Jesús Orozco Castellanos

“Una raya más al tigre”, dice una expresión popular. Se ventila otro caso de corrupción pero ahora en España, sólo que el inculpado es mexicano. Se trata del ex gobernador de Coahuila Humberto Moreira, que hace unos días fue detenido en el aeropuerto de Barajas, en Madrid, acusado de lavado de dinero, asociación delictuosa y vinculación con el crimen organizado. Durante un año realizó transferencias de México a España por casi cuatro millones de pesos. Parecería poco tomando en cuenta las cantidades que se mencionan en diferentes casos de corrupción en México y a las que estamos acostumbrados como si se tratara del paisaje cotidiano. El propio Moreira amasó una fortuna cuando fue gobernador de Coahuila. Sin embargo, al parecer la Audiencia Nacional de España no considera los montos sino el fondo del asunto, el hecho de llevar a cabo transferencias ilegales. En este asunto hay un mar de fondo.

Moreira contrató deuda multimillonaria para el estado de Coahuila, más de 33 mil millones de pesos, y para ello se falsificaron documentos a fin de que el Congreso del Estado y la Secretaría de Hacienda autorizaran las transacciones. Varios bancos se prestaron a ello. Los recursos se utilizaron principalmente para la construcción de obra pública. De cualquier forma, considerando las “comisiones” que se acostumbraban entonces, del 20% ó más, aquello daba para tener una enorme fortuna. Ante la ola de escándalos, tuvo que dejar la gubernatura, aunque lo hizo muy a su modo: la dejó en manos de su hermano Rubén. Dada su estrecha relación con el actual Presidente de la República, fue nombrado presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI. También fue necesario que abandonara ese cargo. Fue premiado con una beca para estudiar un posgrado en Barcelona. Se creyó a salvo por estar protegido en México.

Por su parte, Javier Villarreal Hernández, quien fuera tesorero del gobernador Humberto Moreira, se entregó a la justicia de Estados Unidos en el estado de Texas a finales del 2014. Estaba acusado defraude bancario y lavado de dinero. Obtuvo la libertad bajo fianza a cambio de colaborar con las autoridades norteamericanas y de entregarles 2.3 millones de dólares obtenidos ilícitamente. De hecho Moreira también tiene problemas con la justicia norteamericana, especialmente con la del estado de Texas, que lo busca básicamente por los mismos delitos por los que fue detenido su ex colaborador Villareal Hernández.

Al momento de escribir estas líneas, el juez español Santiago Pedraz, uno de los más exigentes junto con Baltazar Garzón, decidió que Moreira sea procesado en libertad, pero le impidió salir de España, para lo cual le retuvo el pasaporte. Sin pasaporte no puede viajar a ningún país del mundo y no creo que se atreva a meterse como polizonte a un barco de carga. Enfrentar cargos como prófugo de la justicia es algo muy serio, son palabras mayores. Antes de conocerse la decisión del juez español, las autoridades mexicanas consideraban que Moreira pasaría unos seis meses en prisión. El gobierno español no ha dicho nada sobre una posible extradición a Estados Unidos.

En México nunca se le siguió proceso a Humberto Moreira y eso se debe, según diversos analistas, a lo que ya comentamos: su cercana relación personal con el presidente Peña Nieto. Por donde se le vea, el asunto es una papa caliente para el gobierno federal mexicano. De hecho las declaraciones de las autoridades mexicanas y las del presidente nacional del PRI han sido de mucha cautela: que se espera más información, que las instituciones no son responsables del comportamiento de sus integrantes, como señaló Manlio Fabio Beltrones. Esto último está por verse. Recordemos los derroches inmensos del ex presidente López Portillo y de su hermana Margarita, que utilizaron los recursos de PEMEX como si fueran parte de su patrimonio personal. Por supuesto que hay responsabilidades individuales que no se pueden obviar en el anterior y en muchos otros casos. Si seguimos por el camino que sugiere Beltrones, no habría responsables de la masacre del dos de octubre de 1968 o de las más recientes de Tlatlaya, Ayotzinapa y Tanhuato, por mencionar sólo unas cuantas. Que no se haga justicia es otra cosa. O dicho de otro modo, en México tenemos una justicia de compadres, como lo ha señalado el periodista Ciro Gómez Leyva. Lamentablemente es cierto.

Me parece que Moreira debe dar la cara. Finalmente nadie es culpable de un delito mientras no se le compruebe en un proceso justo, como sucede en los países democráticos. Y todo indica que España es uno de ellos. Además, creo que el gobierno mexicano debe entender algo crucial: vivimos en el mundo de la globalidad. Sería lamentable que los casos de corrupción en México tuvieran que ventilarse en los tribunales de otros países, como ocurre ahora con Moreira. Por lo pronto, la reacción tan tibia de las autoridades mexicanas deja la mala impresión de que no se quiere ir al fondo del asunto. Hay otra cuestión muy importante: si ahora no se actúa con rigor y determinación, se corre el riesgo de que el próximo gobierno federal, sobre todo si gana la elección un candidato de oposición, encuentre una ventana de oportunidad anunciando que “la ropa sucia se lava en casa”, que los actos de corrupción cometidos en México por mexicanos, ahora sí serán procesados en nuestro país y los responsables tendrán que pagar por ello, sin esperar a que eso ocurra en el exterior, trátese de países europeos o de los Estados Unidos.

Por otra parte, se tiene siempre el temor de que los personajes arrestados, lo mismo “el chapo” Guzmán que Humberto Moreira, den a conocer todo lo que saben: sus conexiones con políticos, empresarios, organizaciones políticas o con altos dirigentes de la Iglesia. La verdad es que los gobiernos, tanto el de México como los de otros países, normalmente tienen el control de esa información. No creo que la Audiencia Nacional de España vaya a publicar una lista con los reales o supuestos cómplices de Humberto Moreira, dando por hecho que están fundamentados los delitos de los que se le acusa. En todo caso, la información que obtengan, creo yo, será enviada al gobierno de México para que éste la procese de la manera que crea conveniente. Y tal vez lo más conveniente, para el gobierno, sea mantenerla en secreto.

Humberto Moreira es un personaje muy peculiar, dicharachero y buen bailarín. De profesión es maestro y cuenta con varios diplomados en la Universidad Iberoamericana. Tiene una larga carrera en la política y el servicio público. Está muy ligado a Elba Esther Gordillo, la dirigente magisterial en desgracia. Tal vez no calculó bien los riesgos. Si en Barcelona estaba seguro, ¿para qué ir a Madrid? No lo sabemos. Lo que sí sabemos es que trabajó a fondo para Enrique Peña Nieto y se especula que una parte de los recursos económicos gestionados en Coahuila se destinó al financiamiento de la campaña política del ahora Presidente. Desde luego que son asuntos que difícilmente se pueden probar pero van quedando en el imaginario colectivo. Y se acumulan. ¿Alguien podría dudar que los candidatos de oposición utilizarán estos escándalos como parte de la batalla por la Presidencia en el 2018?. Por eso inicié este artículo con la frase: “una raya más al tigre”.