Jesús Orozco Castellanos

El tema está de moda. Me refiero al uso de la mariguana con fines medicinales o recreativos. El ministro Arturo Zaldívar Lelo de Larrea presentará ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación un proyecto para despenalizar el consumo de la mariguana con fines recreativos. El argumento central es que cada persona puede hacer con su cuerpo lo que considere más conveniente. El asunto se va a poner muy interesante, sobre todo por la enorme presión que hay por parte del gobierno norteamericano para que se mantenga la prohibición en México, pese a que en algunos estados de la Unión Americana como Washington y Colorado ya se levantó.

Antes de continuar, debo confesar que nunca en mi vida he fumado mariguana. Estoy a favor de la libertad de consumo pero no hay que ser adicto para mantener esa posición. Es cuestión de argumentos. Mucha gente piensa que los partidarios de levantar la prohibición son consumidores regulares. Es un mito que no se sostiene con los datos de la realidad. También debo decir que tengo amigos que consumen la cannabis con regularidad y tienen un comportamiento normal, tanto en términos personales como sociales. Recuerdo especialmente a un amigo español que la consumía como si fuera un té. Después de tomarse su infusión, entraba en un estado de relajamiento que incluso causaba envidia. Por supuesto que no era tanta como para imitarlo.

Uno de los argumentos de quienes se oponen a levantar la prohibición es que, si se legaliza, el incremento en el consumo de mariguana se incrementará de manera exponencial. La realidad es otra. En los países europeos en los que está permitido el consumo de la cannabis, el incremento es mínimo. Otro de los argumentos de quienes están en contra de la legalización es que si se retira la prohibición el gobierno estaría convirtiendo a los narcotraficantes en empresarios. Es un argumento falaz porque ya lo son. El “Chapo” Guzmán ha declarado en varias ocasiones que él es un empresario que se dedica a la compra y venta de estupefacientes, llámense mariguana, heroína, cocaína o metanfetaminas. Y piensan como él los demás narcos mexicanos. Andan a salto de mata porque el trasiego de drogas está prohibido en México. Ahora bien, en el caso de los que trafican sólo con mariguana, si llegara a legalizarse y no pudieran incorporarse al trasiego de otras drogas, terminarían por dedicarse a otro tipo de delitos como el secuestro y la extorsión porque finalmente son mafiosos que tienen gente a su servicio y pagan cuantiosas nóminas. De hecho eso es lo que ha venido ocurriendo.

Desde el punto de vista médico, se ha dicho con insistencia que la mariguana es menos dañina que el alcohol o el tabaco. Hasta donde se sabe, nadie se ha muerto por una sobredosis de cannabis. En cambio, los muertos por sobredosis de alcohol son incontables, al igual que los que fallecen como consecuencia del tabaquismo. Debo confesar que en algún tiempo fui fumador, empedernido por cierto. Dejé de fumar hace un poco más de 30 años pero todavía tengo secuelas. En radiografías más o menos recientes me aparecen huellas de nicotina en los pulmones. Son como pequeñas manchas de color café oscuro. Mis padres fueron fumadores pero “no le daban el golpe”, como decimos. Murieron en su cama y a edades muy avanzadas.

Lo que no acabo de entender es la presión del gobierno de los Estados Unidos para que en México se mantenga la prohibición, que fue impuesta por el gobierno de Richard Nixon en 1972. La verdad desconozco cuál es el temor. Los cárteles mexicanos del narcotráfico van a seguir operando. En todo caso tendrían un brazo legal junto con otro ilegal. Además, en México existe un mercado interno para el consumo de drogas. Antes del atentado contra las torres gemelas de Nueva York, los narcotraficantes mexicanos básicamente se dedicaban al abastecimiento del mercado norteamericano. Después del 11 de septiembre del 2011, el gobierno de los Estados Unidos apretó los controles en las fronteras, de tal manera que las mafias mexicanas tuvieron que buscar el desarrollo de un mercado interno en nuestro país. Lo lograron. Hace unos cuatro años un comandante de la policía municipal me comentaba que en la ciudad de Aguascalientes había 672 narcotienditas. ¡Una por colonia!

Por otra parte, un ex secretario mexicano de la Defensa decía que, en el caso de la mariguana, el cultivo, procesamiento y distribución representaba una fuente de ocupación para unas 450 mil personas. Si tomamos en cuenta que el número promedio de integrantes por familia en México es de cuatro, estaríamos hablando de que casi dos millones de personas dependerían del cultivo y trasiego de la mariguana. Incluso decía el ex secretario que, dadas esas dimensiones, no convenía terminar por completo con ese “negocio”. Lo mismo se ha dicho en el caso de la heroína que se procesa en Guerrero. Miles y miles de familias viven de eso. Se podrá decir que es un argumento que no toma en cuenta las razones de salud pública, pero considerando el contexto social en estados como Guerrero, donde los índices de desempleo son alarmantes, el asunto se vuelve más complejo.

Me viene a la mente algo que ocurrió en los años 90 durante el gobierno de Ernesto Zedillo. Resulta que azotó las costas de Acapulco un huracán que produjo una enorme devastación, con todo y que no fue tan intenso como el que acaba de azotar las costas de Colima y Jalisco en días pasados. El entonces presidente estaba de gira por Europa y al enterarse del huracán suspendió la visita y el avión presidencial llegó directamente al puerto de Acapulco. Una vez que fueron evaluados los daños, el ex presidente dio instrucciones para que se apoyara con recursos económicos, de manera inmediata, a los pequeños y medianos hoteleros. Las grandes empresas no requerían ese tipo de apoyo. Esa decisión le costó a Zedillo fuertes críticas en la prensa bajo el argumento de que se estaba apoyando con recursos del erario a un grupo de empresarios y no de manera directa a los habitantes afectados. El ex presidente respondió que la hotelería era la fuente de ingresos del pueblo, es decir, de las personas que prestaban sus servicios como meseros, camareras, taxistas, lancheros, clavadistas, etc. El apoyo directo resultaba muy complejo e ineficaz. Creo que tenía razón Ernesto Zedillo.

A propósito de Colima, les está lloviendo literalmente sobre mojado. El ex gobernador Fernando Moreno Peña fue víctima de un atentado a balazos y se salvó de milagro. El Tribunal Electoral anuló la elección para la gubernatura del estado, bajo el supuesto de que el actual gobernador intervino a favor del candidato del PRI de manera ilegal y directa en el proceso electoral. Y lo que les faltaba: el huracán “Patricia” tocó el territorio costero de Colima, sin pérdidas humanas pero con importantes daños materiales.

Finalmente y volviendo al tema inicial, si se aprueba el proyecto del ministro Zaldívar, el gobierno de México, que en el fondo está en favor de la legalización, tiene un pretexto ideal frente a los Estados Unidos. Se puede lavar las manos fácilmente porque fue una decisión de la Suprema Corte.