jerez Bueno, y sus compañeros, dieron la nota chusca el miércoles. Hay un señor al que le dicen “palillo”, que siempre va a la serie mundial aunque no tenga boleto, es de Aguascalientes. Lo curioso del caso es que, pase lo que pase, logra colarse. Se lo encontraron antes de entrar al estadio de Cleveland. Lo saludaron y le comentaron que iba a ser muy difícil que entrar al estadio Wrigley Field de los Cachorros de Chicago. No hay boletos y los de reventa están costando seis mil dólares. Dicen que ni se inmutó, ya debía tener su plan “B”. Una de dos: o es muy astuto o tiene suerte. Tal vez tiene las dos cosas.