Jesús Orozco Castellanos

A juzgar por el resultado del tercer y último debate entre Hilary Clinton y Donald Trump, que tuvo lugar el pasado miércoles 19 en Las Vegas, todo apunta a que la candidata demócrata se perfila para ocupar el despacho de la sala oval de la Casa Blanca en la capital de los Estados Unidos. El diario The New York Times, uno de los más influyentes del mundo y que se la juega con Hilary Clinton, considera que esta última tiene un 91% de posibilidades de ganar, frente un 8% de Donald Trump. Por supuesto que las cosas podrían cambiar de aquí al ocho de noviembre, día de la elección presidencial, de manera que tendremos que seguir conteniendo el aliento tal cual.

Para México es de vital importancia el resultado electoral en el vecino del norte. Geoffrey Davidoff, quien fuera embajador de Estados en México, escribió un libro llamado “El oso y el puerco espín”. Obviamente, por su tamaño y su fuerza, Estados Unidos es el oso y, dada su permanente actitud de recelo, México es el puerco espín, de acuerdo con la metáfora del ex embajador. En él señala, entre otras cosas, que de no haber sido por la migración de mexicanos hacia Norteamérica, sobre todo en los años 70 del siglo pasado, se hubiera producido un estallido social de dimensiones incalculables en nuestro país. Millones y millones de compatriotas emprendieron la marcha hacia el norte con el fin de buscar mejores condiciones de vida, para salir del hambre y de la miseria. Decía también que México es algo más que un país, es una civilización como Egipto, India o China. Davidoff tenía especial afición por la arqueología y recorrió la mayor parte de nuestras zonas arqueológicas como investigador, no como turista.

Actualmente se dice que hay 11 millones de mexicanos que residen en Estados Unidos. El envío de remesas a sus familias en México es una de las principales fuentes de divisas de nuestro país. El “sueño americano” sigue siendo una de las aspiraciones más arraigadas en las familias de escasos recursos. Los riesgos de cruzar la frontera representan un costo que muchísimas personas están dispuestas a pagar. Además, generalmente cuentan con el apoyo de familiares que los reciben y les dan apoyo mientras consiguen trabajo. Y hay muchos casos de éxito de mexicanos que destacan en el vecino del norte, desde las señoras que venden tamales oaxaqueños en la Quinta Avenida de Nueva York hasta el empresario de Houston que comenzó con una tortillería y que ahora tiene toda una cadena. Hay enormes redes solidarias a las que se acogen los mexicanos, como ya lo hemos comentado en esta columna. Por eso lo importante es cruzar la frontera, por aire, mar o tierra.

Como destino turístico, Estados Unidos tiene también muchos atractivos. Las grandes ciudades como Nueva York, Chicago, Los Ángeles, San Francisco, Houston, Dallas, tienen museos importantes, sobre todo las cuatro primeras. Y no sólo hay museos, hay festivales de todo tipo de música, librerías para todos los gustos, grandes bibliotecas, obras de teatro (musicales), espectáculos deportivos, etc. Deportes profesionales como el béisbol, el futbol americano y el baloncesto son los mejores del mundo. Hay de todo y para todos los gustos y bolsillos. Para las clases medias mexicanas todo lo anterior es motivo más que suficiente para visitar Estados Unidos y lo hacen con alguna frecuencia. Bien decía el ex jefe del Estado español Felipe González: un líder europeo que no conoce Estados Unidos (en todos los aspectos) no conoce el mundo. Aunque también cabría decir lo contrario: un líder estadounidense que no conociera Europa (en todos los aspectos) sería inconcebible.

En el debate del miércoles 19, Hilary se mostró muy bien informada en todos los temas. Sin duda conoce bien el tema migratorio y sabe de la importancia de la aportación de los mexicanos a la economía norteamericana y de su contribución a la mexicana. Si bien ha mostrado reservas con respecto al Tratado de Libre Comercio con América del Norte, debe estar consciente de que no se puede eliminar de un plumazo. Si es necesario hacer ajustes, pensando en la generación de empleos en Estados Unidos, los hará. Las locuras de Donald Trump sobre la deportación masiva, la retención de remesas para construir el muro en la frontera y la aplicación de una sobre tasa del 35% a las exportaciones de México hacia los Estados Unidos, están fuera de lugar. Trump es un zafio, emocionalmente inestable y al final casi un loco. Al perder el tercer debate declaró que desconocerá los resultados de la elección. Al final, algo tiene de parecido con México, país al que tanto desprecia. Aquí tenemos otro político enajenado que sólo reconoce los resultados cuando le favorecen. Claro que en la cultura política norteamericana las elecciones constituyen el corazón mismo de la democracia y resulta impensable que alguien se atreva a cuestionar el entramado institucional que ha sido el basamento de esa nación durante más de dos siglos y que parte del derecho al voto individual y secreto.

P.D. Finalmente el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación emitió su dictamen sobre la elección a gobernador de Aguascalientes, dando respuesta a las impugnaciones que se habían presentado por parte de diversos actores políticos y que se pretendían fundar en la intervención de la iglesia católica en el proceso electoral. Cuatro de los seis magistrados del Tribunal ratificaron el triunfo de Martín Orozco Sandoval. La verdad, desde mi punto de vista, sorprende que dos magistrados del más alto tribunal electoral del país hayan comprado el argumento de que la posición de la iglesia católica determinó el resultado electoral del pasado cinco de junio, a partir de una carta pastoral firmada por el obispo José María de la Torre Martín, en la cual exhortaba a los fieles a votar por los contendientes que estuvieran a favor de los principios de la iglesia en temas como el aborto y los matrimonios igualitarios. Primero habría que ver en cuántas iglesias se leyó la carta y en qué momento. Suponiendo que se hubiera leído en la mayoría de los templos, es imposible saber en cuántas personas influyó. No existe el menor fundamento empírico para saber cuántos votantes decidieron sufragar en favor del PAN como resultado del conocimiento de la carta pastoral. Finalmente los magistrados que votaron en contra de la ratificación del candidato panista lo hicieron en función de una causal abstracta. Al no tener certeza razonable sobre los efectos de esa causal abstracta, seguramente los cuatro magistrados tuvieron que atenerse a los hechos reales, es decir, a los resultados de la elección. Por eso es difícil entender que dos magistrados hayan decidido dar un salto al vacío. Hay quienes llegaron a sugerir que se pretendía una “catafixia” entre Aguascalientes y Veracruz para impedir la toma de posesión de Miguel Ángel Yunes. Eso es imposible, por más que Yunes diga que el gobierno federal trata de impedir a toda costa su toma de posesión en el estado costeño debido a la información privilegiada de la que dice disponer y que, según él, “habrá de cimbrar al país” el próximo primero de diciembre cuando dé a conocer la lista de los beneficiarios de las empresas fantasma del ex gobernador Javier Duarte (entre ellos se menciona al ex secretario de Hacienda Pedro Aspe Armella). Aguascalientes no tiene nada que ver con eso, por fortuna. Aquí, el tema electoral es caso cerrado y por eso, a lo que sigue.